sábado, 11 de julio de 2026

Capilla de San Laureano, de la Catedral de Sevilla.

fotografías ya mejoradas
Cardenal, D. Joaquín Lluch y Garriga, en la Capilla de San Laureano, de la Catedral de Sevilla.
En la noche del 22 de Septiembre de de 1882, quedó huérfana la ilustre sede metropolitana hispalense, por fallecimiento del sabio y virtuoso prelado que la regía desde Octubre de 1877, el Emmo. Sr. D. Fr. Joaquín Lluch y Garriga, cardenal de la Santa Iglesia Romana.
Nació el Sr. Lluch en Manresa (Barcelona) el 22 de Febrero de 1816, en humilde y honrada cuna, en la ciudad condal, a donde las revueltas políticas obligaros a sus padres a trasladarse, hizo sus primeros estudios de Humanidades y Filosofía en 2 de Noviembre de 1830, cuando aún no había cumplido los quince años de edad, tomó el hábito de Carmelita en el convento del Carmen Calzado, profesando espontáneamente dos años más tarde; y cuando ocurrieron en Barcelona, como en Madrid, los criminales y sangrientos sucesos de Julio de 1833, el colegio-convento del Carmen se libró del asalto de las turbas, y el Sr. Lluch pudo refugiarse en la casa paterna, trasladarse luego a Carcasona, en Francia, y dirigirse algo después a Roma, residencia del superior jerárquico de la Orden Carmelita, quien dispuso que el joven fraile español ingresara en el convento de Luca, terminando sus estudios teológicos y canónicos y donde el Sr. Lluch fue nombrado maestro de novicios, lector de Filosofía, catedrático de Teología, regente literario del convento, y recibió de manos de Su Santidad Gregorio XVI, el diploma de Doctor y la dispensa de diez y ocho meses de edad para ascender al sacerdocio.
Cardenal arzobispo de Sevilla, D. Fray Joaquín Lluch y Garriga.
En 1847 regresó a Barcelona, consagrándose a cumplir con verdadera constancia, los sagrados deberes que se había impuesto, en el púlpito, en el confesionario y en la cátedra, siendo nombrado, sucesivamente, director de la Casa de la Caridad, misionero apostólico, visitador de la congregación de las Hermanas Escolapias, cura-regente de la parroquia de San Miguel, examinador del clero, catedrático de Teología moral en el Seminario conciliar y prior del hospital de Santa Cruz, en 6 de Junio de 1858, siendo ministro de Gracia y Justicia el Excmo. Sr. D. José María Fernández de la Hoz, fue presentado por el Gobierno de S. M. la Reina D.ª Isabel II para la iglesia y obispado de Canarias, recibiendo más tarde la consagración en la iglesia de Belem, y teniendo el grato placer de que le apadrinaran en tan solemne ceremonia su anciana y virtuosa madre y uno de sus hermanos; en Febrero de 1859 llegó a la capital de su diócesis, confiándosele además en el mismo año, a título de administrador apostólico, la diócesis de Tenerife, dando ejemplo de admirable caridad en el largo periodo de la invasión de la fiebre amarilla, en Santa Cruz, asistiendo personalmente a los enfermos y exhortando al clero a que cumpliera con su deber en tan infaustos días; heroico proceder, que mereció, como galardón inmediato la cruz de primera clase de la Orden civil de Beneficencia.
En 1863 estuvo en Roma, y volvió en 1867 para asistir al Centenario de San Pedro y a la canonización de varios santos; en Diciembre del mismo año fue presentado para la iglesia y diócesis de Salamanca, siendo preconizado el 13 de Marzo de 1868, y tomó posesión de la nueva sede dos meses más tarde.
Imposible sería enumerar los servicios que prestó el Sr. Lluch y Garriga a la Iglesia y al Estado en la insigne sede de San Isidoro y San Leandro; hizo la visita pastoral a numerosos arciprestazgo que no habían sido visitados desde 1840; solo en los primeros meses de 1878, examinó personalmente hasta cuatrocientos libros parroquiales, y administró el Sacramento de la Confirmación a más de cincuenta mil personas; invirtió en limosna la respetable suma de cien mil pesetas, no incluyéndose en ésta los cuantiosos productos del indulto cuadragesimal, destinados a los establecimientos de Beneficencia; predicó en todas las iglesias y conventos; fundó y organizó asociaciones de caridad y de enseñanza religiosa; reformó notablemente el seminario conciliar; fundó la Academia Hispalense de Santo Tomás de Aquino, etc. Y fue nombrado Cardenal el 27 de Marzo de 1882.
Sepulcro del Emmo. Sr. Cardenal Lluch y Garriga, en la Catedral de Sevilla.
Grabado de 1886, de fotografía de Ramón Fuentes.
En la célebre capilla de San Laureano, de la Catedral de Sevilla, fue colocado el magnífico sepulcro del Emmo. y Rmo. Sr. Dr. Fr. Joaquín Lluch y Garriga, que fue labrado en mármol por el distinguido escultor catalán Agapito Vallmitjana en 1885. 
La capilla de San Laureano es la más antigua de la Catedral nueva; en ella se puso la primera piedra de la basílica hispalense en 1402 (en el ángulo inmediato a la torre de San Miguel), y ella fue la capilla mayor para la celebración de los oficios divinos por espacio de muchos años, mientras se concluía lo restante de la iglesia; la fundó el obispo D. Alonso de Egea, que allí yace desde 1417, y la enriqueció con bellas esculturas (un Jesucristo resucitado y un Cristo difunto, llorando por su Santa Madre y las Marías) el insigne artista, Pedro Millan; y la decoración que revisten los muros de la Capilla fue costeada por el Canónigo de la Catedral Valentín Lampérez y Blázque, quien está enterrado junto al anterior.


La Capilla de San Laureano, en la actualidad.

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La vidriera que ilumina el interior de esta Capilla, fue realizada por Vicente Menardo en 1572, donde se representa a San Laureano entre San Isidoro y San Leandro.
El retablo Barroco y las pinturas debieron realizarse entre 1700 y 1702. Es de dos cuerpos y se articula a base de columnas salomónicas. En el primer cuerpo aparecen relieves que representan a San Laureano en oración, y la aparición del Ángel al mismo. En la hornacina central aparece una escultura de San Laureano, revestido con ropa de obispo y llevando en sus manos el cuchillo, símbolo de su martirio.

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martes, 30 de junio de 2026

Las hospederías del barrio de Santa Cruz, de Sevilla.

Las Hospederías del barrio de Santa Cruz.
 Marqués de la Vega Inclán. 
 Este sevillano barrio, de Santa Cruz, estuvo expuesto a desaparecer a principios del pasado siglo, pues una vez pretextando razones de higiene y comodidad públicas, pretendieron romperlo con violencia y surcarlo con una irreverente calle ancha, larga y moderna como todas las calles grises e inexpresivas de todas las modernas ciudades.
Pero sucedió en esa hora angustiosa, que apareció inacabable a los amadores del carácter de su ciudad, un milagro de energía y de sentimiento estético como el del Príncipe Sabio; y no se abrió la calle ni se destruyó el original trozo de la urbe que es hoy modelo de urbanización, de higiene y, en suma, prototipo de una ciudad-jardín.
El nuevo milagro supo hacerlo el Rey D. Alfonso XIII, primer vecino del Barrio de Santa Cruz. Nuestro Augusto Monarca manifestó sus deseos de que se respetase su estructura y se embelleciesen, aún más, sus encantadores rincones, cediendo para descongestionarlo, un pedazo de la Huerta del Retiro, perteneciente al regio Alcázar sevillano.
Estos deseos fueron acogidos y llevados a la realidad, en una interpretación amplia y felicísima, por el Sr. Marqués de la Vega Inclán, cuyo espíritu se animaba por una sentimental plenitud de patriotismo y cuyas nobles actividades de artista y de prócer iban floreciendo en admirables reconstrucciones y rehabilitaciones del solar de la historia patria.
Jardines y Hospederías de Santa Cruz (calles del Agua y de la Pimienta), después de las obras de urbanización. 1914.
El ilustre prócer adquirió a sus propias expensas varias casas de las calles Justino Neve, Pimienta y Agua, reedificándolas con admirable sentimiento artístico que seguía de manera singular el carácter del conjunto de las edificaciones del Barrio.
Dotó a las calles de alcantarillado, les puso una pavimentación adecuada sobre el tipo andaluz de rosca de ladrillo en sardinel, cantos rodados y losetas de Tarifa, y embelleció con jardín alto el trozo de las antiguas murallas que corre a lo largo de la calle del Agua, y separa Santa Cruz del Alcázar.
Jardines y Hospederías de Santa Cruz (calle del Agua). 1914.
Jardines y Hospederías de Santa Cruz (calle del Agua), después de las obras de urbanización. 1914.
El Excmo. Sr. Marqués de la Vega Inclán, Comisario regio del Turismo, y hombre de extraordinario talento, actividad y simpatía, construyo entre 1912/1914 en el clásico barrio de Santa Cruz, unas típicas casas sevillanas que son una preciosidad. Por lo que el Sr. Marqués de la Vega debe ocupar un lugar preeminente entre los creadores de Sevilla, como ciudad consciente de su arte, capítulo el más importante de su historia moderna. Y es que, no solo en estas Hospederías sevillanas, cuyas cancelas, patios, jardines, ventanas y azoteas, son un encanto por su tradicional carácter, sino que el Marqués de la Vega Inclán en sus estudios, conversaciones, viajes e iniciativas, manifiesta ser siempre un enamorado del arte andaluz, un defensor entusiasta -inspirado en la cultura que atesora- de los hermosos monumentos arquitectónicos de la antigua Sevilla. ¡Y del amor a esta riqueza olvidada estaba surgiendo la nueva Sevilla espiritual y material!. Una gran parte de este feliz renacimiento corresponde al ilustre Comisario regio del Turismo, y es de justicia contarlo con palabras de respeto y gratitud.
La calle de la Pimienta, en 1914.
Patio de una casa hospedería de la calle de la Pimienta, nº 7.
Patio de una casa hospedería de la calle de la Pimienta, nº 9.
Otra perspectiva del patio de la casa nº 9
Un estudio de la misma casa. 
Otro estudio de la casa nº 9
Vista desde la azotea de la casa nº 9 de la calle Pimienta.
Fuente en el jardín de la casa nº 9, de la calle Pimienta.
Estas hospedería de Santa Cruz, fueron residencias encantadoras para todo sevillano y artista, y especialmente para los extranjeros. En aquellos hermosos Estudios soleados, llenos de alegría, la inspiración se exaltaba divinamente, el alma extiende como una mariposa de oro sus alas y el artista creaba belleza.
Patio de la casa hospedería de la calle Pimienta, nº 12.
Otras perspectivas del mismo patio.
Estudio de una casa hospedería, del barrio de Santa Cruz.
Patio-jardín de una de las Hospederías de Santa Cruz, después de las obras de urbanización (1912-1920).
¡Cuantos elogios recibirá el nombre de Sevilla en las páginas de los muchos libros, que sean biografías de pintores y recuerdos de viajes, escritos en lenguas extrañas, pero que cantarán un himno al simpático barrio y a las originales hospederías del Marqués de la Vega Inclán.
Jardines de la casa de Cepero (plaza de Alfaro).
Patio de la casa de Cepero (plaza de Alfaro).


Las calles de las antiguas Hospedería, en la actualidad. 

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