domingo, 31 de mayo de 2026

Plaza de toros La Monumental, de Sevilla.

Plaza de toros, "La Monumental", de Sevilla.
Signo de los tiempos. Cuando la pasión del deporte lo llenaba todo, y desplazaba muchedumbres de una ciudad a otra, para presenciar un partido de fútbol; Sevilla, escuela del toreo en todas las épocas y madre de los más grandes lidiadores de todos los tiempos, después de alzar su soberbio stadium para las nobles y bellas luchas del deporte, vuelve los ojos a su hermosa plaza de toros Monumental, y con un gesto de mujer práctica, decide derribarla. "Para que la quiero, si tengo la pequeña y gloriosa de la Maestranza", se habría dicho. Sin embargo, este gran coso taurino también tenía, aunque breve, su historia.
Corrían los años de la guerra europea, los de las vacas gordas, cuando el río de oro de los más absurdos negocios hacían pensar a los españoles, que su caudalosa y aurífera corriente iba a ser eterna. Sevilla, favorecida particularmente por la guerra exterior, y aumentada su población de una manera considerable, estimó insuficiente su plaza de toros de la orilla del río, aquella que Fernando VII, preocupado por la enseñanza en España, convirtió en Escuela Taurina, con su claustro de profesores y todo, y pensó que para sus grandes corridas de las ferias de Abril y Septiembre, durante las cuales tantos extraños la visitaban, necesitaba un circo de muchas más cabida.
Creyendo que sería un negocio fabuloso, el capitalismo hispalense se decidió a construir una nueva plaza de carácter monumental, y se le buscó emplazamiento en un lugar típico: el barrio torero de San Bernardo, cuna de los Cúchares y Cara-ancha, de los Curritos y Pepetes; solar de la antigua toreria sevillana, que preside la torerísima Virgen del Refugio, desde la meseta del toril de su altar.
Esta imagen corresponde a la nueva  plaza de toros, aún en construcción, de la que se había hundido un trozo, en Diciembre de 1916, a consecuencia según dijo la prensa de la época, de las fuertes lluvias y el viento.
Aspecto de los chiqueros, capilla y enfermería, tras el derrumbe de 1916.
Vista exterior de la nueva plaza de toros, prácticamente terminada.
Como vemos en esta fotografía, de nuevo se hundió la misma parte que hemos visto en una fotografía anterior. Esto sucedió cuatro meses después, en Abril de 1917, cuando se verificaban las pruebas de resistencia, y a causa, según se dijo en esta ocasión, y se suponía, que por la excesiva cantidad de arena mezclada en el hormigón armado.
Vista aérea de la Monumental, a finales de 1917.
Puerta principal de la Monumental.
Fue Joselito, por desavenencias con las gentes de la Maestranza, el principal animador de esta empresa, que él sinceramente creyó que había de redundar en beneficio del público sevillano, y en satisfacción y orgullo legítimo de Sevilla, dueña de un nuevo coso, el mayor de España.
El 10 de Abril de 1918, se hizo la definitiva prueba de resistencia de la nueva plaza, con satisfactorios resultados; pero no pudo ser inaugurada.
La cabida era de 23065 espectadores, distribuidos en la forma siguiente: sombra alta, 1882; sombra baja, 3801; sol y sombra, 1549, sol y sombra bajos, 2027; sol alto, 2884; sol bajo 3851; abonados de sombra 3838 y abonados de sol, 3523.
La inauguración tuvo efecto el 6 de Junio de 1918, con seis toros de la ganadería de don Juan Contreras, por Joselito, Curro Posada y Fortuna. El segundo toro cogió a Posada por el pecho, produciendo enorme impresión la cogida, que afortunadamente, no tuvo consecuencias, pues Curro lo mató muy bien, y cortó la oreja; y Joselito tuvo una gran tarde, y también cortó otra oreja, así como Fortuna. El ganado fue el único que deslució la fiesta inaugural, a la que acudieron 19000 personas.
La Plaza Monumental, en el día de su inauguración, palpita rebozando vida, llena de un público al que emborrachan los bizarros desplantes de "Joselito", el único torero que supo sostenerla.
Bajo la égida de Joselito, mientras Belmonte permanece fiel a la vieja plaza de los maestrantes, el nuevo ruedo san-bernardino ofrece a la afición sevillana tardes de gloria y esplendor, en las que lucen, junto a la sabiduría y el arte del joven maestro, el valor temerario de Ignacio Sánchez Mejías, y también de Varelito y Maera, los dos bravos hijos de Triana, caídos ambos sobre la arena candente de los circos.
Y allí nacen al toreo y a la fama, sufriendo sus primeros bautismos de sangre, y descubriendo un arte y una gracia, que han de imponerse luego a todos los públicos de España y América, dos chavales que alborotaban Sevilla: Manolo Jimenez, hijo del malogrado Chicuelo, y Juan Luis de la Rosa; pero la Plaza Monumental no tiene solera, y en cuanto le falta la sombra tutelar de Joselito, desaparecido trágicamente cuando más falta le hacía, la gente le vuelve la espalda, y hasta los mismos diestros, prefieren la otra.
"Joselito" en la Monumental de san Bernardo, que él mismo inauguró, en 1918.
S. M. la Reina Doña Victoria Eugenia, en el palco de la plaza de toros Monumental, de Sevilla. 1920.
El Fútbol, ya arraigado en Sevilla con clubs y equipos que se disputan en ardientes combates, la supremacía del deporte regional y nacional, contaba cada día con más adeptos apasionados, mientras la Plaza de Toros de la Maestranza, capaz para 13000 espectadores, ya no se llenaba, ¡Como se iba a llenar la Monumental!.
La posguerra vino a deshacer muchas ilusiones, y aquél que pareció un negocio fabuloso en 1918, a los tres años se ve que es una ruina. ¡Quién iba a decir entonces a don Manuel Pineda y demás iniciadores de aquella sevillanísima empresa, que el verdadero negocio habría de ser el levantamiento de un estadio!.
Estas tristes ruinas, eran todo lo que quedaba de la Plaza Monumental, en 1930, completamente arrasada ya... cuando la piqueta de los demoledores acabó con su existencia, la Plaza Monumental no había cumplido aún, doce años.
Fue un tal Sr. Martí, un fabricante catalán, que tenía sus almacenes junto al monumental coso, quien lo adquirió para derribarlo, pagando por ello cuatrocientas mil pesetas, para posteriormente hacer una fábrica, ampliación de la que tenía al lado.
Así, que donde sonaron las palmas en honor de Joselito Maravilla, pronto habían de sonar las máquinas; donde se escucharon los silbidos del público, se escucharán los de las sirenas, llamando al trabajo, y, en fin, sobre el mismo ruedo en que se ejecutaron faenas magníficas, se volverán a ejecutar a diario otras faenas, menos brillantes y gloriosas, pero más útiles y eficaces, para el porvenir de Sevilla.


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20 comentarios:

  1. Olá Manoel,
    Um relato bem documentado;
    Aqui conheci mais um pouco desta tradição.
    Boa entrada de mês e obrigada pela sua presença
    lá na casa.

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  2. He vivido siempre muy cerca de ese lugar, hoy una de las avenidas más importantes de Sevilla.
    Tan solo queda una pequeña portada junto a uno de los edificios de Eduardo Dato.
    Es un ejemplo claro de como los tiempo cambian y con ellos los intereses de la ciudad.
    Besitos

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  3. Nunca mejor puesto estuvo el nombre de esta plaza. Monumental fue el proyecto, monumental el dinero invertido y monumental el batacazo que se llevó pocos años después. Lo que más me sorprende es pensar que una plaza construida para más de veinte mil personas acabara desapareciendo antes de cumplir los doce años. Menuda decepción debieron llevarse quienes apostaron por ella y estaban convencidos de que iba a marcar una época. Un abrazo.

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  4. Si que parece fue una ruina el dinero invertido en hacer un ruedo con una cabida superior a la de la Real Maestranza de Caballería, cuando todo parecía que pudiese haber sido un buen negocio. Según iba leyendo este gran articulo me imaginaba que en su solar pudo ser ocupado por un estadio de futbol, ero veo que no fue así.

    Saludos.

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  5. Las circunstancias pudieron con proyecto e ilusiones, allí quedó el recuerdo de Joselito y otros muchos...Ese edificio dedicado al divertimento, sería después un lugar de trabajo y seriedad...El tiempo vuelve todo patas arriba y todo va quedando en el olvido...Enhorabuena por tu impecable trabajo, Manuel.
    Mi abrazo entrañable.y agradecido.

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  6. Interesting story.
    Manuel, greetings from unfortunately cold and rainy Poland! I wish you a good week!

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  7. Nunca escuché hablar de ese monumento taurino... Impresionante tu documentacion, amigo.
    Un abrazo

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  8. Míticas jornadas, míticas historias, también mítica entrada, Manuel amigo. Impresionantemente narrada e ilustrada.
    Abrazo admirado una vez más.

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  9. Que historia más bonita y triste la de la Monumental. Debía de ser una plaza impresionante por las columnas tan hermosas que se ven en una fotografía.
    Mira, yo estuve, este sábado, no, el anterior en las Ventas viendo un rejoneo, y casi me muero de calor porque tres toros nos tocó al sol, jajaja, pero bueno los tres últimos los disfrutamos más.
    Me ha gustado mucho la historia de la Monumental.
    Un abrazo Manuel y que tengas una buena semana, a ver si un poco más fresquita.

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  10. Realmente fabulosa, meu amigo, a história dessa tua bela cidade! Meu abraço, obrigado pela pesquisa e partilha! Boa semana.

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  11. Aunque no me gustan los toros son buenas fotos. Te mando un beso.

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  12. Ciao Manuel, triste la storia di questa bellissima Plaza de Toros, del resto, come dici tu, le priorità al giorno d'oggi, sono altre, un abbraccio!

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  13. Admiro siempre tus excelentes aportaciones y la documentación tan magnífica.
    Un fuerte abrazo.

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  14. Es muy interesante su historia. Excelente artículo.
    Te dejo un fuerte abrazo.

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  15. Hola, Manuel.
    No conocía esta historia.
    Muchas gracias y feliz día.

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  16. Hola, Manuel.
    Bonita historia y triste a la vez porque la plaza de toros no se hizo vieja. Suerte a las fotografías aunque yo no las veo, pero están ahí.
    Te mando un abrazo.

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  17. What an absolutely fascinating and deeply researched piece of history! I had no idea that Seville had a second, even larger bullring that burned so brightly and then completely vanished in less than twelve years. The vintage photos you found to document the construction, the tragic structural collapses, and that final, melancholic photo of the ruins in 1930 are incredible. It really grounds the whole story.

    The rivalry between the traditionalists at the Maestranza and Joselito’s vision for the Monumental reads like a movie script. It’s wild to think about the economic boom of the European war era creating this massive "river of gold" that led capitalists to build a 23,000-seat arena, only for the changing times and the rise of football to completely sweep it away. The way you described the shift from the roaring crowds cheering for Joselito to the hum of factory machinery and sirens is incredibly poetic. It really was a sign of changing times and evolving culture.

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  18. No sabía nada sobre esta plaza y gracias a ti y tu buena documentación quedo enterada.

    Un abrazo.

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  19. No conocía o mejor no sabía nada de esta plaza, reconozco que soy más futbolero que aficionado a los torors aunque nací y vivo en una tierra de toreros y famosa por la trágica muerte de Manolete, he ido muchas veces a la plaza de toros, de pequeño me llevaba mi padre, pero nunca me gustaron como para ser aficionado, he visitado alguna finca taurina en el campo de amigos que me han invitado y bueno cubriendo el trámite, pero de esta `plaza no sabía nada.
    Un fuerte abrazo amigo.

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  20. Que interesante la historia de una plaza que desconocía, Manuel.
    Eres un magnífico reportero a pie de calle recogiendo retazos de historia y dándoles vida.
    Con un archivo particular y una bibliografía que alimenta nuestra curiosidad y nos hace muy felices. Sobre todo a mi, que amo esa tierra bendita y sus gentes.
    Abrazo y mil gracias querido amigo.

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