HOMENAJE QUE A SV SANTO REY CONQUISTADOR,
RINDIÓ LA CIVDAD DE SEVILLA,
EL DÍA XV DE AGOSTO DE MCMXXIV.
(Cuarta parte)
"Cabildo Catedral y Cabildo Municipal"
Cinco años después -corría el de 1884-, en Cabildo de 22 de Diciembre, el señor Alcalde Presidente Don Francisco Gallardo presentó una moción, en la cual reseñó las vicisitudes por que venía pasando el proyecto, y dijo que las circunstancias de haber enviado a la Real Academia de Nobles Artes de San Fernando, para su aprobación, el proyecto debido al arquitecto señor Don Demetrio de los Ríos, dio lugar a que por entonces no se pudieran continuar los trabajos.
Aunque parezca un tanto paradójico, hemos de llenar con el silencio una laguna de veintiséis años, al cabo de los cuales un concejal dignísimo, culto profesor de esta Universidad Literaria, el señor Don Ignacio de Casso, en Cabildo de 4 de Febrero de 1916, encareció que se estudiara el medio de cumplir el antiguo acuerdo capitular de erigir un monumento en la Plaza de San Fernando al Santo rey Conquistador de Sevilla.
A partir de entonces, el proyecto entró verdaderamente en vías de realización.
Pero no fue hasta el 23 de Julio de 1924, cuando el señor Alcalde Don Agustín Vázquez Armero manifiesta en Comisión permanente que había llegado la ocasión ansiada por Sevilla, y que el monumento al Santo Rey se iba a inaugurar el próximo 15 de Agosto, día, en que Nuestra Santa Madre Iglesia conmemora la Asunción de la Santísima Virgen y ostenta a la veneración de los fieles la peregrina imagen de la Virgen de los Reyes.
Excmo Sr. Don Agustín Vázquez Armero.
Alcalde Presidente del Excmo. Ayuntamiento de Sevilla.
El Cabildo Municipal.
(Al excelentísimo Sr. Deán y Cabildo de esta Santa Metropolitana y Patriarcal Iglesia).
Excelentísimo señor:
"El Ayuntamiento de Sevilla se propone, con el favor de Dios, inaugurar en el próximo día de la Asunción de la Santísima Virgen, el monumento erigido en la Plaza de San Fernando a la mayor gloria del Santo Rey Conquistador de esta ciudad, Fernando III de Castilla.
Con indecible júbilo el Cabildo municipal ve realizado el deseo de Sevilla de dar una vez más claras muestras de sus sentimientos religiosos y de su amor entrañable al Monarca que la rescató del poder de los árabes, la devolvió a la Religión del Crucificado y la preparó para que lograse glorias inmarcesibles que la señalan entre los pueblos de que se enorgullece nuestra amada Patria.
Inició la obra con su generoso deseo la magnánima reina doña Isabel II; insistió en aquel deseo el Rey de la Paz y el Trabajo, el malogrado Don Alfonso XII; alentó para su cumplimiento nuestro amado Monarca, el valeroso y prudente Don Alfonso XIII; y con el entusiasmo de todos, pueblo y municipio, y la inspiración de nuestros artistas, la obra quedó ejecutada, constituyendo una página elocuente de la historia de la lealtad sevillana.
Deseoso el excelentísimo Ayuntamiento, con cuya presidencia me honro, de que el acto revista la mayor solemnidad posible y sea como la explosión de los nobilísimos sentimientos de la ciudad, señaló, para que se verifique, uno de los más hermosos días sevillanos; aquel en que Nuestra Santa Madre Iglesia conmemora la Asunción de la Santísima Virgen, y ostenta a la veneración de los fieles la peregrina imagen de la Virgen de los Reyes, la de la ardiente devoción del Rey Santo, la que vela el sueño de nuestro glorioso conquistador en la capilla Real de nuestra grandiosa basílica; aquella en quien la Ciudad adora y a la cual se encomienda en sus tribulaciones, impetrando su patrocinio en las calamidades públicas para aplacar la ira del Cielo, en frenar las tempestades, derramar sobre los campos la bienhechora lluvia y llevar a los pechos conturbados la paz espiritual, promesa de la eterna vida.
Y no ha parecido bastante al Cuerpo Capitular el indicado acuerdo. Quiere más en honra y gloria del Santo Rey Conquistador; quiere muestra más viva de los sentimientos de la Ciudad en la ocasión dichosa de la inauguración del monumento; y a una voz ha acordado acudir respetuoso a Vuecencia y suplicarle, en nombre del católico pueblo de Sevilla que en el acto de descubrirse la estatua que representa a Fernando III el Santo, el grande amigo del Señor Dios, en frase de su hijo, el rey Sabio, que asista la venerada imagen de la Virgen de los Reyes. Así, el pueblo de Sevilla expresará en ese hermoso acto su amor a la Reina de los Cielos y su veneración y gratitud al Santo Rey Conquistador: sentimientos religiosos y patrióticos que movieron siempre a la ciudad Mariana y son como la médula de nuestra amada España.
El Cabildo Municipal espera que Vuecencia, amante en todo tiempo de las glorias sevillanas, constante centinela de la Fe y mantenedor del culto católico en ostentación magnífica, secundará con entusiasmo los deseos que lo animan; y que, a mayor gloria de la Santísima Virgen maría, advocada de los Reyes en la imagen que se venera en el Templo Metropolitano, y en honor del Santo rey Don Fernando III de Castilla, será servido de disponer que con la pompa de siempre, a la hora acostumbrada y pasando por las calles que Vuecencia señalare, en la mañana del día 15 de Agosto del año actual, sea llevada en procesión a la Plaza de San Fernando la imagen de la Virgen de los Reyes, y allí permanezca durante el acto de descubrir el monumento consagrado al Santo Rey.
Ambos Cabildos darán así testimonio de sus arraigados sentimientos religiosos y de su amor a la ciudad de Sevilla.
Dios guarde a su Vuecencia muchos años.
Sevilla 26 de Julio de 1924. Agustín Vázquez Armero.
Excmo. y Rvmo. Sr. D. Eustaquio Ilundain y Esteban.
(Arzobispo de la Diócesis).
El Cabildo Catedral.
(Al Excmo. señor Alcalde Presidente del excelentísimo Ayuntamiento de esta ciudad)
Excmo. señor:
Motivo de santo regocijo ha sido para este Cabildo la atenta comunicación de V. E. en la que, dando elocuente testimonio de los sentimientos cristianos que animan el Excmo. Ayuntamiento de su digna presidencia, expone, en nombre y por acuerdo del mismo, el deseo de celebrar con un acto solemne la inauguración del monumento erigido en la Plaza de San Fernando al Santo Conquistador de Sevilla.
Plácemes mil merece esa Excma. Corporación por haber designado para esta solemnidad el día que la Iglesia consagra a la Madre de Dios, en el admirable misterio de su Asunción corporal de los Cielos, interpretando así por modo excelente la devoción y piedad del pueblo sevillano, que desde la época feliz de su reconquista ha venido asociando toda ocasión y tiempo, con indiscutible vínculo de veneración y amor, el nombre del Rey invicto, terror de la infiel morisma, al sacrosanto nombre de la Virgen de los Reyes, cuya imagen entró triunfalmente en esta ciudad el memorable día 22 de Diciembre de 1248, queriendo el egregio Monarca que ella fuese la que tomase posesión de Sevilla, para que desde el trono de misericordia y amor que le cedió en la Mezquita purificada, reinase perpetuamente en el corazón de sus vasallos. Aquella brillantísima procesión desde la Puerta de Goles hasta la Mezquita mayor dejó solemnemente consagrada la gratitud del Rey y del pueblo a la Reina de los Ángeles, y desde aquél venturoso día no hay sevillano que al postrarse ante la urna sepulcral del Santo Conquistador para implorar su valimiento, no invoque fervoroso no aclame lleno de entusiasmo a la Virgen de los Reyes, recordando que Ella fue la que inspiró y alentó en sus grandes proezas al Hijo predilecto, y que este supo gradecer tamañas mercedes dedicándole multitud de altares y templos en los pueblos y ciudades que conquistaba.
Por estos motivos y por los no menos poderosos, tan acertadamente expresados en la comunicación de vuecencia, quiere el Excmo. Ayuntamiento que en el solemne acto de inaugurarse el monumento erigido por Sevilla al Santo Rey, se tribute especial homenaje a la Santísima Virgen, en su peregrina imagen de los Reyes, prolongándose para ello la procesión de ese día hasta la misma Plaza de San Fernando, y que allí permanezca durante el acto de descubrir el expresado monumento.
Este Cabildo Metropolitano, fiel cumplidor de sus tradiciones litúrgicas, principalmente de aquellas prácticas que hasta en sus mínimos detalles están sancionadas por costumbre inmemorial, ha velado constantemente por su más exacta observancia, cuidando en lo posible de evitar cualquier alteración inmotivada del ceremonial siempre seguido en los distintos actos del culto; más en el caso presente no puede menos de entender que hay motivo bastante para hacer una excepción de la regla anualmente observada, respecto del trayecto que recorre la procesión de Nuestra Señora. Lo pide la ciudad de Sevilla, tan dignamente representada por su ilustre Municipio; redunda en mayor gloria de Dios, devoción del pueblo a la Santísima Virgen y veneración al Santo Conquistador, y en justo obsequio a la piedad del pueblo, con ha contribuido con sus donativos para costear el monumento, y consta por último, que nuestro dignísimo señor Arzobispo ha acogido benignamente esta petición. Lejos, pues, de oponer el más leve reparo a los deseos del excelentísimo Ayuntamiento, el Cabildo Catedral se complace en secundarlos, dentro de la esfera de su competencia, en su más decidida cooperación, no sin tributar sincero aplauso a ese Ilustre Cuerpo Capitular por el edificante testimonio de fe cristiana y de celo por los intereses religiosos que con ello ofrece a este católico pueblo, mostrándose a la altura de la digna representación que ostenta.
Respecto del ceremonial que ha de observarse para esta fiesta tiene acordado el Cabildo que la hora de salida de la venerada imagen de Nuestra Señora de los Reyes sea las ocho de la mañana, según el horario oficial, siguiendo la procesión el itinerario acostumbrado hasta la calle Alemanes, desde la cual se dirigirá por las calles Hernando Colón, Plaza de la Constitución y calle Granada hasta la Plaza de San Fernando, situándose la imagen delante de la puerta principal del Ayuntamiento, vuelto el rostro hacia la plaza.
Acto contínuo se procederá a la bendición del monumento, cantándose seguidamente un motete en honor de la Santísima Virgen por la Capilla de la Catedral, e inmediatamente después será descubierto el monumento en la forma y con la solemnidad que V. E. tenga ordenadas. terminada esta ceremonia, se dirigirá la procesión por las calles Cánovas del Castillo y Gradas hasta su entrada por la puerta de San Miguel. Las cuatro estaciones propias de esta procesión se harán en los sitios y en la forma acostumbrados, sin que para ello sea obstáculo la variación introducida.
Dios guarde a V. E. muchos años.
Sevilla 29 de Julio de 1924.
Dr. Jerónimo Armario, Tesorero presidente accidental.
Continuará...
Fuentes: Bibliografía y archivo particular.
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