miércoles, 20 de septiembre de 2017

Fotos antiguas de Cabra, Zuheros y Doña Mencía, (Córdoba)

Cabra (Córdoba).
Cabra es ciudad desde el el siglo XIX y cabeza de partido de su nombre, en la provincia cordobesa. Su población se elevaba a 12360 habitantes según el censo oficial de 1910. Situada al cruce de varias importantes carreteras y con estación en el ferrocarril de Jaén a Sevilla, se cimenta en un valle fértil y pintoresco, rodeado en parte por montañas, denominadas de la Villa Vieja (con su castillo, después palacios de los Duques de Sesa) y el cerro de San Juan, que recibe tal nombre por una ermita. Cabra tiene telégrafo y toda clase de comunicaciones, la población está alumbrada por electricidad. Hay un buen hospital municipal y cuenta con buenos centros de enseñanza. Entre ellos descuella el colegio de Padres Escolapios, para alumnos internos y externos, establecido en el antiguo edificio árabe del castillo y palacio de Cabra.
En el orden religioso cuenta la ciudad con los siguientes templos: La parroquia de Santo Domingo, con modesta pero bien labrada portada de piedra, con estatua de la Purísima Concepción sobre la puerta, entre dos escudos nobiliarios. En la capilla de la Comunión se venera la Virgen del Rosario. La iglesia donde predicó San Diego de Cádiz, hoy de los Escolapios, cuyo altar está formado por ocho buenos cuadros. La iglesia de la Soledad donde se venera la Virgen de su nombre. Nuestra Señora de la Sierra, patrona de Cabra; histórico santuario fuera de la ciudad. La parroquia de la Asunción y de los Ángeles, con portada plateresca de columnas salomónicas y buena torre campanario. Otra parroquia, extramuros, primitiva ermita, fue erigida en parroquia rural en 1735 con el título de la Esperanza (nombre de su partida). Pero sin disputa la más notable es la llamada de Aguilares, o sea la citada de la Asunción y de los Ángeles, primitiva mezquita árabe consagrada por San Fernando. La torre mayor se cree fuera el mismo minarete de la mezquita, aunque reformado. Tiene también un buen coro de 33 sillones de nogal tallado, con medallones en los respaldos, además de buenas capillas con  patronatos de nobleza. Órgano, sacristía y ricas alhajas de orfebrería.
No escasean las ermitas y capillas dentro y fuera del poblado, entre las cuales debemos recordar la antigua de San Juan, en el cerro, que fue parroquia primitiva durante la dominación romana, goda y mozárabe. La Aurora y la Soledad, también dentro del casco urbano, con antiguas cofradías. La imagen de la Soledad es debida a Juan de Mena.
Plaza Mayor
Recae a ella el antiguo edificio de la Audiencia y la torre de la parroquia de la Asunción, por un lado; y el Ayuntamiento y castillo-palacio de los Condes de Cabra, por otro. Tiene fuente monumental y alumbrado eléctrico.
Entre éstas merece especial mención la de Aguilar Eslava, con el Instituto provincial general técnico y Colegio de la Purísima Concepción; y sobre todo, la plaza de la Constitución, de grandes dimensiones, a la cual recaen, entre otros edificios, el castillo palacio de los Condes de Cabra y la antigua audiencia. En su centro luce una bonita fuente de piedra rematada en cruz metálica y de cuya columna manan cuatro caños de agua. También recae a esta plaza la casa del Ayuntamiento, con grande reloj en el remate de su frontera; y junto al edificio el mercado público, que es cubierto y rodeado de metálico enverjado.
Paseo de Cabra
Es un precioso jardín público, con magnífico arbolado y poética visualidad. Los días festivos se ve muy concurrido.
Palacio de los Condes de Cabra
Fue antiguo castillo, situado en las afueras de la ciudad y lindante con la Plaza Mayor, En su plaza de armas está la parroquia.
Patio del Palacio de los Condes de Cabra
Actualmente aparece convertido en Colegio de los PP. Escolapios. Conserva el aspecto de antiguo palacio árabe.
Casa del Bachiller Antón de León
Este balcón es un hermoso ejemplar de belleza arquitectónica, estilo plateresco. Este noble fundador de la casa fue pariente de los Fernández de Córdoba.
Panteón de la Vizcondesa de Termens
Es obra de Mariano Benlliure, hermosa como todas las del laureado artista valenciano. Costó 60.000 duros.
Casa de don Francisco Alcalá
Es un típico ejemplar de la arquitectura de su época, bien conservado hasta el presente.
Una de las naves de la parroquia de Aguilares
Consta de cinco naves separadas por preciosas columnas de jaspe encarnado. Pero el estilo mudéjar, con arcos excesivamente altos, no logra remedar a la célebre mezquita de Córdoba.

Zuheros (Córdoba).
La villa de Zuheros con 2184 habitantes según el censo oficial de 1910, está en el extremo NO. del partido. Se alza el terreno a 1300 metros sobre el nivel del mar. Está en la falda de una alta cordillera de rocas, que de Oriente a Occidente cruza su término. La naturaleza se muestra bravía en terreno tan intrincado como pintoresco. Sirva de ejemplo la peña Preñada; el río Bailón; la Angostura; las Riscas; y en otros puntos de los alrededores de la villa. El clima es frío, debido a su situación orográfica.
La parroquia está dedicada a Nuestra Señora de los Remedios. Además hay dos ermitas: una fuera y otra dentro de la población. El terreno es quebrado, montuoso y malo. Hay caza. Es notable (por su estratégica construcción, en el pico del peñón) el castillo, ya en ruinas, que se dice ser construido por los romanos; y la torre del reloj, recayente a una replaza, en las afueras del pueblo, rodeada de precipicios y con preciosas vistas.
El Castillo
Se cree que es romano. Su construcción es atrevida por que corona un alto peñón casi inaccesible. Hoy está en ruinas.
Torre del Reloj
Ocupa un ángulo del castillo, en la cúspide del agudo peñón. Desde lo alto se domina un sugestivo panorama.
Vista parcial
En el extremo del pueblo, de más pintoresca perspectiva. En su punto más elevado y al fondo de la fotografía, de destaca el notable castillo de la villa.
Puente del ferrocarril sobre el río Bailón
Es notable no solo por su elevación, si que también por trazar una pronunciada curva. Se dirige la vía férrea a la estación de Doña Mencía.

Doña Mencía (Córdoba).
Doña Mencía con 4155 habitantes  según el censo oficial de 1910, está situada a la falda de dos cerros: uno al NE. y otro al Sudeste, gozando de clima sano, aunque algo frío. El terreno es de buena calidad y bastante productivo para la agricultura, en secano. Se cosecha vino, aceite, trigo y legumbres. Hay buenos molinos; se cría ganadería.
Parroquia de la Consolación
Ocupa este templo un extremo de las afueras de la población, dividiendo el campanario su frontera. La capilla del ángulo es un antiguo sepulcro, en forma de capilla, con la escena del Calvario, todo labrado en piedra.
Parroquia de la Consolación
El interior del templo es corintio, con adornos churrigueresco. y el altar mayor recargado de adornos platerescos, de gran talla y numerosas estatuas de madera. Tiene buen órgano y coro alto.
Vista del castillo y conjunto de la parroquia
Ambos edificios, vecinos, los separa la angosta calle de la Virgen  pasando entre ambos edificios, bajo un arco.
Plaza de la Constitución
Es el principal centro urbano de la villa y allí recae la fachada principal de la Casa Ayuntamiento, con numerosas rejas y reloj público en la frontera, que remata con campana para el toque de las horas. La plaza tiene arbolado joven y fuente pública con abrevadero para caballerías. En esta plaza se celebra los mercados.

domingo, 10 de septiembre de 2017

Pabellón de Cuba, en la Exposición Iberoamericana, de Sevilla.



Pabellón de Cuba, en la Exposición Iberoamericana, de 1929.
Marzo de 1928 
Llegan a Sevilla  invitados por el alcalde de la ciudad, los Comisionados del Gobierno de Cuba, que reunidos en un almuerzo, hacen la presentación oficial del proyecto de los arquitectos señores Govantes y Cabarrocas, para el Pabellón de Cuba, en la Exposición Iberoamericana de Sevilla, de 1929.
El coronel don Enrique Quiñones Rojas, comisionado general del Gobierno de Cuba, para la Exposición.
El capitán Martinez Castells, comisionado técnico y sustituto del comisionado general.
El comisionado general con su esposa y sus hijas, durante el almuerzo con que fueron obsequiados por el alcalde de Sevilla, al que también acudieron las autoridades de la Coruña.
Proyecto de los arquitectos Sres.  Govantes y Cabarrocas, del Pabellón oficial de Cuba.
Detalle, de lo que sería el vestíbulo de la Casa de Cuba, en la Exposición Iberoamericana.
Junio de 1928 
El Embajador de Cuba en España, Sr. García Kolhy, pronunciando un discurso durante el acto de entrega de los terrenos de la Exposición Iberoamericana, en que había de construirse el pabellón de aquella República.
Abril de 1929
A bordo del vapor "Alfonso XIII", llegó a Cuba en Abril de 1929, el Comandante del Ejército Español, señor Mariano Ferrer y Bravo, nativo de Cuba, quien fue como comisionado de la Exposición, de Sevilla, en visita a los distintos países de América. Acudió a recibirlo en representación del Ejército cubano, el coronel, señor Federico Rasco.

El 9 de Mayo, de 1929, se inauguraba la Exposición Iberoamericana, de Sevilla.
S. M. el Rey felicitando al Embajador de Cuba, Sr. García Kohly, en el acto inaugural del Pabellón.
S. M. el Rey acompañado por el Embajador Sr. García Kohly, el Embajador de los Estados Unidos Mr. Hammond y por el Sr. Cruz Conde, a las puertas del Pabellón de Cuba.
Entre los pabellones americanos de la Exposición de Sevilla, destacaba singularmente, por el alarde de magnificencia en su construcción, grandeza en su traza y riqueza en los materiales empleados, el opulento Palacio de Cuba, muestra suntuosa de lo que es y lo que vale la República de la perla de las Antillas, regalo que ofreció a España como prenda de amor y demostración de cordialidad, y que aún se conserva en nuestra ciudad.
Vista del Pabellón de Cuba.
Artística placa de bronce colocada en el edificio de Cuba, en la Exposición Iberoamericana.
Lo primero que halaga la vista del observador al acercarse al pabellón cubano, es la reproducción exacta de la ancestral fontana de santa Clara. Este antiguo convento, encierra dentro de sus muros los vestigio de la primitiva Habana, y entre ellos, las primeras manifestaciones de civilización y urbanismo. Fue la primera fuente pública, no solo de Cuba sino de las América, con todos sus servicios derivados para los menesteres de una ciudad naciente.
Reproducción de la fuente del Convento de Santa Clara.
El Pabellón y la Fuente, desde otra perspectiva.
Contemplar el grandioso Pabellón, en el que toda la piedra y las maderas preciosas han sido traídas desde Cuba como amorosa y viva ofrenda, en el que los diseños de Cabarrocas y la competente dirección del arquitecto militar, D. Luis Hernández Savio, evocaron una típica residencia señorial criolla, edificado con piedras de Jaimanitas, las canteras seculares, de cuya entraña fueron arrancadas las piedra para venerables monumentos habaneros, como las murallas, la catedral, y los castillos de la Punta y de la Fuerza, guardianes antañones de la entrada a la bahía.
Hasta más de una veintena de casas tabacaleras, tenían sus vitrinas y aparadores con adecuadas alegorías, y algunas la visión, en gran tamaño de la añeja y ya curiosa estampa que es característica de su marca.
Además, de ron, azúcar, alcohol, perfumería y conservas alimenticias, pieles trabajadas, carey, piedras de nutridas canteras y exhibición de las frutas que en España tenían un prestigio casi legendario, y para cuya elaboración en refrescos, había un mostrador con sus aparatos y cámaras frigoríficas, donde se repartían gratuitamente degustaciones.
Regia y suntuosa instalación de los productos de la fábrica de tabacos "Gener", en la Exposición de Sevilla.
Esta instalación notabilísima, y que llamó poderosamente la atención, era de estilo clásico, y estaba constituida por un sobrio y elegante templete de mármol y bronce, al que daban acceso tres escalones enriquecidos por felpuda alfombra, y en el interior del cual, sobre un zócalo también de mármol, se alzaba una vitrina de bronce cincelado y con cristales, dentro de la que eran presentados los productos de esta afamada fábrica cubana.
Urna con arena de playa de Porto Santo.
El salón alto es un vasto mirador, desde donde se divisan dilatados panoramas de la Exposición y de los aledaños de Sevilla. En el centro del mismo había una urna conteniendo determinada cantidad de arena. Un testimonio notarial hacia saber que esa arena, era de la playa de Porto Santo, que en Baracoa es tradición que fue la primera de Cuba pisada por Cristobal Colón. Mucho se ha discutido semejante tema, y según realmente parece, el Almirante llegó antes a otros parajes de la isla, que hasta que no navegó en todo su alrededor Sebastián de Ocampo no se supo que lo era, pues Colón creyó que había llegado a tierra continental, y a continente asiático, considerándose cerca  del Cipango o del Catay, y enviando una embajada al gran Jan, que resultó ser un humilde cacique.
Las diferentes opiniones señalan, como primer punto de Cuba, en que Colón hubo de tocar, a Nuevitas, a Puerto Padre y a Nipe, aunque parece ser Gibara el lugar que concuerda con las descripciones del Almirante.
Pero Baracoa tiene razón para afirmar su importancia histórica con singular prestigio. En esa sala culminante del Pabellón de Cuba, había una serie de documentos gráficos, los cuales valen por toda una ejecutoria  de esa ciudad, que tiene primacía en la historia cubana. Allí se ve Porto Santo, la ensenada de Miel, a donde efectivamente arribó Colón, y de donde el 4 de Diciembre de 1492 salió, separado ya de Pinzón para la isla que había de ser llamada Española, o de Santo Domingo. A esas mismas aguas de Porto Santo llego en 1511 Diego Velazquez, y más osado que Colón, no permaneció en lugar tan abierto de la costa, sino que penetró en la bahía de las Palmas, donde encontró un verdadero puerto al abrigo de los peligros del mar.
El patio Camagüeyano y la volanta.
El patio Camagüeyano es recreo de los ojos y del espíritu. Los postes que marcan su galería rectangular sirven para otra muestra gallarda de la opulencia en maderas de la isla privilegiada por la Naturaleza. Caoba, yaba, majagua, ocuje, júcaro, sabicú, sangre de doncella, ácana, chicharrón y moruro. las más ricas especies de la selva cubana, dieron ejemplares de selección para la original columnata de este patio; sencilla en apariencia, como cuadra a la gracia de mansión campesina que representa, pero de tanto valor como si los fustes fuesen de mármol y de jaspe.
Artística escalera de madera fina labrada, que da acceso al tercer piso.
El retablillo de la Virgen de la Caridad del Cobre.
En uno de los muros, piadoso farolillo pende ante el retablo de azulejos, que ostenta la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, ante el que se imagina la plegaria de impetración o de gracias tradicional e indistintamente murmurada por labios de los rostros más diversos de color y de expresión, como el prieto retinto, la mulatica sensual, el guajiro bravío, la damita criolla, o el peninsular arraigado en la isla por sus negocios y trabajos.
Salón de fiestas del pabellón cubano.
En una de las salas había una biblioteca de más de cuatro mil volúmenes de autores cubanos o sobre asuntos de Cuba, que ilustraba a los lectores, con muchas enseñanza todavía necesarias respecto de un país que se separó de España, sin que la mayor parte de los españoles le conociese verdaderamente.
La pintura ocupaba otro salón, donde el sitio de honor estaba reservado para el patriarca Leopoldo Romañach. Otra parte de esta manifestación artística adornaba los muros de la enorme sala de fiestas, del piso alto, en la que una escultura, obra de exquisito artífice, representaba con brío vital, la efigie del presidente Machado.
La hija del general Machado, presidente de Cuba, el embajador señor García Kohly y otras personalidades de la Colonia, que asistieron al baile de gala, celebrado en el pabellón cubano, de la Exposición.
Comida ofrecida por el doctor Manuel S. Pichardo, Ministro consejero de la Embajada de Cuba en España, a un grupo de distinguidas personalidades, el día 20 de Mayo de 1929.
La imagen corresponde al 10 de Octubre de 1929, día que daba comienzo la "Semana de Cuba", con el izado de las banderas de Cuba y España.
La señora Landelina Machado, hija del general presidente de la República de Cuba, durante su estancia en la Exposición.