lunes, 20 de abril de 2026

Fotos y postales antiguas de Los Molares (Sevilla).

 
Fotos y postales antiguas de Los Molares (Sevilla).
Esta antigua e histórica villa, según el doctor D. Jerónimo Pou, está situada entre el Coronil y Utrera, a 6 kilómetros de esta última, que es cabeza de su partido. Siempre fue una villa pequeña e insignificante por su caserío que destacaba por la blancura de sus casas en torno a la iglesia parroquial, y de la que los vecinos de los pueblos comarcanos cantaban para ofender a los molareños:
Montellano está en un llano,
El Coronil en un valle;
Molares, por su desgracia,
no tiene más que una calle.
"El término de los Molares es rico en restos romanos, pues en el Cerro del Casar fueron encontrados entre otros, el llamado "Baño de la Reina" y "La Piscina", que afloran a la superficie; y en sus cercanías camino del Coronil debió asentar la ciudad romana de Salpesa o Alpesa, según confirman los hallazgos de un soldado romano y un caballo de puro bronce, al hacer las excavaciones.
Según Don Santiago Montoto que dedicó a este tema varios y documentados escritos, dignos de su preclara pluma, en el siglo XIV, reinando Fernando IV "El Emplazado", el Molar era una heredad que el Monarca cedió a Lope Chico, como premio a sus servicios en la Reconquista, y del cual pasó a Don Lope Gutiérrez de Toledo, que construyó en él un castillo y un poblado, llamado Los Molares; castillo que fue, más bien una plaza fuerte para sus dueños, como los similares de Alcalá de Guadaira, Las Aguzaderas y Morón.
Las siguientes imágenes son todas de los años sesenta.
El Castillo, con sus edificaciones accesorias.
Otra perspectiva de la fachada principal.
De Lope Gutiérrez pasó a sus hijas Doña Leonor y Doña Inés, quienes lo vendieron, en 1430, a Don Diego de Ribera y su mujer Doña Beatriz Portocarrero, y en 1441, Juan II, confirma su propiedad y la de sus tierras a favor de Don Per Afán de Ribera, a quien el Rey Católico concedió el Condado de los Molares, en 1476.
Al unirse Don Pedro Enriques con Doña Catalina Ribera, se fundó un mayorazgo, y bajo el dominio de los Enriques de Ribera, el castillo se convirtió en cuartel general de los ejércitos andaluces, en su lucha contra el Rey moro de Granada.
Abolido los mayorazgos, un Duque de Medinaceli, vende el castillo y huerta de los Molares a Don Manuel Sánchez; poco años después lo adquiere el vecino de Utrera, Francisco González Pérez de Surga; y en 1886, es comprado por Don Enrique de la Cuadra y Gibaxa, primer Marqués de San Marcial, que lo restaura hasta darle la fisonomía actual."
Puerta principal del castillo.
Uno de los torreones del castillo.
Detalle de uno de los ángulos del castillo.
Resulta curioso destacar, que el célebre poeta Baltasar de Alcázar, nombrado alcalde de la villa y castillo, por el segundo Duque de Alcalá, escribiera durante su larga permanencia en aquél una serie de composiciones fruto de su vena lírica, entre los que sobresales la epístola que dedicó a la Duquesa, con motivo de una corrida de toros celebrada para festejar uno de sus alumbramientos, y las dos famosas redondillas -que según Menéndez y Pelayo ennoblece la taberna- y que juzgamos interesante transcribir, tomadas de Don Santiago Montoto:
"Si es o no invención moderna
Vive Dios que no lo sé;
Pero delicada es
La invención de la taberna
Porque allí llego sediento
Pido vino de lo nuevo,
Mídenlo, danmelo, bebo
Págolo y voime contento"
Detalle de una típica casa de la calle Real.
Sus famosas y renombradas ferias, creadas por Enrique IV, a instancias de Doña María González de Mendoza, Condesa de los Molares, e hijo de los marqueses de Santillana, mediante cédula Real en Salamanca del 30 de mayo de 1465, y a la que concurrían vinos del Algarbe portugués, caballos jerezanos y vacas de las marismas del Guadalquivir, adquirieron esplendor, particularmente por la seda y brocados morunos, infiltrados del vecino reino de Granada. (González Moreno)
¿Qué brocados me vendió
en la feria de Molares;
y qué ganados en Ronda
y en Sevilla qué solares?
Como la feria, que tenía una duración de todo el mes de Octubre, perjudicaba los intereses de otra celebrada anualmente en Jerez, por fechas similares, concedida por Alfonso X, y se entablara litigio, Doña María de Mendoza obtuvo de Don Alfonso, por entonces Rey, el reconocimiento de los privilegios concedidos a la de los Molares por su hermano Enrique, y que dio lugar nuevamente a sendas órdenes de los Reyes Católicos para zanjar la cuestión. En 1494, la hija de la Condesa, Doña Catalina de Ribera, obtiene igualmente fallo a su favor, del pleito entablado en la cancillería de Valladolid, contra el Concejo de Jerez.
Visión angular del ayuntamiento.
En 1553, el Marqués de Tarifa regala al concejo de la villa, las casas de la misma, para labrar tiendas con destino a la feria, y en 1572 se establece un concierto entre el Duque de Alcalá y los mercaderes de Córdoba, con el fin de favorecer económicamente a la feria de los Molares; a finales del XVI se nombra administrador de esta última a Don Cristóbal de Humanes; y en el XVII, se celebra aquella, en el mes de Septiembre, aunque con menor esplendor.
En el XVIII y XIX, continúa la feria como aldeana, y ya en el siglo pasado -como afirma Don Joaquín González Moreno- los Duques de Medinaceli ceden su castillo para albergue de ganado, como confirmación de que la feria aún continúa.
Avenida de Andalucía.
Fragmento de la calle José Antonio.
Fragmento de la calle Conde Halcón.
Torre de la iglesia de Santa Marta.
La iglesia de Santa Marta inicialmente fue mudéjar, del siglo XVI, pero fue reformada a finales del siglo XVIII, y de nuevo a mediados del XX se hizo una nueva reforma y se construyó la torre en 1942, costeada por los vecinos; lo que recuerda una lápida colocada en la torre de la misma, donde se dice: "El pueblo de los Molares como demostración a su digno y católico Alcalde D. Manuel Pérez Moreno, que con celo infatigable colaboró para la erección de esta torre, cuya primera piedra se colocó el día 14 de Mayo de 1942, fiesta de la Ascención y cuya bendición e inauguración se verificó el día 28 de Julio de 1943, víspera de Nuestra Patrona, Santa Marta.
En su altar mayor se veneraba una talla de Santa Marta del siglo XVII y otra talla del mismo siglo de Santa Clara.
Esta, y las siguiente imágenes del Castillo, son de 1916.

Fuentes: Bibliografía y archivo particular. Protegido por derechos de autor.

Habitualmente suelo poner al final de cada publicación, imágenes actuales para que sirvan de comparativas con las antiguas, pero, como me es imposible por falta de tiempo el visitar tantos pueblos, en esta ocasión, me he decidido a rescatar de mi archivo particular algunas fotografías de los años 1978 y 1985,  que espero sean de su agrado.
Procesión de Santa Marta, del 29 de Julio de 1978. 
La actual imagen que van a ver a continuación de la Patrona del pueblo, es debida a la gubia de Antonio Illanes, y fue adquirida por suscripción popular en el año 1941, ya que la anterior fue destruida por las hordas marxistas durante los sucesos de 1936.
Al carecer en esas fechas de Hermandad, se celebraba el Triduo y la Función principal, el día de la Patrona a cargo del Ayuntamiento.

Procesión de Santa Marta, el 29 de Julio de 1985.



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viernes, 10 de abril de 2026

La Mezquita, de Córdoba.

 
La Mezquita de Córdoba. 
(Primera parte)
Abderraman I, fue el que mandó construir la Mezquita de Córdoba, hoy catedral. Fue el único superviviente de la dinastía de los Ommiadas de Damasco, y cuando iba huyendo por el desierto, de la persecución de los Abasidas, alimentándose casi exclusivamente con leche de camella, no podría imaginarse seguramente, que había de conquistar casi toda la Península Ibérica, fundar el califato de Córdoba, y mandar construir este grandioso templo que nos queda de los antiguos esplendores de Córdoba, donde nacieron varones muy ilustres, como Averroes, cuyo nombre era Abul-ibn-Roshd, famoso médico y filósofo. Fue durante mucho tiempo médico de Yakúb al Mansur, soberano almohade de Marruecos y Córdoba. Era gran admirador de Aristóteles a quien consideraba como la encarnación de todo el saber humano, y fue famoso durante varios siglos como el gran comentador de su maestro, floreciendo en Padua su escuela, hasta mediados del siglo XVII.
La Mezquita a vista de pájaro, 1914.
La Gran Aljama de Occidente, empezada el año 786 por Abderraman I y terminada el año 796 (180 de la Egira) por Hixem I, fue objeto de notables restauraciones por los sucesores de aquellos. Foto de 1914.
La mezquita de Córdoba, según un viejo grabado en el que se ha procurado reconstituir no solo la pureza de la estructura arquitectónica, sino el ambiente de la espléndida alhama en su periodo musulmán.
Otra vista interior de la célebre mezquita, que eleva el número de columnas a 860, de ricos jaspes  y de varias dimensiones  y que mandó construir como ya les he dicho anteriormente, Abderraman I, en el sitio que ocupó el templo de San Jorge. Foto de 1914.
Puerta de acceso a la mezquita, de la calle Torrijos; ensueño de tiempos magníficos del Califato, impregnada de luminoso arabismo, en el que fue templo de una de las más famosas ciudades del Islam. 1914.
Esta puerta del Perdón, es la principal de la mezquita cordobesa y está formada por una ojiva con archivolta. Esta puerta rima y concierta con el altarito de la Virgen de los Faroles, y es también cristiana. En ella está pintada la Virgen con San Miguel y San Rafael, el arcangel de los triunfos. Los llamadores de las puertas son una fina y delicada labor mudéjar añadida a la mezquita, durante el reinado de Enrique II.
La misma puerta, a principios de los años veinte, del pasado siglo.
Un rincón de la mezquita. 1914.
Muro exterior de la Mezquita. Año 1920.
Otra perspectiva del mismo muro, en 1903.
Postal, del mihrab de la mezquita. 1916.
El Mihrab de la Mezquita. 1914.
Los alicatados e inscripciones arábigas de este arco de herradura del Mihrab de la Mezquita, hacen pensar, al reparar en ellos, en la gran paciencia de aquellos alarifes árabes que lo ejecutaron. Foto de 1914.
Arco de la Mezquita, lado opuesto.
Forma extraño contraste la severa arquitectura sagrada, con sus altas naves, al lado de la arquitectura árabe de arcos bajos y sobrepuestos, tan diferente de nuestros templos. Foto de 1914.
Interior de la Mezquita. Lado de Levante, donde vemos un  bosque de columnas de mármol y jaspes, que sostienen los dobles arcos de sus 19 naves.  Postal 1916-1918.


Como habrán ustedes observado, la historia de esta importante Mezquita-Catedral, la he dividido en dos partes, la musulmana y la cristiana, y las voy a trazar a grandes rasgos y solamente destacando lo más importante, ya que sino fuese así, necesitaría un blog entero dedicado a la misma; a pesar de todo, pienso, que con la documentación gráfica e histórica que publico es suficiente, para que se comprenda, la verdadera importancia de esta conocida mundialmente, Mezquita-Catedral, de Córdoba.    
Próximamente publicaré la segunda parte, dedicada a la Catedral cristiana.
Interior de la Catedral cordobesa. Dibujo de 1886, de autor anónimo.
Preciosa acuarela de la Catedral de Córdoba, pintada por Enrique Marín, en 1921.

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