viernes, 20 de abril de 2018

Fotos antiguas de Fuenteovejuna, Bélmez, Peñarroya, Pueblonuevo del Terrible y Cabeza de Vaca, (Córdoba)

Fuenteovejuna (Córdoba)
Fuenteovejuna es corrupción de Fuenteabejuna, primitivo nombre de esta población; villa, con Ayuntamiento cabeza de partido de su nombre, que se halla situada sobre una colina que domina la extensa llanura, de NO. a SE., y a cuyos lados se elevan, por Norte y Sur, cerros aislados de cordilleras de poca altura.
Es esta población una de las más antiguas de España. Se cree fue la antigua "Mellaria" de los escritores del imperio romano. Se llamó también "Menaria", por la abundancia de miel, y de ahí su denominación de Fuenteabejuna. Cuando la invasión árabe, fue arruinada; más luego, cercada de muros y torres y defendida por fuerte castillo o alcázar (que ganado por los cristianos, sirvió de palacio a los comendadores de Calatrava). Por privilegio de Enrique III, está sujeta la villa a la jurisdicción de Córdoba desde 1400; pero eximida y dada a la orden de Calatrava treinta años después. El comendador Conde de Fuenteovejuna, trató tan cruelmente a sus vasallos , que se amotinaron en 23 Abril 1476, siendo muerto con sus catorce criados, y arrastrado y despedazado el cadáver del comendador.
Fuenteovejuna más las casas de mineros La Unión y "Porvenir de la Industria"; más las aldeas El Arcornocal, Argallón, Cañada del Gamo, La Cardenchosa, La Coronada, Cuenca, Los Morenos, Navalcuervo, Ojuelos Altos, Ojuelos Bajos, Los Pancos, Posadilla y Piconcillo, sumaban un total de habitantes de hecho, de 13.723, según el censo oficial de 1910.
El vecindario se surtía a principios del s. XX, de agua de tres buenas fuentes. La tierra era fértil. La pequeña sierra de Graña es abundante en caza, y en la de San Bartolomé, se criaba grana en ella, y donde se conserva la ermita de la Virgen, existió el convento templario.
Tenía más importancia en esta villa la agricultura que la industria, y el comercio era casi insignificante. Había en esa época varios molinos y algunas fábricas.
Parroquia de Nuestra Señora del Castillo
Ocupa el paraje donde estuvo la casa de los Comendadores y antiguo castillo árabe. Consta de tres naves y es obra del siglo XVI. En este recinto estuvo también la primitiva parroquia, intitulada de Nuestra Señora del Castillo. La actual está dedicada a la Asunción de la Virgen.
Parroquia de Nuestra Señora del Castillo
El retablo del siglo XVI, que constituye el altar mayor de esta parroquia, es de estilo renacimiento y preciosa talla, y con numerosos grupos escultóricos representando escenas del Nuevo Testamento.
Un detalle del retablo del altar mayor.
Parroquia de Nuestra Señora del Castillo
Retablo del Sagrario del siglo XV, conservado en la capilla del Sagrario de la Encarnación, y fundada por Antonio Ruiz de Morales.
La Custodia
Es una notable obra de orfebrería estilo renacimiento, de gran mérito artístico, y conservada en la parroquia de Nuestra Señora del Castillo.
Interior del Convento de San Francisco, con la Virgen de la Esperanza
Se edificó en 1520 a costas de Doña Juana de Cárdenas, y a iniciativa del obispo A. Manrique. Tras el altar hay un precioso camerín construido en 1765 a 1767, con piso de mármol y hermosas bóvedas, costeado por Doña Paula Montenegro, allí enterrada
Además hay varias ermitas y capillas en el poblado y su término. Entre ellas es objeto de especial devoción la de la Virgen de Gracia, hallada la imagen en Fuensanta, debajo de la campana que aún se conserva.

Peñarroya, (Córdoba)
Merece especial mención Peñarroya por la importancia de la industria minera y metalúrgica.
Hasta el pasado siglo fue una aldea dependiente de la jurisdicción de Belmez; pero la importancia de sus minas aumentaron rápidamente su población y caserío, emancipándose con ayuntamiento propio y elevándose hoy a la categoría de villa. Entre las minas de carbón de piedra de Peñarroya, Pueblonuevo y Fuenteovejuna producían más de 800 toneladas de dicho combustible, diariamente, a fines del siglo XIX.
Peñarroya tenía una población de 4529 habitantes de hecho, en el censo oficial, de 1910.
Pozo-mina Antolín
De propiedad de la Compañía Minera y Metalúrgica, es de respetable profundidad, y por medio de maquinaria, se sube el material al exterior para su limpieza y utilización. 1914.
Compañía Minera y Metalúrgica. Vista general de la Fábrica de Abonos Químicos
Extraido el carbón de piedra y minerales, se aprovechas los resíduos para la fabricación de abonos químicos para la agricultura.
Compañía Minera y Metalúrgica. Vista general
La Compañía Minera y Metalúrgica de Peñarroya, es una de las más importantes, ricas y productivas de Andalucía. 1914.
Vista general de las minas
Aparece tomada por la parte del ferrocarril que penetra en los dominios de la Compañía.
 El Peñón
Como vigilante perenne del pueblo montañés, se alza el calvo peñón dominando el caserío y su término, tomando éste, su nombre, de aquél. 1914.
Estado en que quedó el tren de la compañía minera de Peñarroya, que descarriló en 1926 a causa de un reblandecimiento de tierras entre las estaciones de Peñarroya y Belmez. En el siniestro resultó muerto el maquinista y heridos el fogonero y tres obreros.

Belmez, Córdoba)
Bélmez más los establecimientos mineros Santa Elisa y Vega del Fresno; más las aldeas Doña Rama, Estación de Peñarroya y el Hoyo; más los caseríos El Entredicho y El Higuerón; y más la casa de labor El Bujadillo, sumaban un total de 9460 habitantes, según el censo oficial de 1910.
Está situada en un extenso valle que se extiende de este a Oeste.
El Castillo
Es árabe, restaurado en 1808 por los franceses que lo ocuparon. Domina el caserío y la vega, siendo muy fuerte e inexpugnable.
Ayuntamiento
Es un edificio de moderna fábrica, que reune todas las comodidades para su objeto, y con abundante alumbrado eléctrico.
Exterior de la parroquia
Consta de una sola nave y seis altares. El mayor es del siglo XVI. Carece de objetos artísticos de mérito, y está dedicada a la Asunción de la Virgen. En el campo, entre otras, está la ermita de Nuestra Señora de los Remedios, patrona de la villa.
Pozo núm. 22 de la Mina Santa Isabel
Es muy abundante en producción de carbón mineral y lo explota una compañía industrial. 1914.
El pozo 22 por donde se sacaron los muertos y heridos, en 1898.
El día 17 de Marzo de 1898, en este pozo ocurrió una catástrofe que produjo un considerable número de víctimas.
Contaba la prensa de la época, que según noticias de testigos presenciales, serían las cinco de la tarde cuando las personas que estaban próximas al pozo maestro número de 22, de la mina Santa Isabel, notaron señales de haber ocurrido desgracias en el interior de la mina.
Avisado de lo que ocurría, el director facultativo, Mr. Maurice, bajó acompañado de personal suficiente, y desde el primer instante se persuadió de la gravedad del suceso, pues encontró muchos cadáveres y muchos heridos.
Parece que se habían negado a los destajistas los explosivos para barrenos, y hasta se les había prohibido terminantemente  emplear este procedimiento; pero en ocasión en que los capataces que habían salido por ser la hora del relevo, algún destajista cometió la temeridad de echar un barreno cargado con pólvora y carbón, que produjo la explosión, que tantas víctimas causó. El sitio donde ocurrió fue el trabajadero número 210, situado a 400 metros del pozo maestro número 22 citado, y a 180 metros de profundidad. Por dicho pozo fueron sacados los cadáveres y los heridos en las vagonetas que se emplean para la extracción del carbón.
El pozo número 22 en 1898.
Solemnes funerales tributados a las víctimas, en la Plaza del Santo, el 19 de Marzo de 1898.
Vista general de la villa y de la mina Santa Isabel, en 1898.


Pueblonuevo del Terrible, Córdoba)
Esta villa minera de Pueblonuevo, perteneció al municipio de Belmez hasta 1884, que se segregó del mismo, y estuvo emancipado hasta 1927, que por cercanía se fusionó con Peñarroya, creando el nuevo municipio de Peñarroya-Pueblonuevo. Tenía según el censo oficial de 1910, una población, de 11.609 habitantes.
La población
Aparece cimentada en terreno bastante llano y junto a la estación del ferrocarril de Córdoba.
Manifestación de simpatía al obispo de Córdoba con motivo de la bendición de la iglesia del pueblo, durante su visita pastoral en Diciembre de 1916.
Cabeza de Vaca, Córdoba)
Vista general de las minas
A la derecha se ve el pozo número cuatro, donde ocurrió una catástrofe que ocasionó la muerte a diez y siete obreros. La aldea de Cabeza de Vaca está cerca del ferrocarril de Córdoba.

martes, 10 de abril de 2018

La Feria de Abril, durante la II República.

La primera Feria republicana.
A la primera Feria republicana de 1931, le faltó el concurso de la aristocracia, de la sangre y del dinero. Los privilegiados de la fortuna no quisieron abrillantar con su presencia el tradicional festejo, y por primera vez faltaron en la famosa feria sevillana los magnates de Madrid, de Sevilla, de Córdoba, de Cádiz, Jerez....
La Feria de Sevilla era, ante todo, una exhibición de lujo y de placer, una verdadera feria de vanidades, de la que estaba -siempre lo estuvo- ausente el pueblo trabajador.  Este había de estar más ausente que nunca en la primera fiesta republicana; y se comprendía porque meses y meses de paro forzoso, desolación en los hogares campesinos, hambre, ruina, reparto humillante de obreros entre los mayores contribuyentes de los blancos pueblos sevillanos, que tan nutridos contingentes volcaban sobre la capital. Tal fue la triste herencia que se recogieron en esta provincia, como en las demás de España, de los hombres de la segunda República española. Si se unía a este retraimiento forzoso impuesto por la necesidad, y las  que se impusieron las clases adineradas, se tendría suficientemente explicado el hecho de que la primera feria republicana no tuviera la abigarrada concurrencia de las ferias monárquicas.
La portada de entrada a la Feria, iluminando en la bruja noche de la primavera sevillana de 1931.
Naturalmente que no faltaron gente; momentos hubo en que el recinto de la feria presentaba su animadísimo  aspecto peculiar. Y en la casetas también hubo sus ratos de alegría y sus bailes, habiendo corrido de manos en manos las cañas de dorada manzanilla. A veces, algunos revivían la vieja estampa de la feria rumbosa y legendaria con su cortejo de mantones de Manila, de castañuelas, de caballistas, y coches tirados por briosas jacas cascabeleras. Y la imaginación emprendía un galope desenfrenado, resucitando los viejos tópicos de amoríos, de rejas, de claveles, de toreros, de gitanería... De todo, en fin, cuantos contribuyeron a formar la idea del embrujo de Sevilla.
Los tiempos fueron cambiando. La Feria tuvo siempre el prestigio de su tradición, y se vivía más del recuerdo de los pasados esplendores, que de los triunfos de la época.
La caseta de la Asociación de la Prensa, donde a pesar de la desanimación de esta feria, hubo aún sus ratos de baile y de alegría.
Y, sin embargo, el exorno fue mejor que antes, y los trenes más lujosos, y la iluminación más fulgurante; pero a todo esto que es el marco, le faltaba el cuadro cuyos motivos sentimentales se fueron con la leyenda antigua del torero, de la bailaora, del cantaor, de todo cuanto formaba el conjunto necesario para excitar los sentidos de los españoles de finales del siglo XIX y comienzos del XX. La pandereta se había roto, los perfumes de las viejas leyendas se esfumaron; el olor de la gasolina había ahuyentado a las jacas toreras que caracoleaban graciosamente en el real de la famosa feria de Abril sevillana;  y ésta languidecía desde hacia unos años, por que su vida la alimentaba el espíritu de una época que pasó para no volver.
La feria, para vivir, tuvo que acomodarse al espíritu de los nuevos tiempos, y transfigurarse en algo que era distinto de lo que se fue. Los pueblos manifestaban su esplendor de otra manera que en años anteriores, y como feria moderna eran exponentes de riquezas en la que se admiraban muestras de las industrias, del comercio, del arte, de la historia de una comarca. Pero Sevilla siempre tuvo en cuenta, la necesidad de que poco a poco algo había que transformar, para que la feria jamás languidezca  tristemente; y comprendió, que no se puede mantener una fiesta a fuerza de tradición y de tópicos, y sus dirigentes supieron preparar la orientación de este festejo, para que las nuevas generaciones, puedan convivir con los tradicionales motivos y las antiguas casetas, supervivencia de la vieja estampa fina y gentil, de la bailaora, del torero y de la caña de manzanilla, y para disfrute y admiración de todo el que la visita.
Una nota alegre y democrática de la primera feria republicana. Dos señoritas que pasearon por el real, ataviadas con las galas de fiestas de las mujeres del pueblo.
Segunda Feria republicana
Del día 18 al día 21 de Abril de 1932, se celebró la universalmente famosa Feria de Sevilla, el pueblo reaccionó magníficamente contra los manejos de los alarmistas de toda índole y contra los desafueros de quienes pretendieron paralizar su vida. La bella ciudad, perla de Andalucía, con la que sueñan, en deseo de visitarla, todos los que aún no la conocen, y a la que no pueden olvidar jamás los que una vez siquiera gozaron de su ambiente de maravilla, volvió a ofrecer al mundo el esplendor de su seducción y de su alegría incomparable.
Portada de la Feria, de 1932.
Paseo de caballos, donde predominan los automóviles.
Desfile de amazonas y jinetes, sobre briosos caballos andaluces.

Feria de Abril, de Sevilla.

Feria de Abril, en Sevilla.
Solamente tiene que hacer clic sobre el tema que desee ver, de la Feria de Sevilla.