miércoles, 10 de octubre de 2018

Antesala Capitular, de la Catedral de Sevilla.

Antecámara Capitular, de la Catedral de Sevilla.
En la grandiosa catedral de Sevilla no solamente es admirable la obra de arquitectura que sobre las ruinas del palacio de los almohades, que fue residencia de los soberanos moros, levantara la piedad de aquél pueblo en el año 1402, y lo que de la obra erigida por los artistas de Jusuf y Jakud, se respetó al comenzar la cristiana edificación, como la esbelta torre mauritana, que es actualmente asombro de cuantos la contemplan y ha dado celebridad universal a la ciudad, que la cuenta entre sus monumentos y el hermoso patio de los Naranjos, que daba acceso a la gran mezquita.
Una de las puertas de la antesala Capitular.
Aparte de los tesoros artísticos que encierra aquél grandioso templo, de sus bellezas arquitectónicas, de sus magníficos retablos, de sus pinturas valiosísimas, de los prodigios escultóricos con que el arte de varios siglos ha ido valorándolo, existen otros departamentos que por no ser asequibles al visitante, permanecen casi ignorados, no obstante ser de un excepcional interés para cuantos admiran la belleza que se debe al ingenio humano.
Detalle del interior de la antesala Capitular.
Entre estos merece sin duda especial mención la Sala Capitular, la antecámara, y las Sacristías Mayor y Menor.
Comenzó la construcción de estas dependencias ciento treinta años después de haber dado comienzo las obras de la Catedral, cuando Carlos I elegido emperador de Alemania, recibió la corona de rey de romanos en Bolonia, y su hijo el infante Don Felipe había sido jurado príncipe. El gran arquitecto D. Diego de Riaño proyectó simultáneamente la Sala Capitular, de gusto greco romano, la Sacristía Mayor, de estilo plateresco y la Sacristía menor, del orden gótico bastardo.
Aunque algunos autores han atribuido estas obras a Hernán Ruiz, puede afirmarse de un modo categórico que se deben al citado Diego de Riaño, como hace constar Cean Bermudez, cuyas noticias documentadas en el Archivo de la Catedral, no consienten la menor duda.
Estatuas de mármol representando las Virtudes, que decoran la antesala Capitular.
Se entra en la Sala Capitular por la capilla de la Purificación, ofreciéndose en primer término una pequeña pieza sobre cuyas puertas se ven unas medallas que representan a David y Salomón, al Salvador y a la Virgen. Da una de estas puertas acceso a una más amplia estancia, magníficamente decorada, que es la antecámara de la Sala del cabildo, más generalmente conocida como antesala Capitular, que es, la que nos ocupa hoy.
Las paredes de esta Sala, están decoradas con hermosas obras de esculturas labradas en mármol y situadas entre pilastras jónicas,. La bóveda está adornada igualmente con fajas y molduras. En los frontispicio de las cuatro puertas, que se abren en la Sala, se ofrecen las figuras de los cuatro Evangelistas en actitud de escribir; además de los bellos grupos de las paredes, inspirados en asuntos de las Sagradas Escrituras, se ven dos medallas redondas en los testeros y entre los bajorrelieves, bellas figuras que representan las Virtudes.
Relieves, en mármol, representando pasajes bíblicos del Antiguo Testamento. 
No se conoce el nombre del escultor, a quien se deben estos grupos; únicamente se sabe que fueron encargados a Génova, por el Cabildo; debajo de las esculturas existen unas inscripciones en verso, compuestas por el canónigo D. Francisco Pacheco.
Uno de los medios puntos de las cuatro puertas de la Sala.
Desde esta suntuosa antecámara, se pasa a la Sala del Cabildo, de gran magnificencia; pero, por no extenderme mucho, he decidido presentarla en breve, en una nueva entrada.
Gracias por su visita.

Catedral de Sevilla.

La Catedral de Sevilla.
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domingo, 30 de septiembre de 2018

Fotos antiguas de Gérgal, Abla, Doña María, Fiñana, Nacimiento y Tabernas, (Almería)

Gérgal (Almería)
Esta antigua villa se tiende en forma de anfiteatro, a la margen de una rambla que vierte sus aguas en el río Almería. Tenía 6385 habitantes según el censo oficial de 1910, y dista 6 kilómetros de su estación en la línea de Almería a Madrid.
El territorio del término, a semejanza de todo el partido, es muy quebrado y medianamente fértil, regándole numerosas ramblas y arroyos que descienden de la sierra de los Filabres. Desgraciadamente las lluvias son muy raras y por consiguiente las cosechas son poco abundantes. La principal consistía en las uvas para la exportación, que constituían una gran riqueza para toda la provincia de Almería. Todavía era mayor la riqueza producida en esta localidad por el laboreo de las numerosas minas de hierro que se explotaban en toda la región montañosa de los Filabres. También se cosechaba bastante vino, cereales y esparto, y se criaba ganado lanar y vacuno. Del 5 al 10 de Septiembre se celebraba importante feria ganadera, a las que concurrían unas 2000 cabezas de ganado caballar, mular, asnal, vacuno y de cerda.
Tiene agregados a su ayuntamiento varios cortijos y caseríos y dos aldeas bastantes populosas, la de Aulago y la de Alcubillas, ésta última con estación de ferrocarril y carretera de Almeria a Guadix.
Vista general.
Está encaramada esta villa por las laderas meridionales de la sierra de los Filabres.
El Castillo.
En la parte alta de la población surge la ruinosa fortaleza que se supone construida por los moros.
El Puente.
Sobre una rambla que vierte al río Almería, se tiende el puente por donde pasa la carretera de Tabernas.
El Santo Cristo.
Imagen que se venera en la iglesia parroquial y cuya factura se atribuye al célebre Salcillo.
Plaza Nueva.
Es la más espaciosa de la villa y en su centro hay una fuente pública de cuatro caños, encerrada en una graciosa verja.

Abla (Almería)
La villa de Abla tiene agregada las siguientes cortijadas: Bentrique de Adelfas, Camino Real, Carretera Nueva, Las Juntas, Los Milanes, Molino Nuevo, Los Ortuños, Los Pelaos, El Perché y Los Victorios. Todos ellos sumaban una población de 2671 habitantes, según el censo oficial de 1910. Abla se encuentra enclavada en la falda de Sierra Nevada, en una colina con magnífica vista sobre los campos, a 70 kilómetros de la capital de provincia y a 29 de Gérgal. Tiene estación de ferrocarril. La baña el río Nacimiento y producía uvas de embarque, cereales, remolacha, vinos y seda. En verano está muy concurrida, debido a la dulzura del clima, riqueza de las aguas y salubridad del ambiente.
Celebraba fiestas del 19 al 25 de Abril y mercados los días 5 y 20 de cada mes.
Plaza de la Constitución.
Se halla situada en el centro de la villa, divisándose, al fondo, la torre cuadrada de la antigua iglesia parroquial.
Capilla del Sagrario.
Esta capilla, con sencillo, pero elegante altar barroco, corresponde a la parroquia de la Virgen del Buen Suceso.

Doña María (Almería)
El lugar de Doña María, con sus caseríos agregados La Cañada, Eras de Trujillo y Santillana, más las cortijadas  Los Gregorios y Estación del Ferrocarril y las barriadas Los Laos y Los Lázaros, sumaban un total de 1099 habitantes, según el censo oficial de 1910. Se encuentra sobre la carretera de Almeria a Guadix, a 57 kilómetros de la capital de la provincia y a 17 del Gérgal, con estación de ferrocarril. Cosechaba cereales, aceite y esparto.
Cargador de mineral.
En la estación de este lugar se carga el cuantioso producto de las minas de hierro del término de Escúllar, con destino a Almería, donde se embarca para la exportación.

Fiñana (Almería)
La villa fe Fiñana con sus agregadas cortijadas La Heredera y Güitamarín y las casa de labor El Prado y San Pedro, sumaban una población de 4399 habitantes, según el censo oficial de 1910. Se extiende por la falda de una cordillera que estriba en Sierra Nevada. Dista 77 kilómetros de Almería, y tiene estación de ferrocarril y carretera de Almería a Guadix.
Se producían en su término cereales, aceite y vinos y se criaba ganado lanar y cabrío. Celebraba feria el 20 de Octubre.
Plaza de la Constitución.
En ella se encuentra la casa porticada del Ayuntamiento y contribuye a su ornato una elegante fuente con doble taza.
Fuente de Jesús.
Una de las varias que brotan en las ramblas de Fiñana, cuyas aguas se aprovechan para el regadío de la vega.
Portada de la iglesia parroquial.
La elegancia y esbeltez de sus líneas delatan el gusto refinado de los arquitectos del siglo XVI.
Es de estilo plateresco, y fue construida después de la expulsión de los moriscos; en ella se venera el llamado Santo Cristo de la Conquista, que se dice fue donado por los Reyes Católicos.


Nacimiento (Almería)
El populoso lugar llamado Nacimiento, más sus agregadas aldeas Gilma-Moderno y Rambla-Encira, y las cortijadas Los Rojas y Los Sanchos, sumaban un total de población de 2438 habitantes según el censo oficial de 1910. Está situada a la margen derecha del arroyo de su nombre, a 50 kilómetros de Almería y a 10 de la cabeza de partido. Su territorio es áspero y quebrado y producía uvas para el embarque, y se explotaban minas de hierro. Celebraba su fiesta el día 29 de Septiembre.
Interior de la Iglesia.
Este hermoso templo parroquial está dedicado a Nuestra Señora de las Angustias.
Vista general.
Pintoresca situación de este populoso lugar, puesto a la margen izquierda del río Almería.

Tabernas (Almería)
Tabernas es una importante villa que,  con sus numerosos cortijos agregados, sumaba un número de habitantes mucho más importante que el de la cabeza de partido. Se halla en la falda de un cerro, coronado por la ruinas de un castillo, a 28 kilómetros de Almería, 24 de Gérgal y 17 de la estación de Benahadux, que es la más cercana. Se sirve de la carretera de Almería a Vera. Disfruta de un clima templado y sano, y su riqueza principal consistía en la explotación de sus minas de plomo argentífero, cobre, hierro y manganeso. Celebraba mercados de ganado todos los miércoles y ferias del 1º al 16 de Mayo y del 24 al 30 de Agosto.
Vista general.
Panorama de la población y las sierras al fondo.
Calle Real.
La más céntrica y bien urbanizada de la villa.
Altar de Nuestra Señora de la Antigua.
Retablo barroco con interesantes pinturas, en la iglesia parroquial.