La Mezquita de Córdoba.
(Primera parte)
Abderraman I, fue el que mandó construir la Mezquita de Córdoba, hoy catedral. Fue el único superviviente de la dinastía de los Ommiadas de Damasco, y cuando iba huyendo por el desierto, de la persecución de los Abasidas, alimentándose casi exclusivamente con leche de camella, no podría imaginarse seguramente, que había de conquistar casi toda la Península Ibérica, fundar el califato de Córdoba, y mandar construir este grandioso templo que nos queda de los antiguos esplendores de Córdoba, donde nacieron varones muy ilustres, como Averroes, cuyo nombre era Abul-ibn-Roshd, famoso médico y filósofo. Fue durante mucho tiempo médico de Yakúb al Mansur, soberano almohade de Marruecos y Córdoba. Era gran admirador de Aristóteles a quien consideraba como la encarnación de todo el saber humano, y fue famoso durante varios siglos como el gran comentador de su maestro, floreciendo en Padua su escuela, hasta mediados del siglo XVII.
La Mezquita a vista de pájaro, 1914.
La Gran Aljama de Occidente, empezada el año 786 por Abderraman I y terminada el año 796 (180 de la Egira) por Hixem I, fue objeto de notables restauraciones por los sucesores de aquellos. Foto de 1914.
La mezquita de Córdoba, según un viejo grabado en el que se ha procurado reconstituir no solo la pureza de la estructura arquitectónica, sino el ambiente de la espléndida alhama en su periodo musulmán.
Otra vista interior de la célebre mezquita, que eleva el número de columnas a 860, de ricos jaspes y de varias dimensiones y que mandó construir como ya les he dicho anteriormente, Abderraman I, en el sitio que ocupó el templo de San Jorge. Foto de 1914.
Puerta de acceso a la mezquita, de la calle Torrijos; ensueño de tiempos magníficos del Califato, impregnada de luminoso arabismo, en el que fue templo de una de las más famosas ciudades del Islam.
Esta puerta del Perdón, es la principal de la mezquita cordobesa y está formada por una ojiva con archivolta. Esta puerta rima y concierta con el altarito de la Virgen de los Faroles, y es también cristiana. En ella está pintada la Virgen con San Miguel y San Rafael, el arcangel de los triunfos. Los llamadores de las puertas son una fina y delicada labor mudéjar añadida a la mezquita, durante el reinado de Enrique II.
La misma puerta, a principios de los años veinte, del pasado siglo.
Un rincón de la mezquita.
Muro exterior de la Mezquita. Año 1920.
El Mihrab de la Mezquita. 1914.
Los alicatados e inscripciones arábigas de este arco de herradura del Mihrab de la Mezquita, hacen pensar, al reparar en ellos, en la gran paciencia de aquellos alarifes árabes que lo ejecutaron. Foto de 1914.
Arco de la Mezquita, lado opuesto.
Forma extraño contraste la severa arquitectura sagrada, con sus altas naves, al lado de la arquitectura árabe de arcos bajos y sobrepuestos, tan diferente de nuestros templos. Foto de 1914.
Interior de la Mezquita. Lado de Levante, donde vemos un bosque de columnas de mármol y jaspes, que sostienen los dobles arcos de sus 19 naves. Postal 1916-1918.
Fuentes: Bibliografía y archivo particular.
Como habrán ustedes observado, la historia de esta importante Mezquita-Catedral, la he dividido en dos partes, la musulmana y la cristiana, y las voy a trazar a grandes rasgos y solamente destacando lo más importante, ya que sino fuese así, necesitaría un blog entero dedicado a la misma; a pesar de todo, pienso, que con la documentación gráfica e histórica que publico es suficiente, para que se comprenda, la verdadera importancia de esta conocida mundialmente, Mezquita-Catedral, de Córdoba.
Próximamente publicaré la segunda parte, dedicada a la Catedral cristiana.
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