lunes, 20 de mayo de 2019

El Rey Don Fernando III, Conquistador de Sevilla.

El Rey Fernando III, "El Santo".
(Conquistador de Sevilla.)
Pendón de la Ciudad de Sevilla, que se custodia en el Archivo de las casas Capitulares.
La Conquista de Sevilla por el Rey San Fernando, hecho trascendental de nuestra baja Edad Media, ya que representó el más decisivo avance de aquella época en pro de la Reconquista cristiana hasta el punto que dejó presentir la unidad española, sin duda lograda entonces, si posteriores circunstancias históricas no hubiesen torcido el curso feliz de los acontecimientos. Este ilustre suceso coincidió con otro de no menor relieve y significación en la historia de nuestra Patria, que tuvo también por escenario la incomparable Híspalis, siempre vencedora de cuantas civilizaciones, romanas, visigóticas, árabe, se aposentaron en su seno. El año de mil doscientos cuarenta y ocho es así mismo el año de la fundación de la Gloriosa Marina Castellana, encarnada en la preclara figura de su primer Almirante Ramón de Bonifaz, eficaz partícipe con los ejércitos del Santo Monarca en la Conquista de la inmortal Ciudad del Guadalquivir.
Sevilla en el siglo XIII.
Castillo gótico en el Alcázar de Sevilla.
Nave de los palacios góticos del Alcázar sevillano, vulgarmente conocidos por "Baños de Doña María Padilla"
Patio del Yeso.
La tradición oral hispalense sitúa la muerte del Santo Rey Fernando III de Castilla, en las cuadras o aposentos cercanos al llamado patio del Yeso del Alcázar, cuya fotografía acabamos de ver. Aquellos palacios sevillanos, de cuya riqueza y esplendor nos hablan los nostálgicos autores cordobeses de la época postcalifal, vieron pronto surgir las góticas construcciones castellanas que redoblaron el poder defensivo y suntuario del Alcázar hispalense.
Estamos viendo algunos elementos fotográficos de esas primeras construcciones castellanas de los viejos alcázares conquistados por Fernando III el Santo, y a continuación unos conjuntos arquitectónicos que decoran el retablo mayor de nuestra catedral, en los que se pueden apreciar muestras muy fidedignas de importantes grupos monumentales del siglo de la conquista.
Grupos arquitectónicos que decoran el retablo mayor de la Catedral de Sevilla.
 MUDEJAR.
La conversión al cristianismo de las riquísimas mezquitas que engalanaban la Sevilla monumental del siglo XIII, dió motivo aun tipo peculiar de arquitectura -el mudejarismo- que haya su expresión más rica y variada en la gran metrópoli andaluza. A continuación algunas muestras de esta simbiosis de estilos y modos constructivos, que habían de lograr su máximo esplendor en el inigualable acierto del gran alminar de la Giralda, la primera torre cristiana y más famosa por su esbeltez y belleza.
Transformación de la Giralda. Izquierda, en su primitiva fábrica musulmana. Derecha, modificaciones en los primeros tiempos de la conquista. y centro, estado actual después de la genial transformación de Hernán Ruiz.
Torre de Omnium Sanctorum
Torre de Santa Catalina, según diseño de Guichot
Torre de Santa Marina.
Torre de San Marcos, según el diseño de Guichot.

Traslado del cuerpo de San Fernando a la Capilla Real.
Grabado del siglo XVIII, donde se puede leer: "La Función más Regia que ha havido en el Mundo, COLOCACIÓN DEL CUERPO DEL REY D. Fernando con asistencia de Nueve Personas Reales en Sevilla el día 14 de Mayo de 1729."
LOGIA, DEL SANTO REY D. FERNANDO III,
POR SU HIJO ALFONSO X
Aquí yace el Rey muy honrado D. FernandoSeñor de Castilla y de Toledo, de León, de Galicia, de Sevilla, de Córdoba, de Murcia y de Jaén, el que conquistó toda España, el más leal y el más verdadero y el más franco y el más esforzado y el más apuesto y el más honrado y el más sufrido y el más humildoso y el que más temía a Dios y el que más le hacía servicio y el que quebrantó y destruyó a todos sus enemigos y el que alzó y honró a todos sus amigos; el que conquistó la ciudad de Sevilla, que es cabeza de toda España, y pasó aquí en el postrimero Día de Mayo en la era De mil y doscientos y noventa años.
(A continuación, Texto en romance, latín, árabe y hebreo de las lápidas existentes en la tumba de San Fernando, de la Capilla Real hispalense).
Lápida con texto en Romance.
Lápida con texto en Latín.
Lápida con texto en Árabe.
Lápida con texto en Hebreo.
Urna de San Fernando
En el centro de la Capilla Real, al pie de las gradas del presbiterio, se guarda el cuerpo del Santo monarca, encerrado en una rica urna de plata repujada, costeada por Felipe V.

ICONOGRAFIA FERNANDINA
A partir de la canonización del Santo Rey se extiende de modo singular por las tierras de Sevilla su representación plástica. Ello explica que antes del periodo barroco apenas se hallen manifestaciones que lo acrediten.
Tanto los imagineros - Roldán - como los pintores - Murillo, Herrera, Valdés - rivalizaron en realizar obras artísticas dedicadas a exaltar la figura de San Fernando, que son galas de templos y museos sevillanos. Así por ejemplo, la efigie venerada en la Catedral y debida a la gubia de Roldán, que sale procesionalmente el día del Corpus o las que se veneran en la iglesia de los Venerables Sacerdotes.
San Fernando, la escultura de Roldán, tal como sale en la procesión del Corpus. Se venera en la Catedral de Sevilla.
San Fernando, según el cuadro existente en la Alcaldía de Sevilla.
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Lógicamente el Convento de San Clemente, fundado por el bienaventurado Monarca, había de poseer varias figuras, tres de las cuales que se reproducen, no son de gran interés artístico, aun cuando sea notorio testimonio de veneración y piedad.
San Fernando sentado en su trono, imagen que se conserva en el Monasterio de San Clemente.
Otra imagen fernandina del Monasterio de San Clemente.
La más curiosa de las imágenes fernandinas del Monasterio de San Clemente.
Azulejo, con la efigie del Santo Rey, que decora la portada del histórico Convento.
Antiguas enseñas militares que se custodian en el Archivo del Excmo. Ayuntamiento. (Dibujo de Comba, según fotografía de E. Beauchy, publicado por la Ilustración Española)
1, Pendón de la ciudad de Sevilla.
2, Orla perteneciente al mismo, que adorna en la actualidad una antigua colgadura.
3 y 4, Bandera y espada que pertenecieron, según la tradición a Fernando III (El Santo).
Espada del Santo Rey.
Hebilla del cinturón y espuelas del glorioso Rey San Fernando.
Llaves de la Ciudad que se conservan en el Tesoro de la Catedral hispalense.

REAL Y MILITAR ORDEN DE SAN FERNANDO.
Las Cortes de Cádiz en 31 de Agosto de 1812, cuando era más enconada la lucha por nuestra Independencia contra los ejércitos invasores de Napoleón, crearon la Real y Militar Orden de San Fernando, para premiar los hechos heroicos y distinguidos del Ejército y de la Marina en campaña.
Esta Orden, que por su venera se denominó por antonomasia la Laureada de San Fernando, fue desde entonces, no solo la más alta y casi inaccesible condecoración castrense, sino de un prestigio sin mácula. Su historia es una serie de hechos dignos de la Epopeya y del Romancero, realizados desde el General o Almirante en Jefe hasta el más oscuro soldado.

viernes, 10 de mayo de 2019

Los "Bancos" de la Plaza de España, de Sevilla.


Los "Bancos de las provincias", de la Plaza de España.
La cerámica ha respondido en todas las épocas y casi exclusivamente a afanes decorativos.... Jarrones, floreros, vajillas, emblemas; zócalos de refectorios y departamentos conventuales; patios y pavimentos árabes.....Notas de color en sobrios rincones húmedos; efectos caprichosos, limpios, en ambientes de flores, de palmeras y de gracia.
Unas veces la cerámica se nos ofrece entonada y sobria en el marco de los azulejos árabes, otras, en caprichos policromáticos y en reflejos que ciegan -cerámica inglesa-, y otras, buscando armonías de color, sensibilísimas, a base de los clásicos azul y crema dorada -cerámica de Talavera-.....Más nunca los ceramistas han jugado a ser audaces en sus obras, como a principios del siglo XX, ya que entonces, sin violentar leyes estéticas, buscaban con acierto la fusión de procedimientos -metodos depurados-, la mezcla de las distintas escuelas clásicas....
Sevilla, Sancta Sanctorum de los árabes en España. Recinto de la Exposición, Plaza de España, poema arquitectónico, camafeo de ladrillo. Grito rojo en el cielo, esmalte en el suelo, esmalte cuadriculado y arabescos gigantes. Unos puentes arqueados a la veneciana; una vena musgosa, en media luna, con peces de colores y unas góndolas sin condotieros.....La naturaleza ofrece sus galas reales, y el hombre ha puesto lo demás......
Entre el estanque y las galerías altas de la Plaza de España, están los bancos de las provincias: cuarenta y nueve bancos, amplios, confortables, que invitan al reposo y al esparcimiento íntimo, y que semejan un ceñidor geográfico-histórico nacional.
Fueron estos, bancos como los consulados de España en la Exposición Iberoamericana, y cada provincia española tiene uno que la represente.
Representan estos bancos a sus provincias respectivas en su aspecto actual y en su pasado. La planta, rectangular, de cada uno es la bandeja en que la provincia respectiva ofrece su mapa, en cerámica, al curioso observador.
Todos los bancos están sujetos al mismo ritmo, y todos, en el suelo y sobre ladrillo, tienen su mapa provincial; todos tienen un triple asiento, y su escudo en relieve, formando parte de la balaustrada de las galerías altas. Todos, ofrecen -en los extremos- dos almenadas y vacías alacenas, que siguen el proyecto de don Anibal Gonzalez, y que habrían de guardar y mostrar al visitante las más notables publicaciones que de la provincia correspondiente se hubieran hecho.
Todos, en fin, nos ofrecen un tríptico, entre las alacenas, y el lienzo mural del fondo. En él, los dos laterales recogen dos de los más característicos pasajes monumentales de cada capital de provincia, y el central, de dimensiones respetables y ejecución maravillosa, recuerda el hecho más saliente que la Historia, provincial o regional, ha recogido en sus páginas.

Vamos, en el banco de Salamanca, a Cristobal Colón demostrando a los Reyes Católicos y a los preciados varones de su Universidad, la viabilidad de su proyecto para ir a las Indias, por camino más breve, en menos tiempo..... En el banco de Toledo, Alfonso VI, con los más nobles y forçados caballeros de su castellano ejército, recibe del rey moro, en la puerta de Visagra, la Vieja, las llaves de Tholaithola.......En el banco de Huelva, una escena del desembarco de Cristobal Colón, en las tierras descubiertas por él.......En el de Málaga, la reconquista de la ciudad por los cristianos.....Entrada de Jaime el Conquistador en la ciudad del Turia, en el banco de Valencia.....
Y tan a maravilla interpreta la cerámica estas históricas escenas, y tal valor presta a las destacadas hazañas de nuestros pasados, que cada uno de estos cuadros nos hace imaginar un tapiz famoso de los buenos tiempos de Flandes.
.....Cerámica perfecta, esquemática y representativa, que hace pensar en las más sublimes y exaltadas interpretaciones del arte plástico.