jueves, 20 de agosto de 2026

Convento de Santa Clara, e Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, de Alcalá de Guadíra.

 
Atentado contra el Convento de Monjas Clarisas, de Alcalá de Guadaíra (Sevilla) 
Este gran edificio fundado por Doña Francisca Gallegos de Ledesma, en 1597, y que había sido reedificado en el siglo XVIII, poseía una iglesia de pequeñas dimensiones y de una sola nave, que fue totalmente saqueada y posteriormente incendiada, por las turbas marxistas durante los graves sucesos de 1936, quedando totalmente destruida,  y conservándose solo sus muros exteriores.
La comunidad de monjas, tuvieron que abandonar el convento, antes la presión de un tumulto de personas que les exigía a gritos su salida, alojándose en casas particulares y en las Clarisas de Sevilla, no pudiendo regresar a su destrozado convento, hasta 1941.
Del resto del convento, solo se salvó el patio, de fines del XVIII, y la sala que servía de dormitorio.
Vistas del patio, después del incendio.
Vistas del lado del altar mayor, totalmente destrozado. y con  la techumbre hundida.
La nave de la iglesia, vista desde el presbiterio.
El refectorio, sala de Comunidad y demás dependencias quedaron también, totalmente destruidas.
La puerta de la sala de comunidad tenía en su parte superior, la inscripción que sigue: Para honra y gloria de Dios Nuestro Señor y de su benditísima Madre María Santísima, hizo la obra de estos claustros escaleras y refectorios y todos los demás cuartos y oficinas contiguas a ellos, desde los fundamentos a su expensa el Sr. Dr. D. Antonio Fernández Raxo, Canónigo de la S. M. I. de Sevilla, Provisor y Vicario General que fue de ella y su arzobispado. Año 1751.
En una de las galerías del patio, hay un cuadro de azulejos, probablemente de la misma fecha, con la figura del Padre Eterno y Jesús.
Virgen con el Niño (destruido).
Desaparecieron antes del incendio de la iglesia, un retablo que existía en el muro de la Epístola que, aunque muy restaurado, conservaba relieves del taller de Martínez Montañés, y una bella pintura mariana del siglo XVI.
Y se salvó del mismo el perfumador en forma de paloma sobre una bandeja, todo de plata repujada y cincelada, del siglo XVIII, probablemente de importación colonial.

Iglesia de Nuestra Señora del Carmen. Alcalá de Guadaíra (Sevilla). 
Vista de la nave, con el presbiterio de fondo.
Es capilla de una sola nave anexa al Colegio de los Salesianos, que el fuego intencionado en 1936 la dejó en alberca, habiendo sido saqueada y en parte también,incendiado el colegio.
Entre los objetos que poseía la capilla y que desaparecieron, merecen ser destacados por su extraordinario valor, el díptico-frontal del altar mayor, representando pasajes de la vida del profeta Elías, atribuida con fundamento a Pacheco, una imagen de San José con Jesús de la mano, del taller de Montañés, y un retablo de hacia 1700, donde se veneraba la moderna imagen de María Auxiliadora.


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lunes, 10 de agosto de 2026

La casa de "Santa Teresa de Jesús", en Sevilla.

La casa de Santa Teresa de Jesús, en Sevilla.
La casa número 66 de la antigua calle de la Pajería (hoy Zaragoza) fue aquella que en el año 1576 Lorenzo Cepeda, hermano de la Santa, recién llegado de Indias, y el Clérigo Garci-Álvarez buscaron por Sevilla para acomodo de las seis monjas que, acompañando a Teresa de Jesús, estaban con ella hospedadas en una pequeña vivienda de la calle de las Armas (hoy de Alfonso XII), próxima al Convento de Religiosas Mercedarias.
Y cuenta la Santa en su libro de las Fundaciones que, conviniendo la casa, en dos o tres días se hicieron las escrituras, pagándose por la compra seis mil ducados, y que, por la oposición que los vecinos frailes franciscanos ponían en que a ella se trasladasen, tuvieron que hacerlo de noche y con harto miedo; decían las dos monjas que con la priora la acompañaban, que cuantas sombras veían les parecían frailes.
Dibujo publicado en la edición del "Tratado de las Moradas", hecha en 1882, por el cual se ha reconstituido.
Fachada.
Cuerpo central de la fachada.
En una carta, dirigida a Fray Ambrosio Mariano de San Benito, escribe la Santa: "La casa es tal que no acaban las hermanas de dar gracias a Dios. Todos dicen que fue de balde y así certifican que no se hiciera ahora con veinte mil ducados. El puesto, dicen, es de los buenos de Sevilla, y ha sido una dicha harto grande topar tal casa. Con el alcabala tenemos harta contienda. Se hace la iglesia en el portal y quedará muy bonita; todo viene como pintado. Dice el teniente que no hay mejor casa en Sevilla ni en mejor puesto, me parece que no se ha de sentir en ella el calor. El patio parece hecho de alcorza y ahora todos entran en él, que en una sala se dice Misa hasta hacer la iglesia, y ven toda la casa, que en patio de más adentro hay buenos aposentos; el huerto es muy gracioso, y las vistas estremadas".
Patio.
La contienda con el alcabala obligó a Lorenzo Cepeda a estar retraído, pues por cierto yerro que se hizo en las escrituras queríanle prender, y, tratado como extranjero, tuvo que far hacienda en que tomaran seguridad y le dejasen libre.
Comedor.
Poco más de un mes duraron las obras que llevó el propio Lorenzo, y terminada, fue deseo de la Santa poner el Santísimo Sacramento, sin fiesta ni ruido alguno, lo cual no permitieron el prior de la Cartuja de Santa María de las Cuevas, gran protector del nuevo convento, y el clérigo Garci-Álvarez, los cuales, viendo al arzobispo y habida licencia, lo dispusieron con tanta grandeza y solemnidad de colgaduras, perfumes y fuentes de diversas aguas, y una de oloroso azahares, y con tanto concurso de parroquias, religiosas y nobleza que nunca, hasta entonces, había visto Sevilla cosa semejante. Fue esta fiesta el domingo infraoctava  de la Ascensión del Señor, 27 de Mayo de 1576.
Las monjas perseveraron en la casa hasta Junio de 1586, en que, haciendo la visita de esta provincia San Juan de la Cruz, se trasladaron al convento que hoy ocupan, y desde entonces fue conocida la casa como de Santa Teresa, conservando su fachada e interior con ligeras modificaciones hasta 1882 en que se reformó, transformándose en una casa totalmente de gusto moderno.
Nos quedó solamente un dibujo de la fachada que en 1882, al tener noticias de que iba a reformarse, mandó hacer el entonces arzobispo de Sevilla y monje carmelita, el cardenal Lluch, publicándose en la edición  autografiada  que del Tratado de las Moradas se hizo en dicho año para conmemorar el tercer centenario de la gloriosa muerte de la Santa.
Galería o zaguán alto.
Escalera.
Adquirida esta casa en el año 1924 como residencia habitual por D. Armando de Soto, fue su deseo que volviese a su primitiva traza, en cuanto fuese posible, para lo que contrató la restauración, al arquitecto D. Vicente Traver. Durante los primeros reconocimientos se vio que, salvo la crujía de fachada, el resto era de los mismos elementos estructurales de la primitiva construcción;  al quitar un techo raso, aparecieron gran parte de los techos propios de la casa antigua, se reconstituyó la fachada, la disposición del zaguán y escalera, que dentro de un criterio de sencillez y noble empleo de materiales, contribuyeron a formar el conjunto artístico que pretende evocar el alto destino que en un tiempo tuvo la casa.
Salón.
Sala de tertulia.
Hay una lápida de pizarra colocada en el zaguán, que dice:
Casa de Santa Teresa
Así llamada por haber morado en ella
conventualmente con las primeras
religiosas de su Fundación de Sevilla,
la mística doctora, gloria de España,
reformadora insigne de la Orden del Carmelo.
En el año de 1576.


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