martes, 20 de enero de 2026

Coronación Canónica de Nuestra Señora de Gracia, de Carmona (Sevilla).

 
Coronación Canónica de Nuestra Señora de Gracia, de Carmona (Sevilla).
El Santo Rey Fernando III, estimando que Carmona "brillaba en Andalucía como el lucero en la aurora", la incorporó en 1247 a la Corona de Castilla. Restauró el culto cristiano, y la iglesia que contaba ya entre sus hijos al mártir San Teodomiro, pudo contemplar gozosa la reanudación en libertad de la vida cristiana, que dará entre sus frutos de más alto significado al Beato Juan Grande y a los padres de la primera gran Santa del Nuevo Mundo, Rosa de Lima.
La piedad y devoción del amado pueblo de Carmona, a partir de 1290, se polarizó alrededor de una Venerable Imagen de la Santísima María encontrada, según venerable tradición, en una gruta-fuente de las cercanías de la ciudad. Venerada pronto por todo el pueblo fiel bajo la advocación de "Nuestra Señora de Gracia"; es una imagen sagrada del tardo románico, que representa a la Madre de Dios sedente con su Hijo Jesús en los brazos manifestandolo como el supremos don divino, y como la fuente de gracia divina para quienes, a lo largo de los siglos, invocan con fe, devoción y amor filial.
Su ermita se convirtió pronto en centro espiritual de la devoción mariana del pueblo de Carmona, de su dilatada Vega de las Terrazas del Guadalquivir y Los Alcores. La Reina Doña Isabel la Católica, ferviente devota de esta venerada Imagen de la Madre del Salvador fue su valedora, fundando en el predio de la ermita un monasterio de monjes isidros, quienes juntamente con los religiosos jerónimos propagarían la devoción de Nuestra Señora de Gracia por toda la comarca hasta la ciudad de Sevilla.
En 1554 se concluyó la obra de fábrica de la Iglesia del Monasterio, que guardaría la Sagrada Imagen de Nuestra Señora de Gracia, como joya y reliquia la más preciada del pueblo de Carmona, hasta el año 1835, cuando la deplorada supresión del monasterio obligó a la iglesia y al pueblo de Carmona a trasladar su venerada Imagen dentro de los muros de la ciudad, a la Iglesia Prioral de Santa María, y de esta forma uno de los templos de mayor valor artístico de la Archidiócesis se convirtió en el Santuario Mariano de la Ciudad...
Este antiguo ladrillo con la inscripción: "EL AMOR DE DIOS VENCE, Y TODO MAL PERECE", fue hallado en los muros del Santuario de Nuestra Señora de Gracia, Orden de San Jerónimo, levantados en el siglo XVI, en la restauración hecha en 1908, y para su conservación se puso en este lugar, el año de 1922.
.../... cumplido todos los trámites canónicos y litúrgicos, de conformidad con cuanto se dispone en el Ritual para la coronación de una Imagen de la Santísima Virgen María, hemos venido en disponer, y con gozo y alegría por el presente disponemos que la Sagrada Imagen de Nuestra Señora de Gracia, que secularmente se venera en la Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Carmona, de esta nuestra Archidiócesis de Sevilla, sea Coronada Canónicamente, para mayor gloria de Dios Uno y Trino, de la Santísima Virgen María Madre de Dios y Madre nuestra, y para bien de la Santa Iglesia y de la querida Ciudad de Carmona.
Boletín Oficial del Arzobispado del año 1990. Páginas 221-222.

Todas las fotografías fueron tomadas por mi, el 15 de Septiembre de 1990, y están protegidas por derechos de autor.
(Si haces clic sobres las imágenes, las puedes ver ampliadas)
La Virgen de Gracia casi nunca sale a la calle, salvo rarísimas ocasiones y por motivos de excepcional importancia, de hecho en el siglo pasado solo salió en siete ocasiones y en esta última por motivos de su coronación celebrada en la tarde del 15 de Septiembre de 1990 que fue llevada hasta el efímero altar levantado para dicha celebración en la Puerta de Sevilla, delante de las murallas, totalmente decoradas.
La Virgen no estrenó corona con motivo de su coronación canónica, ya que posee dos coronas de oro: una de Gargallo, de finales del siglo XVIII, y otra de Marmolejo, ejecutada en 1956 y que regalara el anterior marqués de las Torres, Andrés Lasso de la Vega y Quintanilla. Se coronó con la de Gargallo.
Ante más de quince mil almas, el Arzobispo de Sevilla, monseñor Carlos Amigo Vallejo impone la corona a la Virgen, que simboliza más que nada, el reconocimiento ancestral de la religiosidad que Carmona mantiene hacia la Virgen de Gracia desde que hacía justamente ese día, setecientos años se iniciara la tradición de su devoción.
Tras la coronación,la Virgen fue llevada en procesión de gloria hasta los conventos de clausura de Concepción, Descalzas y Santa Clara, y posteriormente a la ermita donde pasó toda la noche, acompañada por los fieles y devotos hijos de Carmona.
Al Alba del día 16, tras el Rosario de la Aurora y la Misa Primera, la Virgen fue llevada a Carmona, para visitar la Casa de las Hermanas de la Cruz y el ayuntamiento, donde una multitud desde primeras horas de la mañana ya esperaba en la Plaza de San Fernando la llegada de la Virgen de Gracia  Coronada, pero no fue hasta las once y cuarto de la mañana cuando llegó a la puerta del Ayuntamiento, donde le esperaba el secretario de la Corporación, Felipe Albea Carlini, quien dio lectura del único punto de la sesión extraordinaria donde se acordó por unanimidad conceder a la Virgen de Gracia, la Medalla de Oro de la ciudad. Fue el alcalde quien puso la medalla a la imagen de la Virgen, entre vivas y aplausos y después, sonaron los acordes del himno de Andalucía y la Marcha Real.
Tras el acto, la Patrona de Carmona, regresó a la Iglesia Prioral de Santa María.

Fuentes: Bibliografía y archivo particular. Protegido por derechos de autor.

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sábado, 10 de enero de 2026

Homenaje que a su Santo Rey Conquistador, rindió la ciudad de Sevilla. (III)

 
HOMENAJE QUE A SV SANTO REY CONQUISTADOR,
RINDIÓ LA CIVDAD DE SEVILLA,
EL DÍA XV DE AGOSTO DE MCMXXIV. 
(Tercera parte)

"S. M. el rey Don Alfonso XII".
"Deseoso el Municipio de llevar a cabo la voluntad de aquella Reina magnánima a quien, calmadas las pasiones que suscitó una de nuestras más radicales revueltas, Isabel pidió a los profesores de Bellas Artes, residentes en la ciudad, diseños de fuentes monumentales con la estatua ecuestre del Santo Rey. Acudieron algunos al llamamiento; se oyó a la Academia Sevillana de Bellas Artes, y en estos trámites, recomendados por el deseo del mayor acierto, transcurrieron los días y los años, hasta llegar al de 1876.
Era a la sazón Alcalde Presidente el Excmo. señor Don José María Ibarra, cuyo nombre iba unido a toda empresa de engrandecimiento de la ciudad en un periodo de más de treinta años; el cual, en un escrito de galana forma y nutrido de claros razonamientos, que lleva la fecha de 23 de Noviembre, aniversario de la Reconquista, alentó al Cabildo para que cumpliera con la deuda de honor de levantar una estatua al Santo Rey, contraída con la Reina Isabel II, quien cada vez que venía a Sevilla, y apenas se asomaba a la gran plaza, veía con sentimiento la esterilidad de su generosa renuncia, y se le oía exclamar "¡Lástima que no se haya levantado todavía el monumento debido a San Fernando."
S. M. el Rey Don Alfonso XII.
"Ansiaba la ciudad conocer al joven Monarca Don Alfonso XII, que ya merecía el sobrenombre de Rey de la Paz y del Trabajo, y que llegó a esta ciudad el 26 de Marzo de 1877.
No anduvo perezosa la Comisión, y en junta especial expuso el Sr. Presidente, que consideraba muy conveniente aprovechando la visita del Monarca para inaugurar lo más solemnemente posible el monumento. Así se acordó, y suplicar a S. M. el rey que se dignase colocar la primera piedra.
Entre los actos con que la Ciudad festejaba la estancia en su recinto del heredero de la bondadosa Reina, que a la sazón moraba en el Alcázar sevillano, ninguno fue tan importante como aquel en que Don Alfonso XII colocó la primera piedra del monumento que se erigiría en la plaza principal de la ciudad, al Rey Fernando III de Castilla y León.
El rey Alfonso XII, firmando el acta de colocación de la primera piedra del monumento al Rey San Fernando, en la plaza Nueva de Sevilla. Pintado por D. José María Romero.  (Reales Alcázares, Sevilla)
    Al día siguiente, un diario de la Ciudad escribió al mismo propósito:
"Solemne fue ayer el acto de colocar la primera piedra SS. MM. el rey Don Alfonso y la Reina Doña Isabel, para la fuente monumental que en conmemoración de san Fernando se va a levantar en la Plaza Nueva que hoy lleva el nombre del glorioso conquistador de Sevilla. 
   Desde las primeras horas de la mañana se emprendieron los preparativos que faltaban, colocándose la piedra pendiente de la cabría de madera destinada a ese efecto, sujeta con la tenaza y adherida ésta a una cadena que pasaba por dos garruchas, y a la cual se unía un cordón de seda encarnada. La cabría estaba adornada con guirnaldas y ramas de laurel y con dos banderas nacionales. Todo el sitio que había de ocupar la fuente estaba marcado con un cordón y regado de flores.
Cerca del pozo donde había de bajar la piedra, se colocaron varios sillones para la Familia Real, y al frente un bonito altar con cruz, seis luces y varios adornos. Sobre él se veían los ornamentos que había de vestir el prelado encargado de bendecir la obra en su primera piedra. La música del Asilo ocupaba el tablado de costumbre, y en la puerta de las casas Consistoriales se estableció una guardia con bandera y música para hacer los honores a las personas Reales.
   El señor Obispo de Zela, asistido de varios eclesiásticos, recitó las preces que marca el Ritual para estos casos.  Seguidamente, dirigiéndose a S. M. el Rey, leyó su discurso el Sr. Ibarra, Alcalde de la ciudad; y terminado éste S. M. improvisó un brillante discurso que dejó admirados a cuantos tuvieron la suerte de escucharlo.
   "Acto continuo se procedió a firmar el acta que había de depositarse en la caja que se introdujo en la primera piedra, lo que se ejecutó en el orden siguiente: firmó primero S. M. el Rey, siguiendo S. M. la Reina madre, SS. AA. RR. la Princesa de Asturias, las tres Infantas hermanas de S. M. el Rey, la Infanta Duquesa de Montpensier, el Infante Duque su esposo y las Infantas sus hijas por orden de edad; Las señoras Marquesas de Santa Cruz y de Nájara, los señores Presidente del Consejo de Ministros, Don Antonio Cánovas del castillo, Ministros de Estado y de Marina, y las autoridades por su orden.
"S. M. el Rey tiró del cordón para que bajase la piedra, y después echó mezcla sobre ella con una paleta de plata, haciendo lo mismo la Reina Doña Isabel."
Aquel acto solemnísimo obligó más y más al Municipio, pero la verdad es que la historia se vuelve a repetir y poco o nada se avanzó entonces en la ejecución del proyecto."
                Continuará. . .


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