miércoles, 20 de mayo de 2020

El edificio de "El Coliseo España", de Sevilla.


El edificio de El Coliseo España, en Sevilla.
El edificio del Coliseo España fue proyecto realizado conjuntamente por José y Aurelio Gómez Millán, dándose a conocer en Enero de 1925. José, quien se encargó del cálculo de estructuras, de las cimentaciones y en general de la distribución de la sala, siguiendo esquemas ya consagrados en este tipo de construcciones. En principio sólo se pensó como función de cinematógrafo, pero después se decidió acondicionarlo también como teatro y se reformó el proyecto, reduciéndose el aforo previsto. De cualquier modo el escenario siempre pecó de poca profundidad.
Detalle de la fachada, que mira a la avenida de la Constitución.
Los datos definitivos del proyecto, el diseño de la fachada y la dirección de la obra corrieron a cargo de Aurelio Gómez Millán, que consiguió con ello uno de los resultados más brillantes de su carrera. Concibió las fachadas a la manera tradicional, sin someterla al espacio interior, como se hacía en el racionalismo, que por cierto también practicó el arquitecto en el Mercado de la Puerta de la Carne. Las fachadas así entendidas tienen su vida propia y sus propios volúmenes, que indudablemente se relacionan con el interior, por ejemplo a través de los vanos que se establecen, o mediante las impostas que marcan la transición de las diferentes plantas; pero por lo demás, la fachada ha de ser ante todo armónica y señalar por si misma, como decían los teóricos del regionalismo y de la "arquitectura nacional", el carácter de la construcción, es decir, tenía que ser un poco portavoz de la función del edificio. Por otro lado, el propietario había dejado en completa libertad a los autores para hacer lo que estimaran conveniente dentro de unos límites razonables de acuerdo con el presupuesto fijado, y Aurelio Gómez Millán se planteó un exterior en "estilo sevillano" como entonces se decía.
Detalle de una de las ventanas de la primera planta en la fachada principal. Sobre el paramento de ladrillo rojo entallado se destaca la reja de hierro forjado, en cuya cresta campea, sostenido por bichas heráldicas el anagrama I.M. de Ildefonso Marañón.
Detalle de uno de los paños de azulejos con el escudo de la Ciudad que ornamenta la segunda planta, de la fachada principal.
Tornapuntas de hierro forjado que forman parte de la marquesina que cubre las antiguas taquillas, junto a la entrada principal.
En aquellas fechas, para el arquitecto era "estilo sevillano" en grado sumo lo que hacía en sus obras más destacadas su cuñado y maestro Anibal González, y aquí se presentaba una ocasión en la que podía emplearse a fondo, gracias a la ausencia de cortapisas económicas. Así pues, el lenguaje del ladrillo rojo agramilado, el entallado en los motivos ornamentales, los paños de azulejos policromos con temas neobarrocos, los remates de cerámica vidriada, los hierros forjados, etc., elementos tradicionales constituyen pues, el juego expresivo de esta obra regionalista.
Fachada principal: vano germinado de la segunda planta. La poética creada por Anibal González es sabiamente interpretada por los Gómez Millán. Sobre esquemas neoplaterescos, y plástica del barro, convertido ya en ladrillo tallado ya en cerámica policromada, constituyen la base fundamental del lenguaje estético del edificio.
Detalle de la fachada principal con el gran cierro, hoy galería abierta, de la planta noble.
Detalle de la ornamentación cerámica.
Ahora bien, una vez establecidos los elementos había que conjugarlos, y esto no era fácil si se tiene en cuenta que no había modelo dentro del regionalismo local que marcara la pauta. Los locales de espectáculos que se habían realizado anteriormente, como el Pathé, el Llorens y otros, eran edificios incluidos en el caserío, que tenían viviendas en las fachadas o que  se mostraban al exterior como casas de viviendas.
El arquitecto va más allá, establece una composición de volúmenes que den una imagen familiar: observado desde el punto en que logra mayor enriquecimiento visual, desde la esquina de la avenida con la calle Santo Tomás, el Coliseo evidencia su relación con el esquema de una iglesia con planta de cruz latina de brazos resaltados, dos torres a los pies y triple puerta.
Pormenores de la fachada principal: Entablamento de la galería del piso primero.
Paño de azulejos con decoración neobarroca de Enrique Orce.
Detalle de la cubierta de la galería.
La armonía ha sido estudiada con exquisita dedicación. Ambas fachadas están hermanadas por elementos visuales como impostas, pilastras y los paños cerámicos realizados por Enrique Orce, con el escudo de la Ciudad, el de la Corona y el anagrama con las iniciales del nombre del propietario, Ildefonso Marañón.
Detalle de las pilastras de la planta principal, entalladas en ladrillo como el resto de las molduras que adornan la fachada.
Detalle ornamental de la fachada en el piso segundo.
Detalle ornamental de la fachada en el piso segundo.
Este cuadro de azulejos de Enrique Orce, presenta el anagrama coronado en el que se mezclan hábilmente las iniciales R M (Reina Mercedes) con las del nombre I M, Ildenfonso Marañón.
Balcón de la fachada lateral de la avenida de la Constitución.
Detalle de la terraza que dan a la Avenida. Los paños de cerámica de diseño neobarroco, dan la nota obligada de policromía para aligerar la masa rojiza del paramento de ladrillo.
Tornapuntas de hierro forjado bajo el gran balcón de la fachada principal.
Detalle de la fachada lateral de la Avenida.
Detalle del alfarje que ennoblece la repisa de la galería de la fachada principal.
La Catedral y la Giralda vista desde el Coliseo España. 1925.

Muchas gracias a todos, por vuestras visitas y comentarios.

domingo, 10 de mayo de 2020

La Fuente del Rey, y la Fuente de la Salud, en Priego (Córdoba)

La Fuente del Rey, y la Fuente de la Salud.
Priego (Córdoba).
Antes de nada, quiero agradecer a mi amiga bloguera, Conchi, del blog "Espíritu sin nombre", la que a petición mía, no dudó un instante en enviarme fotografías actuales de esta fuente, y como verán a continuación, me envió alguna que otra más, ya que sabía yo, desde hace muchos años, que era natural de este pueblo, porque fue, a quien le dediqué gustosamente en su día, la entrada dedicada a Priego.
Maravillas causan las fuentes llamadas de La Salud y del Rey, a los que por vez primera visitan la insigne ciudad de Priego, célebre por muchos conceptos en la historia de España, cuna de hombres tan esclarecidos como el virrey Caballeros de Góngora, el historiador Carmona y el escultor don José Álvarez; y sepulcro del venerable P. Mro. Fr. Juan de Ávila; y con ser tan digna de admiración, y poseerlas como incomparable y característica riqueza una población tan importante de la provincia de Córdoba, apenas son conocidas, ni aún de nombre, por la generalidad de los españoles.
"Hermosa es la ciudad por la transparencia de su cielo y la amenidad de sus campos, notable por su castillo romano, su morisco adarve y sus interesantes templos religiosos; renombrada por sus excelentes frutas, pero más que todo, famosa por su magnífica Fuente del Rey.
Este es el monumento que la caracteriza: y lo es, no solo por lo que en si tiene de artístico, sino por la natural exuberancia, la pureza, la diafanidad y el caudal inmenso de sus aguas.

Una perspectiva de la Fuente del Rey, al pie del cerro del Calvario, donde nace el manantial, bajo la capillita de la Milagrosa Virgen de la Salud. Imagen de principios del pasado siglo.
Se divide la obra en dos partes: la primera denominada Fuente de la Salud; la segunda, Fuente del rey.
El estanque llamado de la Salud afecta la forma de un paralelogramo, y es donde brota el manantial al pie de enormes peñascos; tiene 17 metros de longitud por 5 de anchura, y a su espalda se levanta artístico frontispicio  formado con piedra prismáticas de entresacados colores, que dan al conjunto la figura de caprichosos almohadillos; en el centro de esta parte se abre un sencillo camarín, donde se ve la imagen de Nuestra Señora de la Salud, de la que toma el nombre la fuente; delante de esta, y por lo tanto de la efigie, había siempre orando, a cualquier hora del día o de la noche, no escasa porción de gente, y llegaba a tal extremo la fe que el pueblo demuestra a la Virgen, en aquella imagen representada, que cuando el cólera asediaba a la ciudad en el año 1883, se improvisó un altar sobre extensa plataforma levantada en la misma fuente, y ante la capilla de la Salud se celebró un solemne triduo en los días 19, 20 y 21 de Agosto, a cuyos imponentes actos acudió el pueblo en masa, atribuyéndose a este religioso culto, según la general creencia, la inmunidad disfrutada por la población, en medio del terrible azote.
Ahora bien, el agua que nace al pie del espaldar citado, llega en este estanque a una altura aproximadamente de metro y medio, debiendo hacer constar aquí, que en el mes de Abril de 1888, y debido a las repetidas lluvias de ese año, su superficie alcanzó una elevación no conocida por las vivientes generaciones, hasta el extremo de resultar estrechos para recibirla los gigantescos sumideros tragantes, que por medio de acequias conducen el agua a la segunda fuente.
La Fuente del Rey, de 132 caños y seis surtidores.
Grabado de 1888, de fotografía de don Ramón Sánchez.
Esta, es la llamada del Rey que arranca a corta distancia de la anteriormente descrita, y mide 46 metros de longitud por 9 de anchura, los pretiles, así como los 20 grandes escaños que la cercan, están construidos con piedra blanca del país; consta la fuente de tres estanques, divididos entre sí por dos cascadas, y cuenta con 132 caños de buen diámetro y 6 surtidores.
El primer estanque, comenzando por la parte superior, se denominaba del León, porque en su centro se ostenta la figura de este animal, que tiene entre sus garras una serpiente, la cual arroja gran porción de agua por la boca, y esta obra escultórica es la primera que hizo don José Álvarez, ilustre autor del grupo colosal que conmemora el Sitio de Zaragoza, hoy existente, con otras creaciones suyas, en el Museo del Prado de Madrid; el segundo estanque, que es el mayor, tiene en medio la estatua de Neptuno, empuñando con una mano el tridente y sujetando con la otra las riendas de dos monstruos marinos que tiran de la carroza del dios; a su derecha se encuentra Anfitrite, sentada sobre un delfín, que arroja por la boca elevadísimo surtidor, y otros cuatros surtidores más rodean el grupo anterior, obra de Remigio del Mármol, vecino que fue de esta ciudad; y el tercer estanque comienza a raíz de la caudalosa cascada divisoria, que a manera de catarata se deshace en espuma; y en el punto céntrico de este estanque existe  también otro surtidor, cuyas aguas subieron a veces casi a nivel de las elevadas copas de los álamos que circuyen la fuente.
Tal es, a grandes rasgos, la obra monumental que, resultante de la Naturaleza y del arte, se presenta a los ojos del espectador como verdadera maravilla, y para digna coronación del cuadro, y envolviéndolo en hermoso marco, surgen árboles gigantescos alrededor de la grandiosa fuente, los que por su exuberante vegetación son remedos de los que crecen en los primitivos bosques americanos; y es de ver, y aún más de oír, allá en las altas horas de las noches primaverales, el solemne espectáculo que forman la luna rielando en las cristalinas ondulaciones, el murmullo de las aguas y el de los árboles y el sentido gorjeo de los ruiseñores, dirigido como salutación sublime a la milagrosa y venerada Virgen de la Salud.