Convento de Santa Clara, de Marchena (Sevilla).
Vivían en la villa de Marchena dos devotas hermanas, llamadas María y Elvira González. Eran ricas en bienes de fortuna, y hallándose sin herederos para ellos, consultaron a Dios en la oración sobre el destino que les darían, y por oculta inspiración salieron de la oración conformes en fundar un convento de religiosas de Santa Clara.
Se empezó la obra en el año 1498, obteniendo para mayor fianza y firmeza Rescripto del Sr. Alejandro VI, y licencia del R. P. Fray Antonio de Sangrelinda, entonces Prelado de la Custodia de Sevilla.
El monasterio se edificó a doscientos pasos de la villa, pero ya ocupaba lo mejor de la población. Los bienes dotales de su fundación fueron pingües y desde su erección se sujetó a la Regular Observancia, y los frutos de santidad de este monasterio fueron siempre admirables, del que es buen ejemplar.
La Madre Sor María de la Antigua, fue ésta hija de Baltazar Rodríguez natural de Jelves en Portugal y de Ana Rodríguez natural de Badajoz. Nació por el mes de Noviembre de 1566 en las cercanías de Cazalla, y fue bautizada en dicha villa. Pasaron sus padres a la villa de Utrera, donde su pobreza les hizo servir en el convento de Ntra. Sra. de la Antigua (de donde la sierva de Dios tomó el sobrenombre) de religiosas de Nuestro Padre Santo Domingo.
Los continuos llantos de la niña hasta los tres meses pusieron a la Prelada en determinación de despedir a sus padres, llamando para este efecto a la madre que llevaba consigo a esta admirable criatura. Cuando pensó decirle su intención la niña se arrojó de los brazos de su madre a los de la Sra. Priora, acariciándose con ella y dejando desde entonces de llorar. La Prelada que era mujer de virtud y hermana de nuestro Fray Luis de Utrera y por consejo de éste la hizo criar hasta los séis años.
A esta edad enfermó y para curarla la enviaron a Sevilla a casa de un sobrino de la Priora. En esta ciudad fueron grandes los favores que recibió de Dios. Padeció acerbísimos dolores de cabeza, al que no hallaba lenitivo la medicina. Murió el caballero y volvió la niña a casa de sus padres, que a la sazón estaban en el compás del convento de Santa Clara de Marchena, siendo mandaderos.
Tenía por este tiempo la sierva de Dios de doce a trece años. Proporcionaron sus padres para que entrase en el convento para religiosas de velo blanco, como lo consiguieron, logrando así el cumplimiento del voto que había hecho en Sevilla de perpetua virginidad.
Pasó los primeros años en ejercicios y devotos sentimientos, pero resfriándose poco a poco el calor de su caridad, se dio a algunas comunicaciones, que si bien no pasaban de papeles, fueron de notable detrimento a su espíritu.
Comenzó a aflojar en los espirituales ejercicios llevándole la atención las ilusiones del mundo y las vanidades de las aficiones terrenas, sintiendo al mismo tiempo tedio en todas las ocupaciones, mortificaciones y virtud.
Pero aquél Dios, a cuya adorable providencia tenía destinada a esta criatura para cosas grandes, no dejaba de llamar a las puertas de su corazón, aún cuando éste estaba más separado de él. Vuelta al Señor y dando de mano a las cosas que antes la tenían tan preocupada comenzó a velar en el camino de la perfección y Dios a favorecerla con mano liberal. Los raptos eran continuos y en ellos le comunicaba su Majestad dulzuras admirables y le declaraba altísimos arcanos, como consta del libro que escribió esta sierva de Dios y anda impreso con el título de Desengaño de Religiosos.
Fue su confesor mucho tiempo el Venerable Padre fray Bernardino de Corvera, con cuya dirección hizo grandes progresos en el camino de la virtud.
Padeció graves persecuciones por oponerse a las comunicaciones de las religiosas. Esta gravísima corruptela fue una espina que siempre atravesó el corazón de esta Venerable Virgen. Para hablar de sus virtudes era preciso dilatarse mucho: basta para noticia en comprobación de su fe el deseo de martirio que tuvo y refiere el capº. 10 del libro 4º de sus escritos. Llena de la luz de la fe, corrían a su cargo los cultos del Misterio de la Santísima Trinidad el día que la Iglesia lo hace presente a la adoración de los fieles. La devoción que tuvo al Santísimo Sacramento de la Eucaristía era tanta que deseaba su custodia para tener siempre en sí el Cuerpo Sacramentado de su esposo.
La esperanza fue correspondiente a su fe y esta virtud fue la que producía aquellos deseos de verse libre de las prisiones de la carne. La caridad y el amor de Dios le hacían verter lágrimas con tanta abundancia que traía mojadas las tocas y dejaba la almohada llena del llanto, en que aún durmiendo se desahogaba su amoroso corazón. Este incendio del amor divino era causa de que aún en el tiempo más erizado del invierno echábase un calor tan excesivo, que hacía apartarse a las religiosas por no poder tolerarlo.
De la caridad de Dios es infalible consecuencia la caridad con el prójimo, y en esta virtud fue pasmosa esta fervorosa virgen. Ella se encargaba de la asistencia de todas las enfermas, privándose muchos días de comer y dormir por no faltar al consuelo. A una religiosa que murió con calentura hética le daba los bocados con su boca, porque así lo pedía la enferma. Otra religiosa estando con el sudor que le quitó la vida, le pidió acostase su rostro en la almohada y lo hizo inmediatamente.
Su paciencia fue a prueba de los mayores trabajos. Toleraba con alegría e igualdad de ánimo las injurias como pudieran otros los aplausos. Su humildades hizo admirar en todos. Fregaba de rodillas los calderos, besaba los estropajos y daba a Dios gracias de que la humillase. De su humildad es fácil de inferir su obediencia. La pobreza la observó con tanta exactitud que aún carecía de lo preciso. En la castidad fue una azucena que conservó intacta los delicados candores y suave fragancia de la pureza. Su mortificación interior y exterior fueron pasmosas, y por último no hubo virtud en que no fuese admirable.
Las imágenes del interior de esta capilla del convento de Santa Clara, las tomé el día 16 de Abril de 2025, (miércoles santo), y como habrán observado se hallan sobre sus "pasos" las imágenes de Nuestra Señora de los Dolores y Nuestro Padre y Señor de la Humildad y Paciencia, titulares de la Hermandad de la Humildad, de Marchena, fundada en 1820, y trasladada a esta, su sede canónica, en 1846 y que procesionaban en la tarde de este mismo día.
Fuentes: Bibliografía y archivo particular. Protegido por derechos de autor.
Si deseas ver otros temas de los pueblos de la provincia de Sevilla, por favor, haz clic: AQUÍ.

.jpg)

.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
Tra le mura antiche di Marchena, la fede si accese come un fuoco silenzioso che nulla consuma.
ResponderEliminarE in quella luce, le vite umili si fecero miracolo: piccole scintille che ancora oggi vegliano il mondo.
Un caro saluto
Muchas gracias, amiga Silvia.
EliminarUn saludo.
Increíble fortuna y decisión de esas hermanas. Legaron una verdadera joya.
ResponderEliminarUn abrazo.
Muchas gracias, Sara.
EliminarUn abrazo.
Qué relato tan detallado sobre la fundación del convento y la vida de esta religiosa. Es muy curioso ver cómo la historia personal de Sor María se mezcla con la devoción y las tradiciones de Sevilla. Como siempre, un gran trabajo, manuel!
ResponderEliminarUn abrazo.
Muchas gracias, y si me comenta en otra ocasión por favor ponga al menos su nombre para saber a quien dirigirme.
EliminarUn abrazo.
I like the story of the monastery. An old place that preserves the memory of the past.
ResponderEliminarMuchas gracias, amigo Catalín.
EliminarUn saludo.
Qué maravilla de entrada. He disfrutado muchísimo leyéndola porque no solo compartes historia, también transmites la sensación de estar caminando lentamente por esos muros y por toda la espiritualidad que guardan dentro. Felicidades también por las bellas imágenes que la acompañan. Un abrazo
ResponderEliminarGracias, amigo Ángelo.
EliminarUn abrazo.
Manuel, esta entrada recupera con detalle la historia profunda del convento: la fundación por María y Elvira González, la vida intensa de Sor María de la Antigua y el valor patrimonial de la capilla y sus imágenes. Un trabajo minucioso que mantiene viva la memoria religiosa y cultural de Marchena.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo, Manuel.
Gracias, amigo Enrique.
EliminarUn fuerte abrazo.
Una bonita historia de este convento de santa Clara de Marchena y la de esta monja. Se ve una iglesia de apreciable belleza, gracias por tus fotos.
ResponderEliminarSaludos.
Muchas gracias, Tomás.
EliminarUn saludo.
Manuel, con todo el detenimiento y admiración recojo tu regalo de hoy. Ese convento de Santa Clara, de Marchena, y todo cuanto guarda y de historia retiene, con sus monjas, con sus joyas arquitectónicas y religiosas, con el encanto de poder ver esas fotografías... ¿Qué más se puede pedir para quien, estando lejos, no puede acercarse para contemplarlo en vivo? Gracias una vez más por tu atenta mirada a esos pueblos, a esas maravillas, a todo cuanto huele y sabe a arte en esa Andalucía y especialmente Sevilla que tanto amas.
ResponderEliminarUn inmenso abrazo.
Hi Manuel!
ResponderEliminarA very interesting story, I didn't know it. I read your words with great interest. Truly! And you posted some very nice photos.
Manuel, I send you greetings! I wish you a pleasant Sunday evening and a good new week!
Hi Manuel, fascinating post and beautiful photos.
ResponderEliminarLa historia de un precioso convento, contado de forma exhaustiva y rigurosa.
ResponderEliminarUn abrazo.
Un maravilloso relato sobre la fundación de este hermoso convento de Marchena.
ResponderEliminarGracias por compartir, Manuel.
Besitos
Hola Manuel, buenos días
ResponderEliminarHe disfrutado porque he sentido estar allí, mientras leía, una hermosa historia de las de antaño.
Un placer siempre pasear por las historias que nos compartes, la de hoy es muy hermosa
Feliz semana.
Un abrazo
Riguroso informe, Manuel, otro más, al rescate de la memoria siempre... Encomiable labor la tuya, cronista del ayer...
ResponderEliminarAbrazo pleno de admiración.
Estupendas imágenes!!.
ResponderEliminarUn relato admirable y de gran riqueza.
Un gran descubrimiento conocer tan buena historia.
Un fuerte abrazo.
Belas imagens, impressionante história! É realmente diferenciada a tua terra, meu amigo! Parabéns por ala, e pelo teu esfoço para divulgá-la. Meu abraço, boa semana.
ResponderEliminarQue hermoso relato, las imágenes en mi cabeza se iban forjando como una peli. Gracias por compartir
ResponderEliminarHola Manuel,
ResponderEliminarLas fotos del exterior de este monasterio son preciosas. Un convento magnífico visto desde fuera. Al ver las fotos del interior, me quedo asombrada. Un bello ejemplo de cómo dos monjas piadosas fundaron un convento.
Tan especial como la historia de la bebé que dejó de llorar al refugiarse en los brazos de la priora. Leí la historia con admiración, y la forma en que la presentas aquí es realmente hermosa.
Una historia maravillosa, bellamente ilustrada con fotos fantásticas.
Saludos cordiales,
Helma
Que bonito pueblo, Manuel. Le visité un par de veces. Cuna de importantes artistas.
ResponderEliminarY además, has traído a nuestra consideración el relato de sor María de la Antigua y la belleza arquitectónica y religiosa del convento, dejando un magnífico legado gracias a la generosidad de las dos hermanas.
Un placer para mi alma inquieta visitarte siempre.
Un abrazo inmenso.
Magnifico trabajo. En tu linea de estudio.
ResponderEliminarQue bello ese nombre de "Sor María de la Antigua", por cierto.
Un abrazo, amigo.
!Holaa Manuel¡
ResponderEliminarNos regalas un post bellísimo colmado de historia, de tu tierra sevillana, pasé un rato muy agradable leyendo la historia de Sor María y todo lo rodeaba aquel entonces. Mi gratitud infinita por todo lo que compartes. Es muy interesante traer el pasado al presente, son lecciones de vida.
Un abrazo y se muy muy feliz.
Manuel, impresioante la historia de S. María de la Antigua y el convento de Santa Clara...Sus lloros de niña eran verdaderos presagios de sus lloros de mayor y esos calores en pleno invierno...Entregada a todos, descuidándose a si misma..Creo que en el cielo será una gran santa, sin duda alguna...Las fotos muy logradas, nos dan idea del convento, que antiguamente no tendría calefacción y los pasillos y habitaciones estarían heladas...Ufff, vaya vida más completita y llena de múltiples circunstancias...Gracias por el trabajo, Manuel...Ojalá Sor María desde el cielo cuide de todos como lo hacía en la tierra y tengamos paz.
ResponderEliminarMi abrazo entrañable y admirado, Manuel
Unido a los deseos de un lindo fin de semana, te envío un fuerte abrazo.
ResponderEliminarMe ha encantado saber de su historia. Hace unos días he estado en Marchena, pero no lo pude ver. Besos.
ResponderEliminarQue magnífica historia y que lindas fotos
ResponderEliminarIsaac
Hola, Manuel. Enhorabuena por el detallado post.
ResponderEliminarDa gusto ver lo cuidada que está la zona de culto, porque se ven algunas cosas en decadencia, y resulta muy lamentable.
Feliz domingo. Bstes.
Qué entrada tan bien documentada y emotiva (Como siempre). Has sabido transmitir perfectamente tanto el rigor de la historia conventual como la belleza de la Hermandad de la Humildad.
ResponderEliminarUn abrazo, Manuel:
Ese convento le conozco y me trae muy bonitos recuerdos, que bonitas imágenes, saludos amigo.
ResponderEliminarMuy interesante toda la historia que acompaña a este convento, Manuel. Da gusto cómo rescatas estos lugares y toda la memoria que guardan detrás de sus muros. Además, las fotografías ayudan a acercarse mucho mejor a ese ambiente y a sus detalles. Un fuerte abrazo, amigo :)
ResponderEliminarGracias por ilustrarnos sobre la historia del Convento de Santa Clara, de Marchena (Sevilla). No tengo la suerte de conocerlo, quizá en algún viaje futuro. Pero lo más bonito, para mí, es como vas hilando la historia con las fotografías del pasado histórico. Un trabajo muy bueno, siempre erudito e impecable en tus entradas. Gracias por compartir belleza en todos los sentidos.
ResponderEliminarHasta pronto.
Ya que traes a colación el convento de Santa Clara de Marchena, en Cartagena, acá en Colombia hubo otro Santa Clara donde tiene ocurrencia la novela de Gabo Del amor y otros décimo, donde fue recluida una muchacha, para ser sometida a exorcismo, pues según el obispo estaba poseída. Ese convento hoy es un hotel de cinco estrellas. Cuando debió preservarse como patrimonio cultural. Un abrazo. Carlos
ResponderEliminarUnas imágenes preciosas, me ha encantado el púlpito. Que historia de sacrificio más impresionante nos traes Manuel. Gracias por tu esmerado trabajo.
ResponderEliminarAbrazos.
Una historia para leer antes de dormir y un buen argumento para una película.
ResponderEliminarBien narrada, con todo lujo de detalles y bellas imágenes de ese convento, joyas de tu tierra que conocemos gracias a tu pasión por ella y por tu labor incansable de llevarla tan lejos.
(Te he dejado una aclaración que me pedías).
Abrazo
Estupendo el paseo. Disfruté mucho de la historia muy bien contada y de las imágenes. Un abrazo
ResponderEliminarManuel, querido amigo, Gracias por compartir la historia del Convento de Santa Clara, la reseña muy completa y las imágenes maravillosas.
ResponderEliminarSiempre impecable todos tus post, te felicito , eres un gran historiador de tu querida Sevilla.
Que tengas un hermoso y feliz día
Besitos y te dejo todo mi cariño amigo
Grazie Manuel per farmi conoscere bene la tua bellissima città!
ResponderEliminarEspectacular iglesia barroca, como casi todas las andaluzas. Y con pasos procesionales de primer orden.
ResponderEliminarSaludos
Bonita historia la de este convento Manuel, me encanto conocerla. Un fuerte abrazo
ResponderEliminarTra vicoli e archivi, la storia sedimentata affiora come una trama che non smette di riemergere.
ResponderEliminarNelle immagini ritrovate, il tempo che confronta misura ciò che resta e ciò che muta.
Un caro saluto