martes, 30 de noviembre de 2021

Valeriano Domínguez Bécquer. Sevillanos ilustres IX.

 
Pintor, Valeriano Domínguez Bécquer.
D. Valeriano Bécquer.
Pintor sevillano, nacido en 1834, en el seno de una familia donde existía un germen artístico que empezó a desarrollarse con el pintor costumbrista D. José Bécquer y con D. Joaquín Bécquer, también pintor de costumbres, y ambos dedicados al cultivo de la pintura. Del primero nacen los dos afamados hermanos, Valeriano y Gustavo Adolfo Bécquer, que pronto quedaron huérfanos, y al amparo de su tío Joaquín Bécquer, profesor en la Escuela de Bellas Artes de Sevilla, que guió a Valeriano en el arte de las pintura, y con quien permaneció hasta el año 1853.
La fuente de la ermita. 1867.
Retrato que hizo Valeriano, de su hermano, el ilustre poeta Gustavo Adolfo Bécquer, poco antes de marchar a Madrid en 1861.
Gustavo, marchó a Madrid, y Valeriano, ese joven  jovial, alegre, observador finísimo del mundo exterior, propenso a lo cómico y lo pedestre, admirable en el retrato de los tipos y de las humanas variedades, chispeante y lleno de vida en la interpretación de las escenas más variadas, se quedó en Sevilla donde tuvo que subsistir a duras penas con la venta de pequeños cuadros de género y algún que otro retrato, hasta que se casa en 1857 con Winnefred Coghan, hija de un marino holandés con quien tuvo dos hijos. En 1861, separado de su esposa, se traslada a Madrid y se queda a vivir con su hermano Gustavo Adolfo Bécquer, a quien acompaña en 1863 al monasterio de Veruela, y durante el trayecto, Valeriano hace un álbum de dibujos, que hoy se conserva en la Universidad de Columbia, de Nueva York.
Gracias a la protección del ministro González Bravo, Valeriano obtiene una pensión anual de dos mil quinientas pesetas para viajar por España y estudiar, tipo, trajes y costumbres.
Hilandera en las cercanías de Burgo de Osma. 1866.
Valeriano, que era esencialmente espontáneo, dominando los dibujos, por procedimientos superiores a los que entonces se enseñaban, y que después se habían de aceptar por todos los grandes revolucionarios de la pintura, nos dejó una grandísima colección de obras a cual más propia y encantadora. Ya retratara a Sevilla, su ciudad natal, con todos sus encantos, ya nos manifestara las escenas de la vida íntima de las sencillas gentes de Castilla o de la Mancha, ya nos representara los graciosos incidentes de sus viajes y de sus estancias en posadas y ventas, siempre se ve en él un talento y una distinción, una vista tan superior que el lápiz en sus manos no hacía a veces menos que la pluma en la de Cervantes.
Interior de una casa de un pueblo de Aragón, cuando la familia se reúne por la tarde a tomar el chocolate. 1866.
Los realistas de entonces, que intentaban destruir a los idealistas puros de mediados del siglo XIX, no pudieron por menos que ver en Valeriano una protesta de las ideas entonces tan en boga, una avanzada en el mundo de la observación y de la experiencia, un antropólogo profundo que estudia al hombre en su vida real y terrestre y lo comprende y retrata en sus más características variedades, en sus más elocuentes determinaciones. La fatalidad que se cernía sobre estos hermanos, cortó para desdicha nuestra tan tempranamente su existencia, falleciendo Valeriano el 23 de Septiembre de 1870, con 36 años de edad, y dos meses después moría Gustavo Adolfo Bécquer. a la edad de 34 años.
Aldeana del valle de Amblés. 1867.
(Las pinturas las he tomado de la Web del Museo del Prado)

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sábado, 20 de noviembre de 2021

Fotos antiguas de Alcalá la Real, Alcaudete y Castillo de Locubín (Jaén)

Alcalá la Real (Jaén)
Ciudad cabeza de partido y del municipio de su nombre, con 17046 habitantes según el censo oficial de 1910. Su caserío se hallaba extendido entre el cerro de las Cruces y el de la Mota. Antiguamente la población ocupaba tan solo la parte superior de dicho cerro, defendido por bien combinadas fortificaciones de las irrupciones sarracenas del siglo XV.
Hubo cuatro conventos de religiosos: el de la Consolación; el de observantes de San Francisco, fundado en 1545; el del Rosario de PP. Dominicos; y el de los Capuchinos, fundado en 1631.
En esa época existían las comunidades religiosas: Hijas de Cristo Rey, monjas Dominicas, monjas Mercedarias y monjas Trinitarias.
Conquistada por Don Alfonso VIII, en 1213, la dio a la orden de Calatrava, pero volvió en poder de los árabes y disputada con tesón, ya que después de rescatada, la encontramos otra vez bajo la soberanía musulmana, de la que sale definitivamente gracias a los esfuerzos de Alfonso XI. Su excelente posición sirvió de base en las guerras de Granada, habiendo merecido el título de ciudad que le otorgaron los Reyes Católicos.
Disfrutó de valiosos privilegios otorgados por los soberanos, y en el orden eclesiástico su abadía tenía el carácter de vere nullius, perteneciente al arzobispo de Toledo, en cuya jurisdicción entraban: Alcalá la Real y sus partidos; Priego y sus partidos; Castillo de Locubín, Carcabuey, Frailes y Noalejo.
El escudo de armas de Alcalá consiste en una llave de oro en campo de gules, orlado de leones y castillos.
En la parroquia de Santo Domingo de Silos de la expresada ciudad, fue bautizado el célebre Juan Martinez Montañés.
Vista parcial.
El moderno caserío se extiende en la falda del cerro de la Mota, cuya cumbre ocupan las ruinas del castillo de este nombre y de la iglesia abacial.
Plaza de la Constitución.
En uno de sus lados se descubre el edificio de las Casas Consistoriales, cuya construcción data del año 1734.
Paseo de los Álamos.
Conjunto de paseos hermosamente dispuestos, constituyendo el lugar preferido para solaz y esparcimiento de la ciudad.
Carrera de las Mercedes.
Es una de las principales vías públicas de la localidad, divisándose al fondo el campanario de Santa María.
Fuente de los Álamos.
Sus artísticos detalles datan del siglo XVI, y es conocida con el mismo nombre que lleva el inmediato paseo. Sus aguas eran medicinales como la de la fuente de La Ribera.
El Castillo de la Mota.
Fue reedificado después de la reconquista de la Ciudad, en el mismo solar que ocupó la antigua fortaleza, en la cumbre del cerro que domina la campiña.
Exterior de la Iglesia Abacial.
Aunque fundada en tiempo de don Alfonso XI, la construcción de este templo data del siglo XVI, siendo emplazada al lado del castillo. Se hallaba entonces en ruinas a causa del incendio que sufrió al retirarse los franceses durante la guerra de la Independencia.
Parroquia de Santa María.
Arruinada la iglesia abacial, fue trasladada al convento de PP. Terceros de San Francisco o de la Consolación, con el título de Santa María la Mayor.
Antes de que dicha traslación tuviese lugar, a causa de la distancia de la abacial de la nueva población que incensamente progresaba, se erigió en ayuda la ermita de San Juan Bautista, habiéndose trasladado con posterioridad a la iglesia del exconvento de Dominicos.
Altar Mayor de Santa María.
Poco interés despierta desde el punto de vista artístico, por estar inspirada su construcción en el más exagerado gusto barroco.

Alcaudete (Jaén)
La ciudad de Alcaudete con 10739 habitantes según el censo oficial de 1910, y dista 27 kilómetros de Alcalá. En el siglo XVI se fundaron los conventos de frailes denominados de San Francisco y de Carmelitas, que subsistieron hasta la exclaustración. En esa época tenía las comunidades de religiosas de Jesús María y de Santa Clara, que datan del siglo XVI.
Otros muchos oratorios y capillas existían en el extenso término de este municipio, en el cual se levanta la elevada sierra de Ahillos con su característica forma piramidal.
Algunos escritores hacen corresponder esta localidad a a antigua Unditunum de que habla Plinio. Reconquistada por San Fernando, volvió al poder musulmán en más de una ocasión, habiendo sido otorgado su señorío a la orden de Calatrava, cuya cruz figura en su escudo. El título de Condado de Alcaudete data del reinado de Carlos I.
Puerta del Perdón, en Santa María.
Aunque sea de sencilla factura, ofrece algunos detalles pertenecientes al estilo Renacimiento. Santa María fue edificada en el siglo XV, habiendo sido modificada por ulteriores reformas. Destaca entre sus altares el de Nuestra Señora de la Villa, por la ferviente devoción que inspira la imagen que en él se venera. Conserva esta iglesia notables joyas, entre las cuales debe nombrarse la custodia que es de plata, formando tres cuerpos adornados con columnas al estilo Renacimiento los dos primeros.
Interior de Santa María.
Es el principal templo de esta villa, probablemente edificado en el siglo XV, siendo las bóvedas de más moderna construcción.
Puerta del Convento de Santa Clara.
Fundada esta casa por los Condes de Alcaudete, erigieron en ella su enterramiento.
El Castillo.
Ocupa una de las alturas que dominan la villa, en cuya falda estuvo situada la antigua población.

Castillo de Locubín (Jaén)
Castillo de Locubín más la aldea Ventas del Carrizal, sumaban una población de 7119 habitantes, según el censo oficial de 1910. Dista unos 8 kilómetros de Alcalá. Brotan en su término y cerca de la sierra de Ahillos, las nombradas aguas medicinales de Encina-Hermosa. Su castillo fue conquistado bajo el reinado de Alfonso XI, pasando  la jurisdicción de esta villa a la ciudad de Alcalá.
Vista general
Extiende su caserío por el declive de una colina, en la vertiente Norte de la sierra de la Acamaña.
Altar Mayor de la Parroquia.
Dedicada esta iglesia al apóstol San Pedro, poca cosa de particular ofrece artísticamente considerada, hallándose su altar adornado con columnas salomónicas al estilo barroco.

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