domingo, 10 de diciembre de 2017

Jardines de Murillo, de Sevilla.

Jardines de Murillo, de Sevilla.

Una bella perspectiva de una fuente, con el barrios de Santa Cruz de fondo. 1914.
Detalle de los Jardines de Murillo, en el Barrio de Santa Cruz. 1916.
Como en el alma española de la primera década del pasado siglo, en los jardines sevillanos iban entrando las modas extranjeras, los caprichos exóticos, las novedades rebuscadas, los artefactos producidos por industrias lejanas. A la fuentecilla árabe, donde el agua nos habla amiga y donde la belleza del agua es todo, la substituye la presuntuosa fuente de mármol o de granito macizos, de panzudas curvas, de solemnidad estatuaria que quiere evocar a Versalles o a la Granja; a los macizos umbríos donde el sol penetra tamizado como una lluvia de oro, suceden las explanadas de césped con unos arbolillos de copas recortadas o de brazos esqueléticos, que quieren recordar las praderas inglesas donde el sol llega mortecino y pálido....
¡Oh, los jardines moros sevillanos que perecieron edén a los fatigados soldados de Fernando el Santo, resucitaron entonces en la traza admirable del Parque de maría Luisa, y del jardín de Murillo!. Nada igual ni semejante hay en España, ni nada semejante en tierra extranjeras.
No fue esta obra de arte el acierto de un jardinero genial, sino la resurreción del arte donde nuestra raza puso todo su espíritu de iluminada, de la religión de la belleza. Se fueron remozando los jardines viejos; el jazmín escala los muros como una enamorada que os tiende los brazos y os ofrece el perfume de sus senos; la albahaca bordea los arriates festoneando los desgarbados plantones de los claveles que estallan en rojo, y de las azucenas y nardos, envidias de la nieve, y, defendiéndoos del sol, el naranjo muestra en sus tupidas copas la fragancia del azahar, o la sensualidad de sus frutos....
Nueva comunicación abierta del Barrios de Santa Cruz con los Jardines de Murillo. 1914.
Una de las avenidas de los Jardines de Murillo. 1915.
En 1911, el Rey Don Alfonso XIII cedió a Sevilla, la otra parte de la Huerta del Retiro, desde la Plaza de Alfaro a la de Refinadores, dividiéndose su emplazamiento por tres calles longitudinales y por tres paseos transversales, quedando entre unos y otros glorietas con fuente de mármol, asientos de respaldo alicatados y pilares de mampostería o de cerámica, sobre los cuales se han colocado capiteles romanos y visigodos, que sirven de soporte a las macetas.
Detalle de los jardines de Murillo. 1914.
Jardines de Murillo. Foto:L. Roisin,(Huecograbado) 1928.
Una de las avenidas de los jardines de Murillo. 1915.
Fuente de Catalina de Rivera. en los Jardines de Murillo.
Fuente con escalones descendentes hacia el interior, de estilo sevillano, y con surtidor en el centro, próxima a la Puerta de Jerez; y con bancos circulares, con pedestales y jarrones traído del Salón de Cristina. Esta fuente circular fue enterrada, en la década de los sesenta.
Monumento a Colón. Jardines de Murillo.
Por suscripción popular e iniciativa de don José Laguillo, director de "El Liberal", se levantó e hizo entrega a la Ciudad en 1921. Se alza en el centro de un estanque rodeada de balaustrada circular. En el basamento hay medallones de mármol blanco con el busto de Colón y el escudo de los Reyes Católicos. Sobre él se levantan dos columnas de piedra artificial, que a media altura tienen Carabelas de bronce y cartelas con los nombres de Fernando e Isabel. Sobre el tablamento va un león de mármol. El monumento que tiene 23 m. de altura, es obra del arquitecto don Juan Talavera y Heredia, y la escultura y los relieves debidos al cincel de Lorenzo Coullaut Valera.
Monumento a Colón. Postal 1921.
Monumento a Colón. Postal 1922.
Glorieta J. Garcia Ramos. Jardines de Murillo.
Por iniciativa de los discípulos del insigne pintor costumbrista sevillano José Garcia Ramos y del Ateneo, el arquitecto municipal Don Juan Talavera y Heredia trazó en 1923, en el extremo de los Jardines de Murillo más cercano a la Puerta de la Carne, una bella glorieta de forma circular, rodeada por cuatro bancos de ladrillos y azulejos y con una fuente de los mismos materiales en el centro. En las pilastras que enmarcan los bancos hay cuadros cerámicos reproduciendo pinturas del maestro, dos de ellos originales del mismo y los demás de los artistas Alfonso Grosso, Santiago Martinez, Vigil Escalera y otros. Frente al arco de tuyas que da entrada a la Glorieta, se levanta entre los bancos una artística portada de ladrillos, en cuyo tímpano de halla el retrato de García Ramos, pintado al fresco por Manuel de la Cuesta y Ramos.
Los alumnos del notable pintor sevillano, señor Gracía Ramos, en la inauguración de la glorieta dedicada a la memoria de su maestro.
Jardines de Murillo, una fuente. Postal 1913.
Postal 1922.
Jardines de Murillo, una Plazuela. Postal 1915.
Kiosko-Bar, de los Jardines de Murillo. Foto: Charles Albery López, 1928.

Los Jardines de Murillo, un domingo.

jueves, 30 de noviembre de 2017

Fotos antiguas de Martos, Torredonjimeno y Porcuna (Jaén)

Martos (Jaén)
Ciudad de 17025 habitantes según el censo oficial de 1910; capital de partido, situada en terreno desigual al pie de la peña de su nombre.
Su antigua importancia viene demostrada por los edificios que todavía conserva, aparte de los que veremos a continuación, hay que destacar la iglesia de Santa Ana y San Amador, edificada en el mismo lugar donde se hallaba erigida la ermita dedicada al ilustre varón de su título, natural de esta ciudad, y que fue martirizado en el año 855 por orden del Soberano de Córdoba. Tuvieron el carácter de parroquias bajo la jurisdicción de la orden de Calatrava.
Las comunidades que existen en la actualidad son las de Santa Clara, fundada en 1409; las Trinitarias, que datan del año 1595, y las Agustinas.
Se atribuye a la actual Martos la antigua Tucci, ciudad de los Túrdulos, continuando su importancia hasta nuestros días.
El escudo de Martos es cuartelado, apareciendo a la derecha de la parte superior la cruz de Calatrava y un castillo sobre la peña a la izquierda. La sección inferior ostenta a la derecha un acetre con hisopo y un dragón a la izquierda.
Vista general.
Pintoresca situación de la Ciudad al pie de la Peña de su nombre, ocupando la vertiente del cerro del Castillo.
Plaza de la Constitución.
Uno de los centros predilectos de la localidad, contribuyendo a su buen aspecto la urbanización de que ha sido objeto.
El Castillo.
En la parte elevada de la Ciudad, se descubren algunos vestigios del recinto fortificado de la antigua villa.
Fuente Nueva.
Monumental fuente de piedra labrada, construida en 1584, ostentando las armas reales en el centro, debajo del arco formado por sillares almohadillados; en uno de sus lados el escudo de la villa, y al otro el de la casa del gobernador Albor, según parece.
Iglesia de Santa Marta.
El gusto dominante en el interior de este templo se halla diametralmente opuesto al estilo gótico que debió informar el primitivo plan, según se desprende de los detalles que en alguna parte de dicha obra pueden observarse, correspondientes al siglo XV y tal vez al XVI.
En ésta se hallan sepultados los hermanos Carvajal, de los cuales hablaré más adelante.
Puerta de Santa Marta.
Interesante muestra del arte ojival del último periodo, que tan bellas obras arquitectónicas produjo en el siglo XVI.
Altar del Sagrario en Santa Marta.
En él pueden apreciarse notables trabajos en plata cincelada, que prueba a la vez el buen gusto y la riqueza del nombrado templo.
El histórico Peñón.
Si bien no existen suficientes documentos históricos para probarlo, se da como cierto el hecho tan conocido de la muerte de los hermanos Carvajal, acaecido en esta ciudad. Injustamente acusados, sin tener en cuenta sus protestas de inocencia, fueron arrojados desde el Peñón por orden del rey Don Fernando IV de Castilla; pero como le citaran para ante el Tribunal de Dios, dentro del término de 30 días en prueba de la injusta sentencia, y dicho Monarca falleciera al cabo del plazo fijado, según la leyenda, por este motivo la posteridad le ha designado con el sobrenombre de el Emplazado.
Fachada de la Cárcel.
En el centro del frontispicio destaca un medallón con las armas reales, teniendo a cada lado las mutiladas estatuas que representan la Justicia y la Prudencia. Data del reinado de Felipe II. Según  reza en una lápida de la fachada, fue edificada en 1567.
Puerta de San Francisco.
Pertenece a la iglesia del que fue convento de frailes observantes de San Francisco, fundado en 1573. Además en su término se encuentran esparcidos otros varios oratorios.

Torredonjimeno (Jaén)
Dista unos seis kilómetros de Martos, hallándose situado en una extensa llanura en donde empalma la carretera de Porcuna con  la de Jaén a Martos. Tiene una población de 12328 habitantes según el censo oficial de 1910.
Su escudo de armas, consiste en un castillo con un guerrero en la parte superior, con una orla consistente en trofeos de guerra.
Tenía establecido giro postal, iluminación eléctrica, servicio de carruajes hacia Arjona, Porcuna y Jaén; produce abundante aceite y cereales; celebra ferias el 29 de Junio y 8 de Septiembre, y fiestas el 27 de este último mes.
Plaza de la Constitución.
Por su buena disposición, comparada con las otras plazas de la localidad, merece especial merito la que reproducimos en el adjunto grabado.
Puerta de la Parroquia de Santa María de la Concepción.
Pertenece al orden gótico, si bien carece de la esbeltez que caracteriza a otras construcciones del mismo estilo. Perteneció a la orden de Calatrava, dependiendo de la vicaría de Martos. Además tenia en su jurisdicción un convento de Mínimos.
Ermita de la Consolación.
Entre las varias ermitas erigidas dentro y fuera de la Ciudad, descuella la de la Virgen nombrada, por la gran devoción que inspira al vecindario.

Porcuna (Jaén)
Porcuna de 10331 habitantes, según el censo oficial de 1910, es la que ocupa el tercer lugar por el número de habitantes, y se halla situada en la parte septentrional de la presente circunscripción.
Tenía fábricas de aguardientes, curtidos, aceite, que es su principal producción, y su iluminación es eléctrica.
La iglesia parroquial, está dedicada a la Asunción de Nuestra Señora. Tuvo un convento de San Francisco y otro de San Juan de Dios, existiendo actualmente una comunidad de monjas Dominicas y diversas ermitas en su término.
Se hace corresponder la presente ciudad a la romana Obulco u Obulcon, habiéndose encontrado en su antiguo recinto diferentes lápidas que acreditan su antigüedad; pero nada más se sabe de esta población hasta que fue reconquistada por las armas de Don Fernando el Santo en 1240, habiendo concedido la posesión de la misma a la orden de Calatrava.
Paseo de Jesús.
Constituye una de las principales vías públicas con que cuenta la localidad.
Vista general.
Por encima del caserío destaca la iglesia parroquial y algunas torres que pertenecieron a las defensas de la antigua villa.
Torre de la Ciudadela.
Construida, según se cree, por los maestres de Calatrava, subsiste la octógona torre entre las ruinas de la fortificaciones que la precedieron.