La casa de Santa Teresa de Jesús, en Sevilla.
La casa número 66 de la antigua calle de la Pajería (hoy Zaragoza) fue aquella que en el año 1576 Lorenzo Cepeda, hermano de la Santa, recién llegado de Indias, y el Clérigo Garci-Álvarez buscaron por Sevilla para acomodo de las seis monjas que, acompañando a Teresa de Jesús, estaban con ella hospedadas en una pequeña vivienda de la calle de las Armas (hoy de Alfonso XII), próxima al Convento de Religiosas Mercedarias.
Y cuenta la Santa en su libro de las Fundaciones que, conviniendo la casa, en dos o tres días se hicieron las escrituras, pagándose por la compra seis mil ducados, y que, por la oposición que los vecinos frailes franciscanos ponían en que a ella se trasladasen, tuvieron que hacerlo de noche y con harto miedo; decían las dos monjas que con la priora la acompañaban, que cuantas sombras veían les parecían frailes.
Dibujo publicado en la edición del "Tratado de las Moradas", hecha en 1882, por el cual se ha reconstituido.
Fachada.
Cuerpo central de la fachada.
En una carta, dirigida a Fray Ambrosio Mariano de San Benito, escribe la Santa: "La casa es tal que no acaban las hermanas de dar gracias a Dios. Todos dicen que fue de balde y así certifican que no se hiciera ahora con veinte mil ducados. El puesto, dicen, es de los buenos de Sevilla, y ha sido una dicha harto grande topar tal casa. Con el alcabala tenemos harta contienda. Se hace la iglesia en el portal y quedará muy bonita; todo viene como pintado. Dice el teniente que no hay mejor casa en Sevilla ni en mejor puesto, me parece que no se ha de sentir en ella el calor. El patio parece hecho de alcorza y ahora todos entran en él, que en una sala se dice Misa hasta hacer la iglesia, y ven toda la casa, que en patio de más adentro hay buenos aposentos; el huerto es muy gracioso, y las vistas estremadas".
Patio.
La contienda con el alcabala obligó a Lorenzo Cepeda a estar retraído, pues por cierto yerro que se hizo en las escrituras queríanle prender, y, tratado como extranjero, tuvo que far hacienda en que tomaran seguridad y le dejasen libre.
Comedor.
Poco más de un mes duraron las obras que llevó el propio Lorenzo, y terminada, fue deseo de la Santa poner el Santísimo Sacramento, sin fiesta ni ruido alguno, lo cual no permitieron el prior de la Cartuja de Santa María de las Cuevas, gran protector del nuevo convento, y el clérigo Garci-Álvarez, los cuales, viendo al arzobispo y habida licencia, lo dispusieron con tanta grandeza y solemnidad de colgaduras, perfumes y fuentes de diversas aguas, y una de oloroso azahares, y con tanto concurso de parroquias, religiosas y nobleza que nunca, hasta entonces, había visto Sevilla cosa semejante. Fue esta fiesta el domingo infraoctava de la Ascensión del Señor, 27 de Mayo de 1576.
Las monjas perseveraron en la casa hasta Junio de 1586, en que, haciendo la visita de esta provincia San Juan de la Cruz, se trasladaron al convento que hoy ocupan, y desde entonces fue conocida la casa como de Santa Teresa, conservando su fachada e interior con ligeras modificaciones hasta 1882 en que se reformó, transformándose en una casa totalmente de gusto moderno.
Nos quedó solamente un dibujo de la fachada que en 1882, al tener noticias de que iba a reformarse, mandó hacer el entonces arzobispo de Sevilla y monje carmelita, el cardenal Lluch, publicándose en la edición autografiada que del Tratado de las Moradas se hizo en dicho año para conmemorar el tercer centenario de la gloriosa muerte de la Santa.
Galería o zaguán alto.
Escalera.
Adquirida esta casa en el año 1924 como residencia habitual por D. Armando de Soto, fue su deseo que volviese a su primitiva traza, en cuanto fuese posible, para lo que contrató la restauración, al arquitecto D. Vicente Traver. Durante los primeros reconocimientos se vio que, salvo la crujía de fachada, el resto era de los mismos elementos estructurales de la primitiva construcción; al quitar un techo raso, aparecieron gran parte de los techos propios de la casa antigua, se reconstituyó la fachada, la disposición del zaguán y escalera, que dentro de un criterio de sencillez y noble empleo de materiales, contribuyeron a formar el conjunto artístico que pretende evocar el alto destino que en un tiempo tuvo la casa.
Salón.
Sala de tertulia.
Hay una lápida de pizarra colocada en el zaguán, que dice:
Casa de Santa Teresa
Así llamada por haber morado en ella
conventualmente con las primeras
religiosas de su Fundación de Sevilla,
la mística doctora, gloria de España,
reformadora insigne de la Orden del Carmelo.
En el año de 1576.
Fuentes: Bibliografía y archivo particular.
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