martes, 20 de febrero de 2018

Fotos antiguas de Purchena, Serón y Tíjola, (Almería)


Purchena, (Almería)
Ciudad, cabeza de ayuntamiento, y del partido judicial de su nombre; tenía 3089 habitantes según el censo oficial de 1910, y está situada a la derecha del río Almanzora, y al pie de un cerro que sirvió de asiento al antiguo castillo, cuyos vestigios todavía se perciben.
Pasa por esta localidad la carretera de Granada, y tiene estación de ferrocarril en la línea de Lorca a Baza, distando 85 kilómetros de la primera, y 50 de la segunda de dichas poblaciones; teniendo además en esa década servicio público de carruajes con las poblaciones de Tíjola y Serón.
Producía buenos vinos, embarcando gran parte de la uva; exportaba también jabón para sastres y tenía minas de cobre.
Vista general.
Pintoresco aspecto de la ciudad, situada a la derecha del río Almanzora y al pie de un cerro, con vestigios de antiguas construcciones. 1912.
Interior de la Parroquia.
Se halla dedicada a San Ginés, formando tres naves el interior de dicha iglesia. 1912.
La Atalaya.
En las afueras de la población, se observa uno de los cerros coronados por la vieja torre, conocida por la Atalaya. 1912.
Torreón del Castillo y Aljibe.
Del arruinado castillo quedan tan solo algunas desmoronadas murallas y el cuadrado torreón que reproducimos. 1912.
Vista parcial.
Rodeada de montes y dominando la vega regada por el Almanzora, se extiende el caserío de la ciudad, destacándose en primer término el templo parroquial. 1914.
Plaza de la Constitución.
A continuación de la calle Larga se encuentra la plaza mencionada, en uno de cuyos lados aparece el juzgado de primera instancia.  1914.

Serón, (Almería)
Serón, con un número considerable de cortijadas, casas de labor y molinos harineros, que tenía agregados, sumaban una población de 5226 habitantes según el censo oficial de 1910. Esta villa merece especial mérito por el desarrollo que ha alcanzó merced a las explotaciones mineras, a cuyo efecto se construyó un cargadero. Sus principales  producciones agrícolas consistían en cereales, aceites, vinos, destinando parte de la las uvas a embarque; almendras, frutas, esparto y pastos para la ganadería.
Vista general.
El compacto caserío se presenta escalonado, en la vertiente del cerro que sirvió de asiento al antiguo castillo. 1914.
El Castillo.
En la misma área que ocupó el castillo de la Condesa de Montijo, en lo alto del cerro, fue construida la torre del reloj público. 1914
Vista parcial.
Se distingue a la derecha, la iglesia parroquial, y a la izquierda del grabado las ruinas del castillo.
Cargadero del Mineral de Hierro.
La abundancia del hierro en aquellas inmediaciones, motivó la construcción de un cargador para la conducción del mineral extraído.
Plaza de la Constitución.
Sin que presenten especial carácter sus edificios, ofrecemos esta vista como uno de tantos detalles de la localidad.

Tíjola, (Almería)
Tíjola, igual que la villa de Serón, debía la mayor parte de su riqueza a las explotaciones mineras, las cuales llevaron  a la instalación de un cable aéreo, el cual se utilizaba con gran éxito para la debida conducción del mineral extraído de las minas, hasta la estación del ferrocarril.
Tíjola, con las cortijadas La Aurora y Manolones; las casa de labor Cela y Cruz Blanca, más la aldea Higueral, sumaban una población de 3292 habitantes de hecho, según el censo oficial de 1910.
Casa del Conde de Torremarín.
Sencilla muestra de casa solariega, ostentando en su fachada el escudo de la familia a que pertenece.
Río Bacares.
Sorprendente efecto del Bacares al pasar por las Riscas de Valentín, con el enorme peñascal, en cuyas inmediaciones aflora la mina de cobre "La Paloma".
El Cable.
Desde la mina de hierro "Cuevas Negras" a la estación de ferrocarril, se hallaba tendido el cable aéreo para la conducción del mineral en la forma que representa el adjunto grabado.
La Virgen del Socorro.
Hermosa imagen especialmente venerada en la población, de la cual es Patrona.
Plaza de la Iglesia.
En un de sus lados aparece la sencilla fachada de la parroquia de la Concepción.

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sábado, 10 de febrero de 2018

El Postigo del Aceite, en Sevilla.


El Postigo del Aceite.
El Postigo del Aceite y muralla antigua.
Foto: Laurent, década de 1850. IPHE, Ministerio de Cultura , Madrid.
De las treces puerta y dos postigos que tenía Sevilla hasta el siglo XIX,  solo nos han quedado dos ejemplos, La Puerta de la Macarena y el Postigo del Aceite. Este lo vemos en la imagen ya con la restauración que le efectuó el Conde de Barajas, cuya lápida conmemorativa  aún se conserva. En el siglo XII este postigo se llamaba  Puerta de los Barcos, y posteriormente también  se llamó "Postigo de los Azacanes", por su proximidad al puerto, y  luego "del Aceite", como ha llegado hasta hoy en día, por ser la puerta señalada para la entrada de este celebrado producto de Aljarafe sevillano en nuestra ciudad, junto a la cual se estableció el mercado del mismo, donde actuaban  los veedores a quienes el Cabildo encomendaba la misión de evitar fraudes  y abusos en las ventas.
Mercadillo del Postigo del Aceite.
Foto: Lucien Levy _ 1884.
Gracias al historiador Joaquín González Moreno, autor del libro "La Casa de Pilatos en el siglo XIX", podemos conocer un dato olvidado, como es la propiedad privada de todas las Puertas y Postigos de Sevilla, al menos desde 1588. El 23 de Septiembre de 1588, Fernando Enrique de Ribera compró el alguacilazgo mayor de Sevilla por 160.000 ducados, teniendo desde entonces derecho sobre las Puertas y Postigos, y cobrando tasas por su utilización para la entrada y salida de productos.
Por esta razón, cuando en 1866 el Ayuntamiento acordó el derribo del Postigo del Aceite, se dirigió al duque de Medinaceli ordenándole el desalojo de la vivienda existente en la parte alta del Postigo de su propiedad. Pero el duque se negó a cumplir el mandato municipal y entró en pleito hasta lograr el aplazamiento del derribo. Una demora que se hizo eterna... De manera que el Postigo sigue en pie gracias a Luis Tomás Fernández de Córdoba y Ponce de León, duque de Medinaceli.
El Postigo del Aceite entoldado con velas para proteger del sol del verano. 1904.
 En la postal se observa un puesto de agua, posiblemente uno de aquellos de agua de Tomares a los que hacía alusión Esteban Calderón. Detrás del puesto, a la derecha del postigo, se aprecia perfectamente una pequeña puerta que corresponde a la Capilla de la virgen de la Concepción, de Pedro Roldan, sobre un pequeño retablo barroco. En el interior hay una lápida de 1753, donde el arzobispo Salcedo concede indulgencia a quien rece a la Pura y Limpia Concepción.
La capilla del Postigo.
Postal, de principios del siglo XX.
Postal, de principios del siglo XX.
Un aspecto del antiguo Postigo del Aceite, interesante lugar sevillano, donde en las primeras décadas del siglo XX, existía uno de los mercados que abastecían a la ciudad. 1913.
El Postigo del Aceite. 1915.
El caserío se encuentra hoy bastante alterado, sobre todo su lateral derecho, donde se derribaron las las edificaciones que constituían  el colegio de San Miguel, autentica Canónica sevillana, donde vivían los miembros del Cabildo Catedralicio y donde se conservaban los grandes almacenes que albergaron la rica colección de tapices de la Catedral, y las columnas y entablamentos leñosos que conformaban el colosal monumento de Semana Santa.
Escudo de Armas de Sevilla en el Postigo del Aceite.
Ornamento en la fachada con un frontis barroco, que enmarca un precioso escudo en medio relieve con las armas de la Ciudad, bajo el que campea la siguiente inscripción grabada en mármol: SIENDO ASISTENTE EN ESTA CIUDAD EL ILVSTRISIMO SEÑOR DON FRANCISCO CAPATA DE CISNEROS, CONDE DE  BARAJAS, MAYORDOMO DE LA REYNA NVESTRA SEÑORA, SE REEDIFICÓ ESTA PVERTA POR MANDADO DE LOS ILVSTRISIMOS SEÑORES SEVILLA CON SV ACVUERDO Y PARECER, SIENDO OBRERO MAYOR JVAN DIAZ, JURADO Y FIEL EXECVTOR, ACABOSE EN EL AÑO DE 1573.