El barrio de La Macarena y su entorno.
Puerta de la Macarena, vista desde la calle San Luis. Postal, 1903.
Puerta de la Macarena, vista desde la calle San Luis. Postal, 1907.
Calle Don Fadrique. Postal, de 1900.
Muralla romana. Postal de 1904.
Postal, principios del siglo XX.
Una Fiesta en la Macarena. Postal de 1904.
En un principio el barrio de la Macarena era un arrabal extramuros que fue abriéndose paso entre huertos, extendiéndose por los aledaños del Gran Hospital, hoy lo que se denomina por Macarena ha traspasado los límites de la muralla hacia el interior, extendiéndose hasta los distritos parroquiales de San Gil y Omnium Sanctórum.
Puerta de la Macarena, vista desde la calle San Luis. Postal, 1907.
Puerta de la Macarena.
Así llamada del nombre de la alcarria y torre musulmana que se hallaba en la actual Huerta de la Torrecilla, junto al cementerio de San Fernando, cuyo camino salía por dicha puerta No conserva en la actualidad, nada de su primitiva organización, seguramente acodada, que tuvo gasta el siglo XVI, cuando por ella entró por primera vez en nuestra ciudad el Emperador Carlos V, después de hacer en el patio interior de la puerta el protocolario juramento de guardar los privilegios, franquicias y buenos usos de Sevilla, En el último tercio del mismo siglo, fue reconstruida para darle mayor viabilidad y de esta reforma y de la del siglo siguiente procede su aspecto actual. Consta de un gran arco entre dos fuertes pilastrones, coronado con cinco pináculos barrocos, en la actualidad, y sobre la clave del arco, hay un retablo de cerámica con la Imagen de la Virgen Macarena que fue realizado por Manuel Rodríguez y Pérez de Tudela en 1922.
Hasta hace poco circulaban varias leyendas acerca de la etimología de este popular barrio: Macarena; unas la hacían derivar del nombre de una princesa musulmana; otras de una hija de Hércules; hoy sabemos que es un gentilicio que data de la época de los romanos.
En 1868 se acordó denominar esta calle con el nombre de del Maestre de Santiago D. Fadrique Enrique de Rivera. La calle comprendía el trayecto entre la Puerta y la antigua Venta de los Escalones.
Murallas y al fondo el Convento de Capuchinos.
Dibujo de Francisco Pacerisa, 1856.
El recinto amurallado sevillano, tal como hoy lo conocemos, data de la primera mitad del siglo XII, según atestigua un texto del Bayan-al-Mogrib, que atribuye su construcción al segundo de los emires almorávides.Ali-Ben-Texufin (1107-1143), asero que confirman las características de la obra y su comparación con otros recintos peninsulares y africanos coetáneos. Este de Sevilla hubo de sufrir reconstrucciones y añadidos; en la crónica de Sahibasala se habla expresa mente de obras llevadas a cabo en las murallas y puerta de la arte del río y en los fosos de las fortificaciones por los Califas almohades, y a esta fecha habrá que atribuir un recrecimiento general del adarve en altura de dos tapiales, que se echa de ver en las partes conservadas, para incrementar su valor defensivo, como puso de manifiesto durante el apretado asedio de San Fernando, si bien no fue objeto de los estragos de un asalto, por lo que llegó a manos de los cristianos en toda su integridad.
Una Fiesta en la Macarena. Postal de 1904.
Día en que fue colocado un retablo en el histórico arco, de la Virgen de la Esperanza, construido en azulejos de Triana, y a cuyo acto asistieron los Infantes, las autoridades y todas la hermandades de Sevilla. Junio de 1923.
Velada de la Virgen del Rosario, en el barrio de la Macarena.
Terminado el adorno de las calles por la Junta de Gobierno de la popular Hermandad y Cofradía del Santísimo Rosario, Nuestro Padre Jesús de la Sentencia y María Santísima de la Esperanza, daban comienzo una serie de festejos populares y una solemne función religiosa en honor de la Santísima Virgen del Rosario.
El arco triunfal de la Puerta de la Macarena engalanado, con motivo de la velá de 1908.
Los festejos consistían en un concurso de puertas de casas, Kermesse, conciertos, iluminaciones y bailes populares; al día siguiente con un concurso de balcones, carreras de saco y coso blanco; y el último día con una solemne función religiosa en la iglesia de San Gil, donde hubo Misa cantada con sermón después del canto de Tercia.
Un grupo de jovencitas del barrio de la Macarena.
Por la noche salió en procesión la peregrina imagen de la Virgen del Rosario por todas las calles del barrio, luciendo riquísimo vestido y manto color azul y bordados en oro, además de ostentar valiosas alhajas; y haciendo parada ante la puerta de la Macarena, se quemó una vistosa iluminación de fuegos artificiales.
Primer premio, del Concurso de Puertas, de 1908.
Sobre el dintel de la casa, se lee: Velada de Nuestra Señora de la Esperanza, y en el pozo, algo así como: que al que consiga sacar del pozo agua, a vino lo convido. Esta especie de huerta con una noria, fue colocada por el Sr. Rodríguez García, de invención suya. Los que acudían a verla elogiaban aquella reproducción netamente macarena.
Hospital de las Cinco Llagas. Foto: Jean Laurent, 1862.
El Arrabal de la Macarena.
Abrevadero. Foto Lucien Levy, 1882.
Abrevadero. Foto Ramón Vidal, 1902. Fachada de la iglesia del hospital de San Luis. Postal 1906.
Iglesia del convento de Santa Paula. Postal primera década del s. XX.
Llamado vulgarmente de la Sangre, y posteriormente Hospital Provincial. Fue fundación del primer marqués de Tarifa, don Fadrique Enriquez de Rivera, que obtuvo del Papa León X la bula de confirmación que Alejandro VI concedió, en 15 de Marzo de 1500, a doña Catalina de Rivera, madre del marqués, para la fundación del primitivo hospital. Empezaron las obras el 25 de Marzo de 1546, dirigiéndolas Gainza, e interviniendo en ellas en épocas sucesivas Fernán Ruiz, Benvenuto Tortillo, Francisco Sánchez y Marcos Pérez. Se inauguró en 1559. La fachada principal está hecha a base de piedras sillares con dos cuerpos dórico y jónico, poseyendo pilastras que lo dividen en 33 espacios. Desde el siglo XVI hasta 1972 estuvo dedicado a labores médicas, siendo testigo de todas cuantas epidemias azotaron la ciudad.
Las tres siguientes fotografías son de un mismo punto de encuentro, donde ganaderos, cisqueros, etc. daban de beber al ganado. Este abrevaderos estaba situado delante del hospital de las Cinco Llagas y donde daba comienzo el Camino Viejo del cementerio. Entre las tres fotografías hay 30 años de diferencia pero los cambios observarán que son mínimos, un suelo terrizo que da un ambiente rural, unos árboles más crecidos y la torrecilla de la fuente que pasa de ser torneada y redonda, a un pilar cuadrado con remate piramidal.
Abrevadero en el arrabal de la Macarena. Foto: Jean Laurent, 1872.Abrevadero. Foto Lucien Levy, 1882.
Abrevadero. Foto Ramón Vidal, 1902. Fachada de la iglesia del hospital de San Luis. Postal 1906.
En lo antiguo del Noviciado de la Compañía de Jesús; posteriormente del Hospicio Provincial. Curioso y rico ejemplar de la arquitectura barroca, edificada durante los años de 1709 a 1732.
El templo es circular, y en la bóveda semi esférica, hay pinturas al fresco de Lucas Valdés. El lienzo del altar mayor, que representa a San Luis, atribuido a Zurbarán.
Precioso ejemplar de estilo ojival mudéjar. Debe su fundación a doña Ana de Santillán, en 1475, y su iglesia la mandó edificar doña Isabel Enriquez, marquesa de Montemayor, bisnieta del rey don Enrique de Castilla.
Lo más importante de este edificio, que tanta belleza atesora, es la portada de su iglesia, concluida en los primeros años del siglo XVI. Su construcción es de ladrillo agramilado, que manifiesta la habilidad de los alarifes de la época. Sobre un fondo de azulejos que imita el tono del ladrillo y encerrados sobre guirnaldas circulares, hay siete medallones con figuras de santos y santas, exceptuando el que se halla en la clave, que representa el Nacimiento de Cristo, sobre fondo azul, recordando el estilo del famoso artista italiano Lucas Della Robbia. En la parte superior, dos ángeles de altorrelieve, en actitud de adoración, sostienen en sus manos sendos cuadros donde sobre fondo negro, se ve de relieve el monograma I. H. S.
Ya en el tímpano, atrae las miradas el elegantísimo escudo, también de mármol blanco, que contiene esculpido en relieve los cuarteles de Castilla y León, Aragón y Sicilia, timbrado de corona real y águila nimbada.
En esta magnífica portada intervino también Pedro Millán, como se lee en el medallón de la derecha que representa a los santos Cosme y Damián.
Iglesia Omnium Sanctórum en la calle Ferias. Postal 1902.
Iglesia Omnium Sanctórum. Postal,
Iglesia de Santa Marina.
Construida en el siglo XIV sobre los restos de una antigua mezquita. Se conserva en buen estado el alminar, de la época mauritana, construido de ladrillo.
En tres de las capillas de este templo se conservan restos importantes de la antigua mezquita, siendo los de mayor consideración los de la capilla de la Hermandad de la Sagrada Mortaja, cuya cúpula es valioso ejemplar en su género.
A los pies del altar mayor está sepultado el insigne sevillano Pedro Mejía, cronista de Carlos V. El epitafio latino que ostenta la lápida sepulcral lo redactó Benito Arias Montano y, traducido dice: "A sus piadosísimos y queridísimos padres el patricio sevillano Pedro Mejía, caballero veinticuatro de esta ciudad, muerto a la edad de cincuenta y tres años, y a la ilustre doña Ana Medina y Ossorio que falleció a los sesenta y dos años, dedicó este epitafio don Francisco Mejía, el único de los doce hijos de este matrimonio, que sobrevivió a sus hermanos. Terminó su vida el marido el día 8 de los idus de Enero del año 1551 y su mujer el 16 de las calendas de Agosto de 1562. Sea gloria de los difuntos. En este pequeño sepulcro yace Pedro Mejía, grato a los césares, a los reyes y al pueblo, que, ayudado de la destreza de su ingenio, penetró todas las causas de las cosas y que, poderoso en la clara nobleza, había sacado a la luz con suma alabanza los tiempos de los césares, que con el ánimo superó grandes ciudades, que se burló de las riquezas mudables, y granjeó la eterna".
Iglesia de San Marcos. Postal.
La Iglesia de San Marcos fue fundada hacia 1249 por San Fernando, sobre una Mezquita árabe. En 1470 fue incendiada por los partidarios del marqués de Cádiz en su lucha contra los Guzmanes. A finales del siglo XVIII fue abandonada en ruina hasta 1887. La estructura de la edificación es mudéjar y la fachada, en piedra data del siglo XV. Lo más notable de este edificio es el alminar (siglo XIV), de la antigua mezquita, el más bello de la ciudad después de la Giralda. Es de construcción almohade, y en él se ve la primera manifestación, conocida, de la azulejería sevillana. Este peregrino alminar fue restaurado en 1916, bajo la dirección de Anibal González. En el interior de la Iglesia están enterrados los escultores Pedro Roldan, padre e hijo.
Fuentes: Bibliografía y archivo particular.












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