domingo, 20 de abril de 2014

Cartas de un soldado desde el frente.


Cartas de un soldado, de Gerena.
Querida madre:
            Manuel indaga siempre en el pasado con indudable acierto y lo atestigua  el éxito de su blog , “Fotos y postales antiguas de Sevilla”. El nombre, sin duda estuvo bien escogido en un principio. Luego, la propia naturaleza de su trabajo  de búsqueda y recuperación de materiales de diferente procedencia  no le hace justicia, porque Manuel aporta no solo fotos, sino infinidad de documentos de la intrahistoria, de esos que cobran valor con el paso del tiempo porque ayudan a entender la vida cotidiana de la gente que nos precedió, sus preocupaciones, su forma de vivir las circunstancias en las que el azar los implicó.
            El documento que ahora nos ofrece es un pequeño conjunto de cartas desde el frente de un soldado del ejército que se rebeló contra el gobierno legítimo de la República.
            No esperéis noticias de la guerra; si acaso, alguna vaga referencia de que tuvo que dejar de escribir una carta a su tío Julián, – lo estaba haciendo sobre la culata del fusil-, porque los “canallas de los rojos” , situados en una trinchera vecina del frente del Jarama, habían empezado a disparar y él tuvo que dejar la carta inconclusa para devolverles los disparos.
            Para mí es mucho más significativo el mensaje entre líneas, no demasiado manifiesto porque las cartas son abiertas por la censura militar.  Algunas constantes se producen en esas breves líneas y pueden ayudarnos a interpretar los estados de ánimo de un hombre, un muchacho, que seguramente nunca había salido de su pueblo, que es arrancado de su casa y arrastrado a una guerra.
            Primero: Debe ser duro que te monten en un tren camino de una guerra y tú no conozcas tu destino. No puede comunicarlo a la familia; no sabe a dónde va, pero aunque lo supiera, no puede decirlo a la familia hasta llegar al final de ese viaje. Eso no lo dice él, pero sabemos que existía esa prohibición, para evitar que se convirtiera en información del movimiento de tropas para el enemigo. En otras cartas lo manifiesta desde una perspectiva diferente. No sabe dónde va a estar. Ha de confirmar una y otra vez su dirección. Así es la guerra. Tú no eres dueño ni del espacio ni del tiempo; ni de tu propia vida, porque otros se la apropiaron y disponen de ella.
            Segundo: La necesidad en cada carta de tranquilizar a su madre, la gran referencia, junto con su tío Julián; siempre insiste en que está bien y en que no necesita nada, hasta que la necesidad es tan extrema que debe solicitar algún dinero para lavar la ropa; cuando comunica  que está  herido,  asegura que  es una herida leve. A su tío, no obstante, le reconoce la gravedad y que, probablemente, será evacuado al hospital de Sevilla desde Plasencia.
            Tercero: La pobreza del soldado. No puede escribir a la familia con la frecuencia deseada porque no tiene dinero para pagar el papel. No lo creeríais, pero una de las grandes carencias de la España de entonces era el papel. No había papel. No hubo papel abundante al alcance de la gente hasta muchos años después de terminada la guerra.  Tampoco puede lavar la ropa, porque carece de dinero para ello. Necesita lavar la ropa con prontitud porque tiene muy pocas prendas y en Madrid, el destino que le espera cuando se reponga de sus heridas, hace frío en Enero.
            Cuarto: La censura militar. Aunque la desesperación más miserable hiciera mella en el ánimo del soldado adolescente, aunque tuviera deseos de comunicarle a alguien las insoportables condiciones de vida en las trincheras  donde asomaban su rostro el hambre, la suciedad, el miedo y el cansancio extremo, la guerra lo habrá hecho madurar de pronto. Tiene que cuidar cada palabra que escribe a su familia, ser prudente. De otra forma, correrá dos riesgos; el primero, que la carta nunca llegue a su destino; el segundo, que sea considerado un desafecto, un generador de desánimo entre sus compañeros de sufrimiento y entre la población civil de retaguardia, un desertor potencial, un enemigo casi entre las propias filas. ¡Cuidado con lo que dices y con lo que escribes!
Quinto: El otro combate de la guerra fue ideológico. Masas de jóvenes incultos que se utilizaban para consumar un golpe de estado sanguinario recibían cada día un adoctrinamiento feroz, cuyo objetivo era convertir a los de la trinchera de enfrente en enemigos diabólicos, “los que violarán a tu novia o a tu hermana, los que te quitarán tu casa, los que van a quemar el Cristo de tu pueblo…” Esas “teóricas del odio” siguieron siendo un instrumento del ejército franquista hasta el advenimiento de la democracia. Quiero creer que entonces acabaron, pero no lo aseguro. Doy fe porque yo las soporté durante muchas tardes cuarteleras. Vi el rostro brutal y convencido del fascismo militante con una carga de estrellas en el hombro, aun llenos de odio contra la España democrática que estábamos gestando a duras penas. Doy fe porque escuché al capellán militar dar gracias a su dios por el caudillo que  había eliminado al enemigo de Dios y de la Patria. Doy fe porque un alférez asustado ordenó formar la guardia, cargar las armas y apuntar a una manifestación de trabajadores del metal que cruzaba ante el cuartel del Batallón Soria 9 con pancartas de Comisiones Obreras.
            Y ese muchacho , al que por su forma de escribir, no puedo suponerle una ideología muy arraigada, llama “canallas rojos” a los otros muchachos que defendían a la República, el gobierno que proponía en su beneficio una reforma agraria que permitiera una distribución más justa de las tierras entre los hombres pobres, una reforma educativa que permitiera a toda la población una educación general y gratuita , el voto femenino, la igualdad ante la ley, y las libertades que un ser humano necesita para sentirse dueño de su vida. Seguro que este muchacho no sabía lo que yo sé.
            El otro aspecto que a mí me estimula sobremanera es reencontrarme con esa escritura fonética que aprendí a deletrear, de niño, con las cartas de mi propia familia.  Escriben como hablan, o como imaginan que es correcto. El aprendizaje mecánico de la lectura y escritura no permitía desarrollar habilidades para el lenguaje escrito. Pocos libros habría al alcance de sus manos. Y aun menos oportunidades para leerlos. La España pobre, aun sin saberlo, era rabiosamente proletaria. Cualquiera de aquellos muchachos ya trabajaba a los siete u ocho años para ayudar a la familia. Un consuelo nos queda a los filólogos. Hubo un comediógrafo en Roma que escribió sus textos tal como el pueblo llano hablaba. Gracias a su ocurrencia hoy sabemos cómo pronunciaban su lengua los romanos. 
            Cualquier legado humano es digno de agradecimiento.
            Solo me queda agradecer a Manuel que me haya honrado invitándome a dejar mis reflexiones en su blog y  su persistente búsqueda de trozos del pasado que generosamente pone a nuestro alcance.
            Y  quiero felicitarlo por su acierto en los contenidos de su blog.

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Mi agradecimiento a Antonio Jimenez, profesor de Latín y novelista, por regalarnos esta  interesante reflexión, que enriquece notablemente este humilde blog.

Recomiendo visiten el suyo,, donde podrán comprobar por sus artículos, que es una persona de los que van por derecho.


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TRANSCRIPCIÓN DE LAS CARTAS MANUSCRITAS
                Notas del editor:
·         Se marca en negrita el lenguaje formular – fórmulas repetidas - de las cartas de la época. Probablemente el niño lo aprendió al dictado de la propia familia cuando se recurría a  él, que aprendió a escribir, para comunicarse con los otros miembros de la familia que viven distanciados. El peso de la ”fórmula” es tan potente que en el saludo siempre aparece la palabra madre, mientras en el resto del escrito el término empleado  es  mama,  el verdadero apelativo con el que este soldado se ha dirigido a su madre durante toda su vida.
·         A medida que vemos disminuir el peso del lenguaje formular en las cartas, crece el contenido informativo. El lenguaje formular es solo para decir, “estoy bien”. Cuando las necesidades de comunicación responden a otras razones, el lenguaje formular queda relegado casi al comienzo y al final del escrito.
·         Prefiere mantenerse la forma mama (llana inacentuada) en lugar de mamá (aguda acentuada) porque la primera es el uso coloquial de la época.

·         Nos hemos permitido incluir entre paréntesis (…) términos ausentes en el escrito original o correcciones nuestras para adecuarnos a las exigencias de una expresión correcta.
Ceuta, a seis de octubre de 1936
                Querida madre:  mucho me alegraré (de) que, al ser esta en su poder, se halle Vd. buena, en  unión de toda la familia. 
                Mama, esta es para decirle  que he llegado muy bien. No me mareé en el barco porque estaba la mar muy buena.  Mama, sabrá usted que nosotros no sabíamos nada hasta que el domingo comimos y nos sacaron para el tren; de modo que estuvimos  toda la noche y todo el día del lunes entre barco y tren, pero hemos llegado bien gracias a Dios. Mamá, sabrá usted  que cuando llegamos nos pelaron y nos dieron la ropa.
                 Mama,  le dirá  usted  a tito Julián que no le he escrito porque no puedo escribirle ahora.        Mama,  sabrá usted que Julián me dio 15 pesetas.  A mí no (me hace ) falta nada, de modo que usted no se disguste. Yo lo que quiero (es) que estén ustedes  buenos todos.
                 Mama me dirá usted  si Juan ha cobrado,  o no.
                Y  sin más que decirle, muchos besos  para la niña, para abuela,  para Juan, para Pilar y el niño
                               Usted recibe un fuerte abrazo de su hijo que la quiere de corazón
                                Francisco 
La seña es: (dirección)
Batallón de cazadores Serallo,n 8
4º compañía (Ceuta)
Las cartas les llegaban a su madre, abiertas por la Censura Militar.
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Zoco de Arbaa, 16 de Noviembre de 1936.
En esta carta le dice a su madre, que está muy contento por que el señor Juan le haya dado a ella 125 pesetas. También escribe, de que hay rumores de que van a salir para la península. Y por último les he escaneado esta tercera página de la misma, porque para mi no tiene desperdicio, al extremo que llegaban las necesidades de Francisco
…/… usted a él, mama. También le digo que hay aquí un retratista, pero no tengo ni una gorda para retratarme. A ver si cobro una peseta  antes (de) que se vaya y me voy a retratar. Porque tenía una peseta pero (he) estado cuatro días en la cama resfriado y la gasté en chocolate. Pero ya estoy bien. Mama, desde que vine no fumo, porque no tengo una gorda. Y lo que gano es para jabón, hilo y para las cartas. Aunque no nos cuesta(n) nada los sellos, pero vale 0,25 el papel. Mama, sabrá usted que me ha escrito Mariana, porque está conmigo un muchacho que estaba en su casa, y se lo mandó  decir, que estaba aquí con un sobrino suyo y enseguida me escribió…/…
Han pasado ya cincuenta días desde que Francisco se incorporó al ejército, y le escribe a su madre esta carta, de la que vemos la segunda hoja, donde se nota que Francisco, está cansado o triste, quizás, por la fecha tan señalada en que fue escrita, el día de Navidad, 25 de Diciembre de 1936.
En esta carta le habla de sus amigos, a los que tan solo los ha visto dos veces, .../... pero que ahora están en la misma columna del teniente coronel Barón y a todos lados tenemos que estar juntos. Mama, de lo que me dice usted del dinero, le digo que mientras esté aquí no quiero nada, porque aquí no hay ganas de nada. Mama, le dirá usted a tito Julián y a Encarnación que no le escribo porque no tengo tiempo.  Esta carta la (he) escrito junto con Maximino el de Leonardo, el del Rubio, y todos los de Gerena.
                Y sin más que decirle, besos para toda(s) la(s) familia(s) y usted recibe un fuerte abrazo de su hijo que nunca la olvido (olvida).
                 Francisco
Cuando escribió esta carta Francisco, se encontraba en el Regimiento de Infantería nº 8 (Batallón expedicionario -3ª Compañía) de Móstoles (Madrid). Allí fue herido por el bando contrario, y posteriormente fue trasladado a Plasencia, Cáceres.
Plasencia, 7 de enero de 1937
                Querida madre, mucho me alegraré (de) que, al ser esta en su poder, se encuentre(n) todas buenas. Yo quedo bueno y con ganas de verlos. Mama, esta es para decirle que estoy herido, pero leve; de modo que estaré en el hospital unos cuantos (de) días. A ver si me puede mandar algún dinero para lavar la ropa, que me hace  mucha falta, porque en la parte de Madrid hace mucho frío. Mama, me lo manda usted telegráfico para que venga más pronto.
                Sin más que decirle, besos para Amparito, la abuela y toda la familia y usted recibe un fuerte abrazo de su hijo que nunca la olvida
Certificado de Correos. El dinero para poder lavar su ropa, le llegó a Francisco, el día 21 de Enero.
Plasencia, 21 (de) enero 1937
                Querido tito Julián, esta es para decirle que cuando me escriba usted, me escriba a la misma dirección, porque tengo herida para el rato (para rato). Tito, creo que quizás me evacúen para Sevilla, porque el médico se creía que la herida iba a durar menos. Y de lo que me decía usted del sanitario, me he dado a conocer con él y me ha dicho que, si se lo hubiera dicho antes, pudiera haber ido al hospital de Sevilla , pero (que) con todo y con eso  va a hacer todo lo que pueda.
                Y sin más que decirle, memoria* para María , besos para el niño y usted recibe un fuerte abrazo de su sobrino
                                                               Francisco.
* Extraño uso del término “memoria”. Lo habitual es  “recuerdos a”

 Julián, el tío de Francisco, le reenvía esta misma carta, a la madre de este, ya que estaba él, a través del "señorito" de la casa donde trabajaba en Sevilla, intentando traerse a Francisco, unos días a casa, y antes la insistencia de la madre, Julián le pone una nota al dorso donde le dice: que ya ha hablado con el "señorito" varias veces - que va a hacer lo que pueda-, y si ella no se lo cree, que venga ella a hablar, porque él, ya ha hecho lo que podía.
Plasencia, 21 de enero de 1937
                Querida madre, esta es para decirle que estoy lo mismo, y (que) voy a estar más tiempo (del) que me creía; de modo que me escribe usted en (a)  la misma dirección. Mama, estuvo hablando conmigo el teniente médico y me dijo que  lo que usted quería no podía hacerlo; que lo que podía hacer era irme (¿mandarme?) al hospital de Sevilla. De modo que no sé lo que hará, si me mandará o no; pero si le hubiera escrito el médico de la aviación, como dice tito Julián, ya estuviera (estaría) yo en Sevilla; el médico no ha recibido más carta que la que ha mandado usted. Y él me la enseñó a mí y me dijo que le había contestado a usted. De modo que a ver lo que pasa.
                Y sin más que decirle, besos para Juan y Amparito, (la) abuela y (el) niño; memoria para Pilar; y usted recibe un fuerte abrazo de su hijo
                               Francisco.
                (PD) Mama, ahí lleva usted un retrato; estoy muy mal, pero para que usted me vea.
Por lo leído en esta carta, la recomendación del "señorito" que iba a ser de un médico de aviación amigo de él, nunca llegó a su destino, la única carta que le llegó al teniente médico del hospital, fue la de su madre.

Carta escrita desde las trincheras del frente del Jarama, el 21 de Enero de 1937.
Querido tito Julián, mucho me alegraré (de) que, al ser esta en su poder, se encuentre usted bueno en unión de María y el niñoTito, esta es para decirle que estoy bueno y (que) estoy en las trincheras del frente del Jarama. Estamos a dos pasos de los rojos; siempre nos estamos hablando; siempre nos están dando (el) mitin. Nos vemos como si estuviéramos juntos, porque son las avanzadillas nuestras y las suyas, y por eso estamos tan juntos; y nunca para (descansa, se detiene)  el tiroteo, pero estamos bien.
                Tito, de lo que me dice usted de que adonde (en dónde) estuve aquella noche, pues estuve en el cuartel.
                Tito estas cuatro letras las escribo en la culata del fusil, y las tuve que soltar para tirarle a los canallas rojos que, mientras la(s) estaba escribiendo, no dejaban de tirarme; pero en este (ese)  momento se presentó la aviación nuestra  y se callaron los canallas; y por eso la(s) he podido terminar.
                Y sin más que decirle, memoria para María, (y) todas las vecinas; besos para el niño, y se despide su sobrino que pronto desea verlo.
                Adiós.
El 22 de Marzo de 1937 llegó Francisco al Regimiento Serrallo nº 8- Batallón B, de Pinto (Madrid), desde donde le escribió dos cartas a su madre, intentando tranquilizarla, por lo grave de la situación, y diciéndole lo mucho que la quiere.
Y aquí, pierdo la pista de Francisco.
Quienes no conocen la historia, están irremediablemente condenados a repetirla. Haber si puede ser que aprendamos.
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Entrada dedicada con todo cariño, a mis amigos Estela y Pepe Vega, quienes nos deleitan el paladar todos los fines de semanas, con unos deliciosos "calentitos" (que ellos saben hacer como nadie), y un exquisito chocolate. 
(Pepe+papas, please).

lunes, 14 de abril de 2014

Fotos antiguas de Guadix, Benalúa de Guadix, La Calahorra, Alquife, y Alcudia de Guadix, (Granada)


Guadix, (Granada).
Ciudad con ayuntamiento de 13820 habitantes (1910), cabeza de partido y de Obispado, en la provincia de granada de la que dista 50 kilómetros. Se halla situada en las vertientes septentrionales de Sierra Nevada y a la izquierda del río de su nombre.
Produce cereales, aceites, vinos y frutas; y remolacha que consume el importante establecimiento industrial "Azucarera de San Torcuato".
Entre otros edificios religiosos, como el Sagrario, Santiago, San Miguel y Santa Ana, descuella la Catedral que fue construida en el siglo XVIII, por más que ya había sido erigida en 1492 por el Cardenal González de Mendoza, después de la Reconquista de la ciudad, devolviéndole el carácter de Sede Episcopal que según la tradición , había ostentando en los tiempos apostólicos, por la predicación de San Torcuato, su primer obispo y su patrono. Corresponde al arzobispado de Granada.
Se cree que la actual ciudad es la sucesora de la antigua Acci, que en tiempo de los romanos se hallaba adscrita al convento jurídico de Cartagena, conservando su importancia en el periodo visigodo y aún después de la invasión musulmana, conservándose todavía algunas ruinas de la antigua Alcazaba.
Rendida por los Reyes Católicos la importante plaza de Guadix, le concedieron por armas un yugo y un manojo de saeta atadas.

Barrio de la Cuevas.
El barrio de las Cuevas en las afueras de la población y las sencillas viviendas a ellas adyacente, constituyen una de las más típicas notas de la ciudad.
Iglesia de Santiago.
En lo alto de la calle Ancha, en el centro de la ciudad, fue erigida esta parroquia.
Arco de San Torcuato.
Lleva el nombre del primer obispo de la diócesis, una de las antiguas puertas de la ciudad, de sencilla arquitectura, pero de agradable aspecto.
Catedral y Palacio Episcopal.
Se distingue el conjunto del edificio con su elevada torre al lado del palacio episcopal.
Interior de la Catedral.
Duró su construcción, desde el año 1710 al 1796, dominando en ella el estilo corintio.
Interior de la Iglesia de Santiago
Su artesonado es una interesantísima muestra del estilo mudéjar, que tanto desarrollo adquirió en algunas comarcas andaluza.
Plaza de la Constitución.
En el fondo de la plaza se levanta el conocido edificio del Juzgado, destacando el campanario de la Catedral en último término.
Coro y Silla Episcopal.
Interesante ejemplar del arte barroco, cuyos excesos pueden apreciarse en la profusa ornamentación del mismo.
Fachada de la Catedral.
Construida a últimos del siglo XVIII, se observa una notable desproporción en los tres cuerpos de que se compone.
El Ayuntamiento.
El edificio destinado a Casas Consistoriales se halla situado en la plaza de la Constitución, teniendo anchos soportales en la parte baja.
La Alcazaba.
En sitio elevado de la ciudad, aparecen estas ruinas de la antigua fortaleza.
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El partido judicial de Guadix, limita por el Norte con los de Cazorla y Huelma, de la provincia de Jaén; tiene al Este el de Baza; al Sureste, el de Canjávar, de Almería; al Sur este último y los de Ugíjar y Orgiva, y al Oeste, los de Granada e Iznalloz.
Comprende 33 ayuntamientos con un total de población de 55351 habitantes de hecho, según el censo efectuado en 1910.

Benalúa de Guadix, (Granada).
 Con 594 habitantes en el censo de 1910.
La Azucarera.
Importante establecimiento industrial, que con el de Guadix, consumen la mayor parte de la remolacha recolectada en aquella comarca.

La Calahorra, (Granada).
La Calahorra se encuentra situada en las vertientes septentrionales de la Sierra Nevada, en donde aflora mineral de hierro y cobre, se distingue además por la abundancia de pastos y excelentes aguas.
Ciudad con 2060 habitantes en el censo de 1910, que ostenta el carácter de capitalidad del Marquesado del Cenet, cuya noble casa mandó construir el notable castillo que se levanta en el cerro inmediato a la población, habiendo pasado después al duque del Infantado y al de Osuna. Constituye dicho palacio una interesante muestra arquitectónica del Renacimiento.
Vista parcial de la Calahorra.
Se encuentra emplazada la población en la falda del cerro que sirve de asiento al castillo, defendido por robustas torres cilíndricas en sus ángulos.
Patio del Castillo.
Ocupa el centro del castillo el espacioso patio, con apreciables detalles del Renacimiento en su doble galería.

Alquife, (Granada).
Villa con 1521 habitantes en 1910.
Vista general de Alquife.
Se halla situada esta villa en las vertientes septentrionales de Sierra Nevada al pie de una colina, en la cual aparecen las ruinas de antigua fortificación.

Alcudia de Guadix, (Granada).
Villa con 1767 habitantes en el censo de 1910.
Iglesia parroquial.
Fue erigida bajo la advocación de Santa María, venerándose una imagen del Santo Cristo con el título de la Luz.