miércoles, 29 de octubre de 2014

Descansen en Paz . (R. I. P.)

ADVERTENCIA
Esta entrada contiene imágenes que pueden herir su sensibilidad. 
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Dales, Señor, el descanso eterno.
Y brille para ellos la luz perpetua.
Descansen en paz.
*
Quiero agradecer sinceramente, la colaboración de un amigo, gran fotógrafo y mejor persona, que se llama David Hornero; a quien le pedí, algunas fotos suyas para esta entrada-exposición; y desde el primer momento, todo, fueron facilidades; así, que gracias a su gentileza y generosidad, hoy, vamos a poder disfrutar todos, de una pequeña muestra, de sus magníficos reportajes.
David, nos regala siempre en su blog, imágenes que se nos antojan imposibles, y de una calidad impresionante; él con su cámara es capaz de convertir, lo más sencillo y natural, en puro arte.
No duden en visitar su blog: "La Vida Posar"; un autentico deleite para la vista.
Foto de: David Hornero
En el año 1649, Sevilla fue azotada por la mayor epidemia, que se ha conocido en nuestra ciudad; ésta, fue la "peste africana" que unido a la hambruna de la época, diezmaron la población de la ciudad, a su mitad. Tal fue el número de muertos que se acumulaban en las plazas de Sevilla, para su enterramiento, que hubo que habilitar pequeños cementerios por diferentes barrios de la ciudad, como el de Osario, la Macarena, el Baratillo, Puerta Real y Prado de San Sebastián, con el fin de poder sepultar los cadáveres, rápidamente.
Como en toda la Cristiandad, en la ciudad de Sevilla no hubo cementerio-como hoy lo conocemos- hasta el siglo XVIII; los muertos eran enterrados en el interior de las iglesias; la gente anónima en el suelo y los personajes ilustres empotrados en los muros, como testimonian las numerosas lápidas sepulcrales que hay en los templos sevillanos.
A principios del Ochocientos se crearon en Sevilla los primeros Camposantos: el de los Pobres, situado en Eritaña; el de los Canónigos o Eclesiásticos, junto al anterior; el de San José, en las afueras del barrio de Triana, e incluso los ingleses protestantes contaban con un cementerio cerca de el ex-convento de San Jerónimo, para lo que el Cabildo Municipal, les había dado la correspondiente autorización, por acuerdo del 21 de Agosto de 1854, y como consecuencia de una solicitud presentada por don Juan Cuninghan, ingeniero de las obras del puente de Isabel II.
El dicho cementerio se construyó en los terrenos denominados del Cano, que existía entre el camino bajo de San Jerónimo y el de hierro cercano, al río Guadalquivir, y que fueron cedidos, por don Carlos Pickman.
Este cementerio aunque un tanto abandonado, subsiste, pero, como se dice antes, para enterramiento de los ingleses.
Pero el más importante de todos, fue el conocido como el Cementerio de la Ciudad que estaba situado en el Prado de San Sebastián, y que quedó en desuso en el siglo XIX, debido a las consiguientes inundaciones invernales.
Por lo que el Ayuntamiento de Sevilla en el año 1831, tomó la decisión de comprar unos terrenos a extramuros, y adquirió la llamada Huerta de la Fontanilla, que pertenecía al hospital de San Lázaro, en donde el 5 de Diciembre de 1852 se inauguró el actual cementerio de San Fernando.
Vista de Sevilla desde el Prado de San Sebastián, (Richard Ford, 1832)
De izquierda a derecha: Torre del Oro, Fábrica de Tabacos, Puerta Nueva, Catedral con los jardines, edificaciones del Alcázar y el Cementerio de San Sebastián. En primer término un entierro que presiden dos sacerdotes.
Foto de: David Hornero
Foto de: David Hornero
Fachada principal del Cementerio de San Fernando. (Archivo Caparró, 1895)
EL CREADOR DEL CEMENTERIO DE SAN FERNANDO.
En 1845 Balbino Marrón y Ranero fue nombrado arquitecto municipal de Sevilla. Venía de Jerez de la Frontera, donde había ejercido el mismo cargo. Nacido en 1812 en Villaro (Vizcaya), dejaría en Sevilla su impronta profesional. Una de sus intervenciones más conocidas fue llevar a cabo el Cementerio de San Fernando. El día 10 de Junio de 1851 llegó a la Alcaldía su borrador de proyecto y presupuesto. Manifestándose como un detractor del sistema de nichos los cuales etiquetó de perjudicial y repugnante sistema a la par que preconizaba sepulturas de familia, mausoleos, panteones, etc. El proyecto de su propia sepultura familiar dibujado por él mismo  que aquí publico, es toda una pieza histórica de su intento por dignificar y humanizar los enterramientos. La historia le jugará la mala pasada de no haber sido así para él mismo. En un viaje a su tierra vasca, en 1867, le sorprendió la muerte y, pese a ser un verano riguroso, trajeron el féretro con la lentitud del ferrocarril desde Bilbao a Sevilla. El cadáver fue depositado en una vulgar tumba, donde aún reposa, lejos, infinitamente lejos, de la sepultura idílica que había soñado para él, en el Cementerio de San Fernando.
Balbino Marrón y Ranero
Proyecto para su sepulcro familiar en el cementerio de San Fernando.
Dibujo de don Balbino, en papel, Sevilla, 1853.
Foto de: David Hornero
Foto de: David Hornero
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Escuela de sepultureros
Desde la inauguración del Cementerio de San Fernando, en 1852, el cuerpo de sepultureros siempre ha tenido miembros procedentes del pueblo de La Algaba. En opinión de José Apresa en el último tercio del XIX a partir de la influencia de un sacerdote local, el cura Herrera que, ligado de alguna forma al cementerio hispalense, fue tirando y colocando a diversos paisanos en el oficio de enterrador. El hecho es que los algabeños forman ya parte de la historia necrológica de esta ciudad. El oficio se ha transmitido de padres a hijos como si se tratase de una escuela de sepultureros, y en ellos se hace patente la artesanía aplicada con que hacen su trabajo; manejando las sogas que bajan los féretros, la liviandad impulsada, con cierta elasticidad, sin brusquedad alguna, son algunas de las característica comunes a todos ellos.
Foto de: David Hornero
Foto de: David Hornero
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Patios para velatorios.
El negocio de los muertos no se estructurará modernamente hasta la segunda mitad del siglo XIX. Antes hubo "tratantes fúnebres" cuyo lugar de contacto fue el Patio de los Naranjos. Lo que se concertaba era el ataúd y el desplazamiento. Rara vez se ofertaban otros servicios. Una variante de interés, era el alquiler de "patios y casas para velar" . El tratante ofrecía a la clientela distintas mansiones, con diferentes categorías y precios, encargándose del traslado del cadáver. Ciertamente eran una especie de tanatorios actuales, en plan de pueblo. Algunas casas de las que alquilaban, se han localizado aún en el barrio de Santa Cruz, aunque el catálogo era amplio. En cualquier caso, siempre se exigía que tuvieran un buen patio, para comodidad del velatorio.
Foto de: David Hornero
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Retratos fúnebres
El recuerdo eterno de un ser querido.
Cuando nace la fotografía, nacen con ella una serie de aplicaciones sociales basadas en su poder ontológico, en la seguridad absoluta de existencia que transmite a cualquier espectador. Desde los primeros años del invento se intenta aplicar a los fallecidos. En la ciudad sobre 1850 comienzan los primeros escarceos de los que se llamarán fotógrafos de muertos.
En la ciudad los tratantes ofrecían, como servicio extra y moderno, la realización de una fotografía al muerto. Había en Sevilla un fotógrafo llamado Luis León Massón, siempre ayudado en este menester por su esposa, que firmaba como la señora de Luis. Con gabinete en la calle de las Escobas (hoy Alvarez Quintero) que recibía numerosos encargos de retratos fúnebres. Fue un pionero en este tipo de trabajo, verdadero artista de la recomposición vital del cadáver. Mientras éste gusta de añadir glicerina a los ojos para dar brillo a la mirada, cuidando con frecuencia que los ojos estén abiertos.
En la práctica, la preparación del cadáver para ser retratado era todo un poema. Debido a la escasa luz, en la mayoría de las ocasiones se subía el cadáver a la azotea. El retratista portaba un maletín de maquillaje para infundir un soplo de vida a lo que era imposible. Entre los cosméticos, empleaba carmín para las mejillas, una crema neutra en color para tapar ojeras, unas gotitas de glicerina para brillar la pupila, etc. Sin embargo nunca terminó de gustar en Sevilla la variante del retrato luctuoso con los ojos abiertos, por lo que, en una evolución posterior, se suprimirá el uso del glicerol y se realizan los retratos con los ojos cerrados.
Retrato de la niña muerta, Paquita Muñoz Aguilera.
Foto: Luis León Massón, 1870 (albúmina)
Por lo equivalente a diez euros de hoy podía guardarse un recuerdo eterno de un ser querido que el paso del tiempo ha ido acumulando en auténtica memoria de latas de membrillo y cajones de rancio armario. La pequeña Paquita Muñoz Aguilera, fotografiada en su muerte, está integrada en la tramoya de un cortinaje donde se adivinan las manos que la sostienen.
Retrato del sacerdote sevillano Manuel Martín Labandera, muerto.
Foto: A. Barcia, 1871 (albúmina)
Este retrato lo realizó el fotógrafo madrileño durante su estancia en Sevilla, donde vino  para hacer un reportaje en el Palacio de San Telmo, por lo que se sospecha que el Padre Martín Labandera tuvo alguna relación con los duques de Montpensier. Como era costumbre, el cadáver está acicalado y sentado en el interior del palacio. Barcia nos muestra al sacerdote con los ojos cerrados, notándose el rictus y la rigidez postmorten.
Foto de: David Hornero
Foto de: David Hornero
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Funerarias
El concepto moderno de Funeraria despegará sobre 1860-1862, recibiendo fuerte impulso a partir de la revolución septembrina para penetrar en un periodo floreciente desde la Primera República en 1873 y de la Restauración de 1874. Surgen servicio fúnebres bajo los nombres más pintorescos como: La Soledad, La Aurora, El Gozo, El Cielo de Sevilla, La Paz, La alegría Eterna, etc.  Como expresión de su pujanza, aparecen con publicidad en la prensa del momento. No tienen desperdicio las expresiones literales de algunas de ellas. Como muestra, valga esta aparecida en el diario El Porvenir de 16 de Enero de 1877: 
La Soledad. Situada en la calle Colón nº 41 Este establecimiento, además de tener un magnífico surtido de ataúdes de todas clases a precios muy arreglados, también se esmera en facilitar todo cuanto sea necesario después de un fallecimiento.
Foto de: David Hornero
Hasta el momento supremo de la muerte, con ser fundamentalmente íntimo, tenía en Sevilla singular proyección callejera. Así, existía la costumbre de esparcir una tonga de arena por todo lo ancho de la calle y en la longitud de la fachada de la casa en la que se hallaba postrado un enfermo grave, con el fin de que la arena paliara los ruidos del tráfico y no molestasen al doliente ni las pisadas de las bestias-herradura contra adoquín- ni las ruedas de los carros, que aún desconocían las llantas de goma. Esta señal de proximidad de la muerte era rigurosamente respetada por los vendedores ambulantes, que en cuanto pisaban arena interrumpían los pregones de su mercancía. Y nadie osaba transitar cantando ni tocar instrumento musical alguno ante ningún pavimento enarenado.
Producido el óbito, otra curiosa señal lo anunciaba a la calle: los rodapiés de los balcones se levantaban por un extremo, apoyándolos en un lateral de la baranda, singular expresión de luto, que era entendida por todos los vecinos y transeúntes, con el consiguiente cuidado de no turbar el silencio y la paz que el momento requería.
Foto de: David Hornero

Carrozas fúnebres
Foto: Anónimo (Gelatinohaluro) 1897.
Carro fúnebre de la Beneficencia Municipal.
El Ayuntamiento tenía instalados los servicios fúnebres gratuitos solo al alcance de indigentes, pobres de la Beneficencia Municipal y pobres de solemnidad, también era muy utilizada para muchos fallecidos en el Hospital de las Cinco Llagas y que no eran reclamado por ningún familiar.
Foto: Luna Fernández, 1949- Carroza fúnebre,
de la funeraria "La Nueva"
Esta lámina, es de un catálogo de coches de muertos, que hizo Fernando Luna para la Funeraria " La Nueva ". La imagen que vemos, corresponde a una carroza de las conocidas, en la jerga funeraria, como "Urna Negra".
Estas últimas cinco carrozas fúnebres, de líneas elegantes y sobrias -todo un alarde de buen gusto-, son del catálogo de 1930, de la Funeraria Nuestra Señora del Carmen S. A.. Fueron de las primeras en España de tracción mecánica, y llaman poderosamente la atención por su magnificencia, riqueza, suntuosidad o por los detalles de verdadero valor artístico, tallados en madera de ébano y caoba, además de valiosos bronces.
Queridos amigos:
Gracias, y a disfrutar de la vida, que son dos días.

70 comentarios:

  1. Por fin mi trabajo está hecho, las mesas están vacías y tengo que buscar y tiempo de mirar ...
    tener gracias por sus hermosos mensajes.
    El amor de Sylvia

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    1. Muchas gracias, por su visita.
      Saludos.

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    2. Gracias por esta recopilación de datos de nuestro futuro , que es lo único que tenemos seguro , quisiera hacer una pregunta porque no encuentro la respuesta por ningún lado , ¿ alguien sabe porque le llamaban "la sopera" a la sopera ? se que era el entierro que se le hacia los indigentes, que el ataúd estaba hecho de "cajón de huevo" que era como lo llamaban , y la sopera que era ,¿ un carro con forma de sopera ? ¿ una empresa? o la forma coloquial del pueblo de llamar a este tipo de entierro ... Mi padre que nació 1910 y ademas era negao para pagar "los muertos", siempre decía ya me recogerá la sopera cuando muera que aquí no me dejan ....Ademas de ser el entierro de los pobres e indigentes ¿ porque le decían la sopera ? Gracias anticipadas por la respuesta que se que tendré

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  2. Querido Manuel, que entrada tan apropiada para esta época del año!! Desde que era pequeña toda la parafernalia que rodeaba a los difuntos me llamaba mucho la atención, sobre todo en esta época en la que mis padres arreglan los nichos de los abuelos como es costumbre en nuestra tierra. No puedo mas que felicitarte por este post tan bien documentado, tan bien redactado y tan bien ilustrado con las maravillosas fotografías de David Hornero.

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    1. Aqui también existe esa costumbre, de hecho llevan toda esta semana, adecentando los nichos.
      Muchas gracias Isabel, y si no lo has hecho aún, te recomiendo que pases por el blog de David; vas a disfrutar.
      Un abrazo.

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  3. En los cementerios se pueden encontrar grandes obras de arte.
    Tu entrada bien documentada y me encanta el aire que le has dado.
    Un abrazo.

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    1. Hola Mari, ese aire que tanto te ha gustado, se lo debo a la magnifica aportación de David.
      Un fuerte abrazo.

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  4. Un magnifico trabajo, amigo Manuel, según tu contumbre. Un tema que si bien puede parecer triste, cuando se mira en la distancia resulta de lo mas curioso e interesante. Me siento honrado de que me hayas permitido aportar mi granito de arena en el, y en cualquier otro que necesites en el futuro.

    Un fuerte abrazo.

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    1. Muchas gracias por todo, y el honrado he sido yo. Y no hace falta que te diga, que aquí me tienes, para lo que te haga falta.
      Un fuerte abrazo.

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  5. Olá Manuel,
    este post me seduziu de uma maneira especial. E longe de me chocar, encantou-me.
    Falar da morte é sempre uma forma de falar da vida. As fotos de pessoas mortas poderão ser talvez, para muitas pessoas algo de estranho ou macabro, para mim não. Acho as fotos como uma ultima imagem de alguém que era querido para alguém, e apenas me conseguem suscitar tristeza, porque a pessoa morreu, no entanto sinto ternura na forma como tentaram captar esses corpos.
    Bem haja David Hornero, e bem hajas tu por me trazeres conhecimento e sentimentos, também.
    xx

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    1. Amiga Laura, muchas gracias en nombre de David y mío, por tu amable comentario.
      Besos.

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  6. Ahora nos parece macabro, pero entonces les parecía algo natural fotografiar a los difuntos. Hoy, con la cantidad de fotos que nos hacemos en vida, quién necesita una foto así como recuerdo.
    Un abrazo.

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    1. Jaja, que razón tienes, si yo te contara las fotos que tiene mi hija entre el ordenador y el móvil, no te lo creerías.
      Un fuerte abrazo.

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  7. Muy oportuna entrada y , como siempre , muy bien tratado el asunto.

    Un fuerte abrazo.

    Guillermo

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    1. Muchas gracias, Guillermo.
      Un fuerte abrazo.

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  8. Impresionante este excelente documento que nos dejas.

    Una gran entrada, como siempre.

    Un fuerte abrazo.

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  9. Una entrada interesante y muy documentada, en la que colabora David Hornero, cuyo blog de fotografías tengo en gusto de seguir y admirar.
    Saludos.

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    1. Muchas gracias y bienvenido. Comparto su opinión sobre el amigo David.
      Un cordial saludo.

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  10. De tan buena colaboración, era de esperar que saliera un reportaje extraordinario.

    Esta entrada es muy oportuna dado en las fechas que estamos, humildemente también he hecho una entrada sobre el mismo tema.

    Besos

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    1. Gracias, y paso ahora mismo a ver tu entrada, seguro, de que me va a gustar.
      Besos.

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  11. La cultura de la muerte, es una faceta más de la cultura de la vida.
    Magníficamente documentada la entrada.

    Saludos Calados.

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  12. Ufff, acorde con la fecha, Manuel.

    Desde luego, muy bien escrito y documentado, yo, como siempre, aprendiendo. No tenía ni idea de dónde se asentaban los antiguos cementerios, no sabía ni siquiera que había existido uno en el Prado de San Sebastián.

    Como siempre, gracias por compartir tus saberes.

    Besos apretaos

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  13. Los cementerios son siempre un gran paseo para meditar....

    Un cordial saludo

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    1. Es cierto Mark, aunque son muchos los que prefieren otro sitio.
      Un saludo.

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  14. Interesante trabajo Manuel. Siempre aprendo algo nuevo en tus entradas. En este caso sobre la transición entre los enterramientos en las iglesias y los cementerios, así como las formas primeras de tratar con los muertos hasta las modernas funerarias y tanatorios.
    Las fotos son realmente impresionantes. Me han gustado mucho.

    Besos

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    1. Muchas gracias, y me alegro mucho de que haya gustado.
      Besos.

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  15. Es impresionante Manuel. Había leído algo al respecto en un libro de Sevilla que hablaba del cementerio de los Ingleses. Incluyes una amplia referencia amigo, como siempre... para quitarse el sombrero. Un fuerte abrazo y buen fin de semana.
    @Pepe_Lasala

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    1. Gracias Pepe; tan amable como siempre.
      Un fuerte abrazo.

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  16. Realmente estoy sin palabras, que tema tan adecuado para la fecha y APOTEOSICO!!!!! me he quedado maravillada ante las imágenes y cosas tan interesantes que nos has contado en un lenguaje bastante sencillo.... un beso y un abrazo con todo cariño :*

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    1. Patty, muchas gracias por tantos elogios, del que no soy merecedor.
      Un fuerte abrazo.

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  17. Apropiado e Interesante reportaje y fotos. Las conozco porque sigo a David.Una costumbre extraña esa fotografiar a los muertos.
    Buen fin de semana.
    Un beso.

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    1. Muchas gracias, y bienvenida Laura. Hoy nos parece raro, pero cuando nació la fotografía fue muy común en toda Europa.
      Otro beso para ti.

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  18. Siempre se aprende algo nuevo y guiada de tu mano yo lo he echo..

    Gracias por compartir este mágnifico reportage y más en estos dias!!

    Besitos mi niño

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    1. Igual me sucede a mi, contigo Victoria.
      Otro besito para ti.

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  19. Muy interesante y apropiado para esta época del año. La verdad es que algunas imágenes que han dado "yuyu" (no sé si se escribe así), sobretodo la de la niña muerta.
    Gracias por compartir con nosotros tanta sabiduría y curiosidades.
    ¡Un beso!

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  20. Estupendo trabajo, muy interesante y esa cultura de la muerte que tenemos tan escondida, es bueno hablar del tema que al fin y al cabo, es del todo normal.

    Descansa un poco, si es posible.

    Un saludo grande.-
    PD. sigo con el MEAM.-

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    1. Gracias amigo por todo. Y pasaré a ver el MEAN.
      Un abrazo.

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  21. Ciao Manuel, belllissimo post che non trovo assolutamente completato con delle immagini che possano urtare la sensibilità di qualsivoglia persona. Sono immagini che riflettono i problemi della nostra vita. Oggi viviamo un'altra epidemia e le immagini che riceviamo dall'Africa sono molto più forti di quelle da te pubblicate e sono messe nei giornali senza alcun avvertimento. Buona serata.

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    1. Tienes toda la razón Elio, hoy por desgracia, es el pan nuestro de cada día.
      Un abrazo.

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  22. UN PLASMA DE LA VIDA. EXCELENTÍSIMO POST.
    ABRAZOS

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  23. Y es que debemos ver las cosas como son, la vida y la muerte van de la mano.
    Siempre me asombras con tu criterio, con todo cuanto nos ayude a reunir conocimiento. Las fotos de tu amigo son impresionantes, tal como era en esa época.

    Te comento que mi padre combatió en la guerra del Chaco, y salió de ahí con el grado de sargento, para ir se aumentó años y en realidad tenía 16 años.

    Para todos ellos tienen un pabellón especial y hará un año atrás han retocado y puesto un gran ángel que se llama el ángel de la muerte, Es una preciosidad y fue hecho por un gran de nuestros escultores.

    A la tristeza hay que darle un toque especial, porque es natural..
    Muchas gracias siempre y un salud a tu amigo y mis felicitaciones, ese dibujo en papel me re encantó, todo en realidad.

    Un fuerte abrazo.

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    1. Me alegro de que tu padre saliera con vida de esa guerra, que no conocía y de la que me he informado por wiki. de que fueron tres años muy duros y con muchas bajas.
      Soledad, te agradezco mucho tu participación, tus comentarios siempre son muy interesantes, y muy importante para mi.
      Gracias de corazón, y un fuerte abrazo.

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    2. Aún me duele recordar que ya no está y tu comentario mojaron mis ojos, otro abrazo grande, todo es lindo aquí.

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  24. Una entrada que nos hace amar más la vida, porque todos pasaremos por un lugar de estos, pero a veces no exento de belleza y recuerdo eterno. Me gusto pasear tus fotos y tus letras. Un abrazo.

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  25. La muerte, una consecuencia de la vida y que da para vivir a las personas que viven de lo relacionado con ella.
    Un reportaje magnifico con una información muy valiosa y entretenida y maravillosamente escrita. Ojala que se me quedara en la cabeza todo lo que he leído aquí.
    Estupendas las fotos, me pasaré por el blog de su dueño.
    Manuel, un placer pasar por tu entrada.
    Un abrazo.

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    1. El placer es mío, y gracias por todo.
      Un fuerte abrazo.

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  26. Bonjour,

    Bien que triste, c'est un bel hommage... ne jamais oublier...

    Gros bisous ☂

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  27. Magnifica y magistral entrada, tan bien detallada y explicada. Un documental histórico en toda regla. En cuanto a las postales un recuerdo inolvidable, aunque en este caso se trate de cementerios, coches fúnebres y muertos. A veces a la gente la parece algo macabro tratar estos temas, a mí para nada, ya que es algo ineludible. Saludos Manuel y gracias por tu visita.

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  28. Tienes un blog magníficamente curioso. Me ha encantado descubrirlo.
    Estoy totalmente de acuerdo contigo, vivamos la vida que son dos días,
    Un saludo

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    1. Muchas gracias Marco, y bienvenido.
      Un saludo.

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  29. ¡Hola! ¡Qué interesante! No soy de Sevilla pero me ha gustado muchísimo esta entrada. La he leído un par de veces para no perderme nada de nada. Hace unos días estuve en el cementerio y me dediqué a visitar la parte más antigua. Allí descubrí tumbas y panteones increíblemente hermosos. Los que más me llamaron la atención fueron los de estilo neogótico. Pensé en hacer algunas fotos pero, como el cementerio estaba lleno de gente, no me atreví. Tal vez vuelva algún día que no sea festivo y las haga. No conocía tu blog pero, a partir de ahora, me quedo por aquí. Un saludo.

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    1. Muchas gracias por tu amable comentario, y bienvenida.
      Un cordial saludo.

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  30. Una entrada genial, muy completa y documentada y con unas magnificas fotografias. Me ha encantado, Felicidades Manuel y un abrazo muy fuerte,

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  31. Geniales fotos y los comentarios una maravilla, muy muy interesante. Un besin.

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  32. Un post muy interesante por la curiosa información que traes hasta aquí.
    Un abrazo.

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    1. Hola Josefa, acabo de ver tu otro comentario, muchas gracias por todo.
      Un abrazo.

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  33. ES UNA MARAVILLA MANUEL , ME ENCANTAN ESAS COSAS DE CEMENTERIOS ANTIGUOS Y DEMAS COSAS , ME HA GUSTADO MUCHO... ME ALEGRO DE VISITARTE DE NUEVO ...UN SALUDO...

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