jueves, 14 de mayo de 2015

La Basílica de la Inmaculada Milagrosa.


"La Virgencita de la calle de Quevedo"
Sevilla, 1920.
 Con la natural satisfacción y la alegría consiguiente, se comunicó a los devotos de una Virgen Inmaculada muy arraigada en Sevilla, que se veneraba en una pequeña capilla en la calle Quevedo número 10, de que se había encargado al prestigioso arquitecto sevillano D. Anibal González, un proyecto para un nuevo templo; ya que el actual era incapaz de contener a tantos fieles como acuden a visitarla y a pedirle favores, por la estreche e insuficiencia de la modestísima capilla, donde esta Reina y Señora se dignó colocar su humilde trono, hacía ya 10 años. Para lo que se abrió una suscripción ese mismo año, y también recogida de donativos, que se podían entregar en la Capilla de la Milagrosa en la calle Quevedo 10 y en la Residencia de los PP. de la Compañía de Jesús, calle de Jesús del Gran Poder 48, para contribuir a la erección del nuevo templo de esta imagen, popularmente conocida como la Virgencita de la calle de Quevedo, la Inmaculada Milagrosa.
Se advierte a los devotos de la Virgen que no se dejen sorprender por los que pidan (a nombre de la Asociación) para el templo, porque pueden ser timados.
Calle Quevedo y (x) casa donde estaba la capilla de la Inmaculada Milagrosa.
Interior de la capilla de la Inmaculada Milagrosa, de la calle Quevedo.
Don Anibal Gonzalez hizo su primer proyecto para la nueva Basílica, en su empresa familiar "González Hermanos" en  1920. Sus múltiples ocupaciones como director de la Exposición Iberoamericana y la falta de dinero de los Jesuitas, ya que la petición de donativos para el nuevo y costoso templo había comenzado hacía poco tiempo; hicieron ponerse de acuerdo a ambas partes, para aplazar el comienzo de las obras para otro mejor momento.
Imagen de la Virgen Inmaculada Milagrosa, a la que se dedica el Templo.
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El lugar donde se iba a erigir el proyectado suntuoso templo, digno de ella y de Sevilla, era la Huerta del Rey (La Buhaira), antigua propiedad de los Duques de Tarifa, y que un devoto de la Virgen Milagrosa, regaló a la Compañía de Jesús.
Vista parcial de la Huerta del Rey, donde se iba a construir la Basílica de la Inmaculada Milagrosa.
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Al poco tiempo de instaurada la Dictadura se forma una Comisión Permanente compuesta por los condes de Colombí y de Halcón, Pedro Caravaca, Gonzalo de Bilbao y Francisco Jiménez Carlé creada para reactivar las obras de la Exposición Iberoamericana.  A finales de 1925 fue designado Gobernador Civil de Sevilla y comisario regio de la Exposición un comandante de Artillería, en el golpe de estado de 1923, llamado don José Cruz Conde y Fustegueras. Recomendado por Primo de Rivera, su misión era imprimir gran celeridad a las obras del certamen, y que organizó su trabajo de manera en cierto modo militar, lo que le causó graves enfrentamientos con las autoridades municipales.
Las presiones de la Comisión Permanente, del Comisario regio y de las autoridades municipales a don Anibal González, para terminar las obras, convierten su gestión como director de la Exposición, en un autentico calvario, por lo que toma la decisión de dimitir  como director de la misma.
Una vez libre de responsabilidades con la Exposición Iberoamericana, don Anibal se toma un tiempo de reflexión y descanso, tras 15 agotadores años en el cargo. En ese año de reposo y por voluntad propia, apenas tuvo actividad alguna como arquitecto.
A finales de 1927 sucede: que la Compañía de Jesús le ofrece retomar el proyecto de la basílica, -y a quien mejor que, a D. Anibal González, gloria de la arquitectura sevillana. Como supo mostrarlo en la capilla de la Inmaculada Concepción de la calle de Trajano, que después ocuparon los Luises; y de tantas otras obras, fruto de su ingenio privilegiado-,  a lo que el arquitecto accede gustosamente, y de inmediato se pone a trabajar, presentado en un breve plazo de tiempo, un nuevo proyecto, basado en el anterior de 1920 pero, con considerables variaciones.(verán a continuación grabada en la "primera piedra", La Basílica del proyecto de 1920.) 
La presentación del "Nuevo Templo" en 1928, fue todo un acontecimiento en la Sevilla de la época. en los mentideros de la ciudad se decía: que la Basilica de la Milagrosa por la altura de sus dos torres, le iba a "hacer sombra" a la Catedral Hispalense. Cosa improbable, y que además el destino como verán más adelante, no lo permitió.
Vista del emplazamiento del nuevo templo, tomada desde un avión militar de la Base de Tablada.
1, Altar -. 2, Primera piedra -. 3, Tribuna de los cantores -. 4, Tribunas presidencial -. 5, tribunas de invitados -. 6, Sillas de idem -. A, Capilla Mayor -. B, Girola. - C, Puertas y nave del crucero -. D, Nave mayor -. E, Naves laterales -. F, Fachada principal -. G, Torres.
Frente a la plaza de toros nueva (La Monumental), se había abierto una avenida amplia para carruajes, que conducía a la Huerta del Rey. El trayecto se hallaba espléndidamente engalanado con banderas y gallardetes de los colores de la Inmaculada; y a la entrada se había levantado un arco revestido de flores y ostentando el anagrama de María. La tarde antes del acto se había bendecido una gran Cruz de madera (1) en el lugar correspondiente y junto a ella el altar.
Su Majestad D. Alfonso XIII (1) saludando al P. Revuelto, Provincial (2) y al P. Vergara (3), a su llegada a la Huerta del Rey.
(4) D. Aníbal González -. (5) Conde de Aguiar -. (6) El general Berenguer.
El sábado 5 de Mayo de 1928, a las once, era el día designado para la bendición de los terrenos del nuevo templo y de la primera piedra, por encontrarse ese día la real familia en esta ciudad, pero a causa del temporal de lluvia, durante la noche y la madrugada, hubo de suspenderse la celebración. El Rey llegó a los terrenos destinados para el templo a las doce, y estuvo acompañado, además de las personalidades que hemos vistos en la fotografía: por el Duque de Miranda, el Conde de Xauen, y la Marquesa de Villapanés.
Posteriormente se sirvió un  lunch al Rey y al Cardenal Ilundai, además de las personalidades que le acompañaban. Después de hacer S. M. grandes elogios al proyecto, hizo un ruego al P. Provincial, de que en el Nuevo Templo se dedique un altar a San Idelfonso, y que pidiera a Dios de que pueda asistir a la Consagración de esta basílica, ya que no ponía la primera piedra, por regresar aquella tarde a Madrid.
 S. M. el Rey recorriendo con D. Anibal, el Conde de Aguiar y otros señores de la Junta de Obras los terrenos del Templo.
Su Eminencia el Cardenal Ilundai bendiciendo la primera piedra del templo a la Inmaculada Milagrosa de Sevilla.
A causa del mal tiempo se aplazó la colocación para el trece de Junio, a las siete de la tarde, hora en que por fin, tuvo lugar la ceremonia. A las siete en punto sus Altezas Reales D. Carlos y D.ª María Luisa, con sus augustos hijos doña Isabel Alfonsa y D. Carlos y su séquito. Una compañía de Infantería, con bandera y música, tributó a Su Eminencia y a los Infantes los honores de ordenanza, revistando ambos las fuerzas al llegar.
Seguidamente se trasladaron todos al lugar de la ceremonia y a la tribuna destinada a personas reales. El señor Arzobispo, revestido de Pontifical, y ministrado por los señores Capitulares y algunos religiosos de la Residencia, comenzó la bendición en el altar levantado junto a la Cruz.
El público de una de las tribunas defendiéndose del chubasco, al Comenzar la ceremonia de la bendición.
Anverso y reverso de la primera piedra -. Es de mármol en bruto y pesa 200 kilos. Tiene grabado el antiguo proyecto del templo, también de don Anibal; en las otras dos caras, los anagramas JHS y AM; y alrededor del hueco la inscripción "  1 ª piedra del Templo de la Inmaculada Milagrosa, Mes de María de 1928. "
Bendecida la piedra, la Infanta Isabel Alfonsa, soltó la cinta que la sujetaba e hizo que descendiera al lugar destinado en la zanja abierta, a la que se bajó por una doble escalinata, para la ceremonia, y donde después, firmaron el acta que, autorizada por el notario Sr. Sánchez-Blanco, quedó encerrada dentro de la piedra, con algunas medallas, monedas y periódicos.
Los alumnos del Colegio de Villasís cantaron algunos salmos litúrgicos durante la ceremonia y después un himno.
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Las obras del Templo a la Milagrosa
Los trabajos de cimentación de la iglesia fueron contratados (previo concurso entre Casas Constructoras) con la Sociedad de "Vías y Riegos", y así pudo estar todo preparado para dar comienzo a las obras al día siguiente de ser colocada y bendecida solemnemente la primera piedra del templo. Al efectuar los vaciados de zanjas, se tuvo la grata sorpresa de que la composición del terreno era inmejorable, sobrado para resistir en excelentes condiciones las cargas calculadas. Ello  permitió simplificar las cimentaciones, y así no fue necesario profundizar más que hasta 2 metros 65 en las fundaciones generales y 4 metros en la fachada principal y torres.
Las zanjas se ejecutaron utilizando vagoneta sobre vías y arrastradas por caballerías y plano inclinado convenientemente instalado que facilitaron la rapidez de dichos trabajos.
Trabajo de excavaciones en el mes de Julio de 1928
Prueba de resistencia del terreno. La carga representa más de 10 kilos por centímetro cuadrado. Septiembre de 1928.
Cimentación de los pilares del crucero. Octubre de 1928.
Cimentación de los pilares generales. Octubre de 1928.
Cimentaciones terminadas (fachadas laterales, contrafuertes exteriores, pilares generales) Noviembre de 1928.
Cimentación de una de las fachadas del crucero (Hierros de la gran losa de hormigón armado) Diciembre de 1928.
Losa general de hormigón armado de la fachada principal y de las torres. Febrero de 1929.
En esta losa se han invertido 3822´06 metros cúbicos de hormigón de cemento de 250 kilos y 143.354´74 kilos de hierro en sus diferentes armaduras. Esta losa que tenían previsto se terminase en Diciembre, se retrasó a causa de la carencia de cemento, falta notada en toda España y que, como es sabido, determinó una autorización del Gobierno que facilitó la importación del cemento extranjero.
Cimentaciones terminadas de la fachada del crucero, fachada posterior y pilares. Marzo de 1929.
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 Dos meses después, exactamente el 31 de Mayo de 1929, sucedió una luctuosa noticia, que conmocionó a toda Sevilla y al al resto de España: El arquitecto Don Anibal González Álvarez-Ossorio, había fallecido.
A raíz de su muerte, se paralizan las obras de esta magna Basílica. Y pronto llega  la general recesión en la ciudad tras la clausura de la Exposición Iberoamericana, por lo que las obras de este grandioso y costoso proyecto se paralizan definitivamente; y lo que pudo ser una nueva catedral para Sevilla y la última gran obra de don Anibal Gonzalez, además, de uno de los edificio más emblemático de la ciudad, pasa al triste limbo del olvido.
Hoy solamente nos queda de este sueño inacabado, esos basamentos aún intactos y que los podemos ver, si damos un  paseo por los jardines de La Buhaira.

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La Basílica de la Inmaculada Milagrosa
No voy a cansaros con datos técnicos, ya que por desgracia este templo físicamente nunca existió, así que simplemente os pongo algunos datos generales.
Por una feliz coincidencia iba a tener su acceso por la calle Porta Coeli, en la Huerta del Rey. Se había adoptado para la iglesia el estilo gótico. Consta de tres naves, siendo la central de mayor anchura y altura que las laterales y permitiendo esta diferencia disponer de una serie de ventanales elevados que iluminan perfectamente el interior.
El exterior de la iglesia se resuelve también conforme con los trazados góticos, cuyas reglas tan perfectamente fueron resueltas por los artistas de la Edad Media. Todos los elementos de la estructura general se trazan siguiendo el estudio de las admirables soluciones que contienen las iglesia y catedrales góticas, especialmente españolas y francesas.
La nave central termina en la Capilla Mayor y en forma poligonal. Las naves laterales se prolongan, abrazando y contorneando la Capilla Mayor y constituyendo la girola o deambulatorio, que está formado por cinco tramos de planta rectangular, y cuatro alternados, de planta triangular.
En el centro de la Capilla Mayor se dispondrá el altar y en él la imagen de la Inmaculada Milagrosa. Su excelente colocación permitirá que se divise desde todos los sitios del templo.
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La Inmaculada Milagrosa
No he conseguido averiguar los orígenes ni el autor de esta Inmaculada, pero tengo constancia escrita, de que antes de que se  llevase la imagen en el año 1910, al pequeño templo de la calle de Quevedo,  el pueblo sevillano ya le mostraba una devoción extraordinaria;  ya que esta imagen desde hacía unos años, por una limosna era llevada a las casas de los devotos que lo solicitaban, salvo en casos de enfermos muy graves, que se hacía por caridad.
El día 27 de Noviembre de 1918, se estableció en la calle de Quevedo número 10, la Asociación de la Santísima Virgen de la Medalla Milagrosa, con toda solemnidad.
El Emmo. Sr. Cardenal Almaraz, entonces Arzobispo de Sevilla, la erigió canónicamente e impuso después la insignia a las primeras socias, exhortándolas con fervorosa y elocuente plática a la verdadera devoción a la Virgen Inmaculada, bajo esta advocación de la Milagrosa.
Por estas fechas, la Inmaculada ya despertaba entusiasmo y devoción en personas de todas las clases sociales (de Sevilla, Andalucía, España y aún del extranjero) que acudía a este pequeño templo a adorarla y a pedirle favores, de los que tan necesitado estaba el pueblo; un pueblo en su mitad analfabeto, solamente un tercio laboralmente activo, desprotegido, y con un índice alto de miseria, que se encomendaba a su Virgencita de la calle de Quevedo, a la que el pueblo llano le atribuían numerosos favores y milagros.   
FAVORES DE LA MILAGROSA
A continuación pueden leer algunos de esos "Favores", que la Inmaculada Milagrosa concedió a sus fieles devotos; exceptuando el último, del que tengo mis dudas si llegó a concedérselo.
(Pongo la localidad, pero omito los nombres por respeto hacia estas personas).

 - HUELVA.- Encontrándome navegando, se levantó un fuerte temporal, peligrando toda la tripulación; al ver que el barco se perdía, me encomendé a la Santísima Virgen Milagrosa, ofreciéndole 5 pesetas; dándole gracias por tan alto favor, su devoto....

 - CAZALLA DE LA SIERRA.-Madre querida: encontrándome en un gravísimo apuro, por una calumnia, me encomendé a ti, Virgen Milagrosa, y a las pocas horas quedó todo aclarado. Te mando la limosna prometida de 2 pesetas.

 - SANLÚCAR DE BARRAMEDA.- Madre mía, me libraste de una muerte cierta, pues estaba entregado al descanso en una casa de la Compañía Sevillana en el salto de Cala y un huracán la derribó, quedando mi persona salvada, y lo debo a ti, Madre mía, que en la hora de mi recogimiento y oración no te olvido ni te abandono, pues te llevo en mi compañía siempre. Envío 3 pesetas.

 - JEREZ DE LA FRONTERA.- Madre mía, otro favor recibí de ti: que teniendo el negocio de gallinas como recurso único de vida, y habiendo  epidemia por aquellos alrededores, te pedí que se libraran de tal mortandad. Como hasta hoy ninguna se ha muerto, echo 2 pesetas en tu capillita. Gracias Milagrosa bendita.

 - TRIANA.- Estando mi nietecita de gravedad, la encomendé a la Santísima Virgen, y si se ponía buena ofrecí un cuerpecito de plata y dos velas. Completamente bien, cumplo lo ofrecido. Gracias, Madre mía.

 - TRIANA.- Madre mía. Te pedí si librabas mi hijo del servicio de África, dar 2 pesetas y cumplo la promesa.

 - SEVILLA.- Virgen Santísima: Os doy mil gracias, porque habiéndose extraviado un hijo mio en el camino del vicio, lo encomendé a ti, ofreciéndote, si volvía al buen camino, una misa y dos velas. Habiéndome concedido tan grande favor, he cumplido mi promesa.

 - BARCELONA.- Habiendo ofrecido a la Milagrosa quince pesetas por que mi hijo, el aviador Jiménez, llegara con felicidad a América, tengo el gran placer de enviárselas. Mil gracias, Madre mía, y te pedimos nos sigas protegiendo.

 SEVILLA.- ¡Oh Milagrosa Benditísima! ¡Dulce Madre mía! Gracias te doy por el gran favor que me otorgaste en trance de tanta desolación, pues viendo a un señor amigo de casa en gravísima enfermedad y el cuadro tristísimo de su pobre mujer enferma, con cinco hijos, recurrí a ti con grande amor y fe; viendo tu poderosa protección devolviéndole la salud. Agradecidísima y rogándote no me olvides, envío dos pesetas para tu culto.

 - SEVILLA.- Madre bendita mía: En un décimo te juego una peseta. Prémialo tú, Madre mía, que yo en tu cepillo echaré lo que te corresponda. Mírame con piedad.
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Mi agradecimiento a mi amigo José Luis Tirado, por su aportación desinteresada.
Su blog, que recomiendo visitéis es:

sábado, 2 de mayo de 2015

Fotos antiguas de Coín y Alhaurín el Grande, (Málaga)


Coín, (Málaga)
Villa de 11673 habitantes de hecho según el censo oficial de 1910, donde están incluidos los caseríos Benitez, Capèllanía, Carranque, Cerradillos, Fuentes, Llanos, Llanos-Caridad, Malara, Morón, Noria, Pereila, Puerto Falso, San Román, Santa Isabel, Valencia, Villalba y la casa de labor Albuguería.
Villa situada a 35 kilómetros de la capital de la provincia, con estación de ferrocarril a un kilómetro, de la que arranca la línea del suburbano de Málaga. Carreteras a Monda, Cártama y Málaga.
El territorio de este término, no puede ser más hermoso, por su fertilidad y por las extensas perspectivas que presenta. Numerosos nacimientos de agua le riegan en diversas direcciones y sus corrientes van a engrosar el río Grande, que se forma en la sierra de Tolox y desagua en el Guadalhorce.
Los principales productos agrícolas consisten en aceite, cereales, naranjas, limones, higos y uvas de embarque. Se cría ganado lanar, cabrío, vacuno, caballar y de cerda, pero en poca cantidad, y abunda la caza de conejos y perdices.
Hay fábricas de serrín de corcho, de tejidos, de jabón, de panes de higos, de pastas para sopa, de almidón, de aguardientes y de harinas, algunas de ellas movidas por fuerza hidráulica, aprovechada de los saltos de agua formados por las numerosas corrientes que brotan de la sierra.
Hay canteras muy ricas de mármol blanco y azul. El alumbrado es eléctrico.
Se celebran ferias muy importantes del 10 al 15 de Agosto.
Vista general.
Se extiende esta villa en el extremo Occidental de la riquísima Hoya de Málaga, entre exuberantes huertas y suaves colinas.
Camino de Antequera.
Vista parcial de la villa, desde la parte Norte de la misma.
Alameda de Alfonso XII.
Aún que no tiene álamos, se ha dado este nombre al más céntrico y bien urbanizado paseo de esta villa.
Fuente de la Alameda.
Una de las fuentes públicas más ricas y abundantes de agua.
Fuente de San Agustín.
Otra de las fuentes que manan continuamente por sus múltiples caños. Estas fueron costeadas por el obispo de Málaga, Don Juan de Eulate y Santa Cruz.
Calle de la Feria.
Así se llama por celebrarse en ella antiguamente las ferias.
Nacimiento del río Percitas.
Este río, juntamente con el Grande y el Fahala, riegan el término de Coín y vierten todos al Guadalhorce.
Altar mayor de San Juan.
Además del suntuoso retablo churrigueresco, son de admirar las labores de la bóveda y los muros de la capilla.
La Virgen del Tránsito.
Venerada imagen, presentada en forma altamente realista.

Alhaurín el Grande, (Málaga)
La villa de Alhaurín el Grande más las casas-huertas, y de labor Ballesteros, Dehesa Baja, Dehesilla, Agonías, Campiñuela, Fahala (molino), Malara, Montánchez (molino de harina), Piegallina, Puerto de Gómez, Quilín, Quinto, Los Tableros y Urique, suman una población de 9151 habitantes según el censo oficial de 1910. 
El territorio se halla repartido entre montes y llanos; el primero es generalmente silíceo y en cierta parte pedregoso, pero fértil, y el segundo es arcilloso y de muy buena calidad para toda clase de cultivos.
Le baña el río de Fahala y multitud de arroyos formados en las laderas de Mijas. Las principales producciones agrícolas son: cereales, vinos, frutas y uvas de embarque. Cría ganado lanar, cabrío, vacuno y de cerda. Tiene fábricas de aguardientes, de almidón, de bebidas gaseosas, de serrín de corcho y una de electricidad.
El origen de esta villa es antiquísimo, habiendo sido hallados en sus alrededores varios restos de edificios romanos. El nombre de Alhaurín es debido a los moros, de cuya época se han hallado también numerosos vestigios. Los Reyes Católicos la reconquistaron en 1487. En la guerra de la Independencia los franceses volaron el castillo al abandonar la población, pereciendo más de cien habitantes de la misma 1812.
Altar mayor de la parroquia.
Aunque de antigua fundación, este templo, dedicado a Nuestra Señora de la Encarnación, ha sido reconstruido en época relativamente reciente. El emplazamiento de esta iglesia corresponde a un antiguo castillo árabe. El templo fue edificado en la época de Felipe II y reedificado en el siglo XIX, en estilo neoclásico; contiene una imagen de la Virgen, donada por los Reyes Católicos, y un lienzo de Murillo.
Nuestra Señora de la Encarnación.
Imagen de la Patrona de la villa, que se venera en la iglesia parroquial.
Fuente de Lucena.
La gran riqueza de aguas de la sierra de Mijas se manifiestan en esta fuente pública, cuyos doce caños manan constantemente.
Puente del ferrocarril.
Sobre el pequeño río Fahala cruza este hermoso puente, que corresponde a la línea del suburbano de Málaga a Coín.
Vista parcial.
Entre la exuberante vegetación de que se halla revestida la sierra, surge el blanco caserío de la población de la villa.
Calle de San Sebastián.
El piso irregular de esta población montañesa, no obsta para que sean bastantes espaciosas algunas de sus calle céntricas.
Vista general.
Esta villa está situada en la vertiente Septentrional de la sierra de Mijas.