viernes, 27 de enero de 2012

Calle de las Sierpes.



CALLE DE LAS SIERPES.
Llamada en otro tiempo de los Espaderos, por ser la sede de dicho gremio, hay diversas opiniones sobre la etimología del nombre de esta calle, la más popular de sevilla y, sin duda corazón de ella; unos estiman que se titula de esta forma, porque en ella vivió el noble caballero D. Alvaro Gil de las Sierpes; otros creen que su nombre se debe a la cabeza de una serpiente que había colgada en la puerta de un mesón; hay quien defiende provenir su nombre de un regato de agua que serpenteaba por la calle.
Foto: Lucien Levy 1882.
Foto: Lucien Levy 1882.
Hasta 1837, en que se traslada al exclaustrado convento del Pópulo, estuvo aquí, en el primer edificio que vemos a la derecha, la cárcel real, morada triste y prolongada por dos veces, de Miguel de Cervantes en los años 1597 y en el 1602, donde concibió la más inmortal de sus obras. En la frontera del siglo XVI y XVII, allí conocería a la flor y nata de la picaresca sevillana de aquellos tiempos, motivo esencial de gran parte de sus novelas ejemplares.
Última referencia urbana del siglo XIX de la salida y fachadas de la calle Sierpes a la Plaza de San Francisco, que hacía esquinas con las calles Granada y General Polavieja. La fotografía de Juan Barrera, refleja los estilos del caserío, con soportales y cierros, balcones corridos, en una calle Sierpes más estrecha que la actual. Por la calle Granada se pierde un tranvía eléctrico. La acera izquierda de la esquina de la calle Sierpes , estuvo ocupada en la década final del siglo XIX, por tabernas, estancos y peluquerías. La acera derecha lindando con Francisco Bruna, estuvo ocupada por la casa que vemos en la fotografía. Derribada entre 1927-1931. En ella tuvieron sus populares peluquerías los maestros Eugenio Díaz (1895), Salvador Ayala Mínguez (1909), y Enrique Bors Sánchez (1917).
Postal 1902. Imagen tomada desde la azotea del edificio que había donde ahora está el Banco de España. En el centro se aprecian los edificios de esquinas, a la angosta calle Sierpes. Destacan también en esta bella postal, la verja que hay ante el Ayuntamiento, los quioscos y el reloj que había en la fachada de la Audiencia.
Postal. Década de 1910. Entrada a la siempre bulliciosa calle Sierpes, desde la Plaza de San Francisco.
Fue aquí  donde el médico Nicolás Monarde en el jardín de su casa cultivó el tabaco, por primera vez en el viejo Continente.
Postal de la primera década del siglo XX, por la abundancia de sombreros de hongos (bombines).
Desde las primeras décadas del siglo XIX, y a consecuencia de los nuevos planteamientos económicos, nacidos de la desamortizaciones y de las nuevas perspectivas sociopolíticas, se hace centro económico y comercial, surgen los corrillos y tertulias bulliciosas que inundan la calle y aún podemos denotar.
No es, por lo tanto, extraño a este ambiente la leyenda que cuenta cómo aquí se comenzó a tapar las cañas de vino con lonchas de jamón, queso u otra chacinas para evitar el polvo y el agua, dando así su origen a la ya universal tapa.
Los toldos que aparecen en la imagen forman parte, ineludiblemente, de la arquitectura efímera de la ciudad, tan propensa a este tipo de construcción, ya en nuestros días su decadencia se hace evidente por mor de las modernas tecnologías correctoras del calor. La postal que data de los años veinte, muestra como el entoldado era la forma de librar a los transeúnte, comercios y escaparates de los rigores del verano sureño.
Calle Sierpes años 30.
Café de "Madrid" y antiguo café del "Turco"
La calle Sierpes tenía tanto o más cafés que la calle Génova. Cuando la vía serpentina se convirtió en la más comercial y bulliciosa, alcanzó renombre el café del "Turco" o de la "Cabeza del Turco", en todo su esplendor al mediar el siglo XIX, donde se dice situó Zorrilla  "La Hostería del Laurel"  para las primeras escenas de su "Don Juan Tenorio". Tenía en su frontispicio, pintada la cabeza de un turco, de donde le vino el nombre. Estuvo en lo que fue desde la primera década del siglo XX el "Gran Café de Madrid", antes titulado de "América y "Europeo".  El Ateneo de Sevilla también estuvo un tiempo en este edificio. Fue centro de reunión de los amigos de Riego, de donde sacaron varias veces en procesión el retrato del general cuando era ídolo de los liberales, y llevándole en coche abierto por las calles, obligaban a las iglesias a que repicasen a su paso.
Opuesto al café del "Turco" en ideología, fue el del "Rezo, muy oscuro, conciliábulo de los carlinos y donde no comenzaba el despacho cotidiano sin rezar antes unas preces. No lejos estuvo el café "Iberia, en lo que fue la Cárcel Real, y a dos pasos el de los "Emperadores". Al comienzo de la calle se abría el de "Colón- más tarde Royal"-, el "Central"-fue un tiempo sede de la tertulia literaria el Parnasucho-, el "Nacional", el de América, el "Suizo" o el de los Suizos, el "Universal, donde se reunían los más conspicuos cultivadores de la literatura a fines del siglo XIX-, el del "Correo" y el del "Burrero. 
1927. La Reina Doña Victoria paseando de compras por la calle Sierpes, esquina con la calle Jovellanos, acompañada por la condesa del Puerto. se observa claramente la taberna de Manuel Ruiz Fernández, "Manzanilla del 14", luego casa Calvillo. (Foto Serrano).
Las Sierpes fue el centro que poco a poco  iría aglutinando una trascendental parte de la vida cultural de la ciudad, ya desde los tempranos tiempos del siglo XVI. En ello tuvo mucho que ver su estratégica situación. De entre los elementos culturales hay que señalar que impresores del talante de Geofrin, Alonso Escribano, Sánchez Reciente y sobre todo Pierres Papin, entre otros muchos establecieron en ella sus sedes.
En la calle Sierpes hubo también tres conventos: el de Pasión, que luego fue imprenta de El Sevillano y primer taller litográfico de Sevilla; el de San Acacio, después Biblioteca Popular, más tarde Academia de Nobles Artes, luego Crédito Público, y por último Casa de Correos. El tercero de los conventos, el de Consolación estaba en lo que fue más tarde teatro del Centro.
"Hombre anuncio" de la zapateria Segarra, repartiendo publicidad, delante de la confitería de La Campana; década de 1930.
Vendedor de corbatas en la calle Sierpes, esquina con Jovellanos, década de 1930.
Librero en la calle Sierpes, que saca su mercancía  a la calle, con motivo de la "Feria del Libro", años 50.
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La historia de la calle Sierpes, necesita, para ser completa, un blog entero dedicada a ella, de modo que en esta entrada, solo es posible trazarla a grandes rasgos. Claro es, que con lo escrito hay bastante para que se comprenda, la verdadera importancia de esta calle, que es el corazón de la ciudad.
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6 comentarios:

  1. Me ha parecido muy interesante toda la historia que cuenta de esta calle tan conocida de Sevilla, las fotos son muy curiosas y bonitas y se ve la importancia que ha tenido siempre la calle Sierpes.
    No puedo dejar pasar la oportunidad de felicitarle por este interesantísimo blog del que ya voy a ser una seguidora fiel!
    Un saludo y enhorabuena por este gran trabajo!

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  2. Gracias maría, espero que no dejes de visitarme.Un saludo.

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  3. Hola Manuel, desde Barcelona siguo tu blog y me paseo por las calles, las caras y los tiempos de tu Sevilla. También fue mia por un tiempo y guardo un muy buen recuerdo. Abrazos y feliz domingo

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    1. Roser, me alegro mucho de que te haya traído buenos recuerdos,
      ya sabes, darte otra vuelta por Sevilla, que está preciosa.
      Un abrazo.

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  4. Muy interesante. Al leer la cantidad de comercios, me llamó la atención el café del Turco, y quise saber algo más.
    Olvidamos a menudo las historias que pueden encerrar nuestras calles, y nos cuesta recordar edificios que han sido derribados por la modernidad de los tiempos.
    Me ha gustado mucho.
    salu2.

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