lunes, 11 de enero de 2021

Fotos antiguas de La Carolina, Baños de la Encina, Bailén, Vilches, Santa Elena y Las Navas de Tolosa (Jaén)

La Carolina (Jaén)
Ciudad de 11943 habitantes según el censo oficial de 1910, situada en el centro del partido y a unos dos kilómetros a la izquierda del río de la Campana.
Producía en esa época abundante aceite, cereales y pastos, y tenía importantes minas de plomo, a cuya explotación debió principalmente su moderno desarrollo. Tenía diversos centros recreativos y de carácter económico; electricidad, plazas y paseos bien dispuestos, y un monumento conmemorativo de la batalla de las Navas, cuya aldea y territorio se hallan enclavados en su término municipal.
Su templo parroquial formó parte del antiguo convento que ocuparon los Carmelitas residentes en Sierra Morena y que fue fundado por San Juan de la Cruz, siendo conocido con el nombre de La Peñuela. En 1767, que por orden de Carlos III se poblaron estos sitios, fue ensanchada la iglesia y el resto del convento habilitado para casa-palacio, en donde residieron los intendentes que gobernaron aquella colonia.
Con el nombre de "Nuevas poblaciones de Sierra Morena", se erigió una nueva provincia en 1768, que constaba de 85 pueblos, entre los confines de las de Sevilla, Córdoba, Jaén y la Mancha, siendo La Carolina su capital, con residencia del intendente, subdelegado de éste en la Carlota, que era la capital del segundo departamento conocido por Poblaciones de Andalucía.
Con la nueva división provincial, los pueblos de la primera fueron adscritos a la provincia de Jaén y los de la segunda a la de Córdoba.
Calle de Jardines.
Constituye una de las más espaciosas y concurridas vías públicas de la Ciudad.
Establecimiento "La Aliseda".
A poca distancia de Santa Elena se encuentra el conocido balneario que reproducimos, con el magnífico hotel muy frecuentado durante la estación veraniega.
Plaza de Castelar.
En uno de sus lados se destaca el sencillo edificio en donde se halla instalado el consistorio municipal.
Portal de la calle Sagasta.
Entre dos torres que flanquean la mencionada calle, se abría el portal que formaba una de las antiguas entradas de la población.
Otras dos perspectivas de las torres de la Aduana.
Vista de la Casa Consistorial de La Carolina.
Vista panorámica de La Carolina.
Hospital de San Segundo
Aunque sencillo y de poca capacidad, se considera suficiente para las necesidades de la población.
Monumento de Las Navas de Tolosa.
Fue erigido este sencillo monumento como recuerdo de uno de los más importantes hechos de armas que registra la historia de España durante la edad media.
El mismo obelisco situado en la plaza de las Delicias desde 1918.
Palacio del Intendente Pablo de Olavides.
Fue residencia de Carlos III, cuando La Carolina constituía la capitalidad de las "Nuevas poblaciones de Sierra Morena".
Otra perspectiva del palacio de Carlos III.
Convento de la Peñuela y palacio de Carlos III.
Convento de la Peñuela.
Mendigos a la puerta de la iglesia del convento de la Peñuela.
Interior de San Juan de la Cruz.
Fue ampliado este templo en 1767 con motivo del engrandecimiento que experimentó la Ciudad en el último tercio del siglo XVIII.

Baños de la Encina (Jaén)
Baños de la Encina más las casas de mineros Araceli, El Centenillo o Cielo Abierto, Coto de Atila, La Culebrina, Las Monia del Pilar y San José  o Cañas, Santa paula, y la Colonia agrícola Selladores, sumaban una población de 5008 habitantes según el censo oficial de 1910.
En su término se levanta el devoto santuario de la Virgen de la Encina.
El Castillo.
En la parte alta de la villa, dominando la vega regada por el Rumblar, se levanta la antigua fortaleza, cuyo trazado recuerda las construcciones árabes.
Santuario de la Virgen de la Encina.
En las afueras de la villa se levanta el santuario que tanta devoción inspira a los pueblos de aquella comarca.
Descargadero del Centenillo.
Debido a la importancia de la zona minera de La Carolina, se habían construido diversas vías de comunicación con apropiados descargaderos.
Una calle del pueblo.
Pueblo minero del Centenillo.
Vista panorámica del pueblo minero del Centenillo.
Vista de la mina de plomo llamada del Mirador.
Vista de la mina del Mirador.
Vista de una de las minas del Centenillo.
Entrada al pozo número 7 de la mina "Araceli" en la que se produjo un incendio el 5 de Enero de 1921, momentos antes de la hora de salida de los obreros. En el accidente perecieron 23 mineros que no pudieron librarse de la axfisia, por los hundimientos producidos en las galerías
El Juzgado de la Carolina presenciando los trabajos de salvamento, dirigido por el ingeniero Sr. Barret. En primer término uno de los perros que hicieron bajar en jaulas, y que subieron asfixiados.


Bailén (Jaén)
Bailén con 8334 habitantes según el censo oficial de 1910, era la población que tenía más habitantes del partido, después de La Carolina, distinguiéndose en esa época por sus aceites, aguardientes, alfarería, curtidos, jabón y harinas.
Plaza del General Castaño.
Lleva el nombre del caudillo vencedor de los franceses en la memorable batalla que tuvo lugar en los campos de Bailén en Junio de 1808.
Noria por la que lucharon para sobrevivir los héroes de la Independencia.
Monumento dedicado a los bravos dominadores de la invasión, en la plaza de María Bellido, que evoca su nombre a la heroína de Bailén, hermana en la patria de Carmen de Malasaña y Agustina de Aragón.
La imagen de Nuestra Señora de Zocueca, patrona de Bailén, que ostenta la banda que llevó el glorioso general Cataños en la victoriosa jornada.

Vilches (Jaén)
La villa de Vilches más el barrio de La Estación sumaban una población según el censo oficial de 1910, de 5339 habitantes.
Bandera de la Batalla de las Navas.
Interesante trofeo ganado a los árabes, que se guarda en la villa de Vilches, procedente de la célebre batalla de las Navas.
Vista general.
Aparece al pie del cerro del castillo, coronado por la iglesia dedicada a la Virgen bajo aquella advocación, patrona de la villa.

Santa Elena (Jaén)
Santa Elena, con sus importantes zonas minera tenía una población de 2844 habitantes, según el censo oficial de 1910; y como agregados al establecimiento balneario La Aliseda; las aldeas Correderas, Miranda del Rey y Venta Nueva, así como las casas de mineros San Gabriel.
Desfiladero de Despeñaperros.
En los confines de las provincias de Ciudad Real y Jaén, se abre el renombrado puerto por donde pasa la línea y carretera de Madrid a Andalucía.

Las Navas de Tolosa (Jaén)
Plaza Mayor.
Esta pequeña aldea, agregada a La Carolina, nos recuerda la famosa batalla librada en sus inmediaciones contra los árabes el 16 de Julio de 1212.
Vista de la iglesia construida en memoria de la batalla de 1212.
Vista del monumento del triunfo de Santa Cruz por el mismo motivo que la iglesia.

viernes, 1 de enero de 2021

Sevilla se viste de blanco.

Nieva en Sevilla.
Durante el pasado siglo XX, ocurrió en dos ocasiones, que los sevillanos madrugadores -que los hay también-, -y los sevillanos trasnochadores- que, como en todas partes, aquí no faltan- se hallaron sorprendidos con la grata visita de la nieve.
Esta señora -blanca, según pudo verse, y pura, según los poetas-, nos visita muy de tarde en tarde. Por ello, siempre es acogida con curiosidad y con regocijo.
Es claro que el recibimiento que en ambos caso se le dispensó resultó frío, por lo inesperado, pero aún cuando en esto se vea algo de paradoja, no dejó de ser cariñoso, ya que el espectáculo de una nevada es de lo más atractivo y pintoresco, sobre todo, para los privilegiados, que abandonan sus confortables viviendas y buscan la sensación blanda y sutilísima de la nieve que cae, blanqueando las cosas.
Por lo demás, la nieve en Sevilla, fueron de escasa duración y no muy intensas. La dama blanca -como la llaman algunos cronistas-, se limitó a acariciar, suave y cariñosa a la ciudad de la Primavera. Nuestro clima no consiente si ni es en breve y raros instantes, caricias de tal índole, ya que el sol parece celoso y exclusivista en esta cuestión de halagos.... Entonces permitió que la nieve nos besase, aunque sea con beso de dos o tres horas -que por otra parte, besar es-. Ya se desquitará en Agosto.
Al término de las nevadas, el espectáculo era magnífico. El sol brillaba más y las nubes -descargadas- dejaban de ser plomiza. Todo irradiaba luz blanca, con una luz característica e incopiable, sobre la ciudad nevada.

Nevada, del 28 de Diciembre de 1914.
(Fotografías de Don Félix Sánchez-Blanco y Pardo)
Vista de la Catedral y la Giralda.
Aspecto de la ciudad, desde una azotea de la calle Conteros, a las siete de la mañana.
Otras vistas, desde la misma azotea.
Vista de la Plaza del Triunfo.
Vista del Paseo de San Telmo.

Nevada del  2 Febrero de 1954
Esta segunda y última nevada fue más intensa que la de 1914, además nevó también, en Huelva y Málaga. En esta ocasión, no fue, en ningún momento, una de las múltiples heladas, sino que se vieron caer los copos de nieve..... Tal acontecimiento no tuvo consecuencias graves, solo las dimanadas del inadaptado caserío y de la inexperiencia del público por tan infrecuente acontecimiento que llenó de júbilo y asombro las calles, plazas y jardines de  nuestra ciudad.
Muchas generaciones de sevillanos, no han visto ninguna nevada; concretamente, los nacidos desde 1955 no han visto jamás su ciudad, vestida de blanco, ni la han vivido, con la ilusión de niños, aunque fuese solo por un día, como lo hicieron la mayoría de los sevillanos, en los años mencionados.
Nieve en el Giraldillo.
Jugando con la nieve en el parque. Foto de Francisco Mariscal Serrano.
Un ángulo de la recién estrenada, Plaza de la Encarnación.
Una esquina de la Plaza del Triunfo. Foto de Francisco Serrano Mariscal.
Calle aledaña al Mercado de la Encarnación.
Familiares del autor en la azotea de su casa. Foto Adolfo Arjona Major.
Niños y mayores recogiendo nieve en una azotea.
Plaza de Santa Cruz, nevada. Foto de Francisco Serrano Mariscal.
La Plaza Nueva, ofrecía este singular aspecto.