sábado, 10 de enero de 2026

Homenaje que a su Santo Rey Conquistador, rindió la ciudad de Sevilla. (III)

 
HOMENAJE QUE A SV SANTO REY CONQUISTADOR,
RINDIÓ LA CIVDAD DE SEVILLA,
EL DÍA XV DE AGOSTO DE MCMXXIV. 
(Tercera parte)

"S. M. el rey Don Alfonso XII".
"Deseoso el Municipio de llevar a cabo la voluntad de aquella Reina magnánima a quien, calmadas las pasiones que suscitó una de nuestras más radicales revueltas, Isabel pidió a los profesores de Bellas Artes, residentes en la ciudad, diseños de fuentes monumentales con la estatua ecuestre del Santo Rey. Acudieron algunos al llamamiento; se oyó a la Academia Sevillana de Bellas Artes, y en estos trámites, recomendados por el deseo del mayor acierto, transcurrieron los días y los años, hasta llegar al de 1876.
Era a la sazón Alcalde Presidente el Excmo. señor Don José María Ibarra, cuyo nombre iba unido a toda empresa de engrandecimiento de la ciudad en un periodo de más de treinta años; el cual, en un escrito de galana forma y nutrido de claros razonamientos, que lleva la fecha de 23 de Noviembre, aniversario de la Reconquista, alentó al Cabildo para que cumpliera con la deuda de honor de levantar una estatua al Santo Rey, contraída con la Reina Isabel II, quien cada vez que venía a Sevilla, y apenas se asomaba a la gran plaza, veía con sentimiento la esterilidad de su generosa renuncia, y se le oía exclamar "¡Lástima que no se haya levantado todavía el monumento debido a San Fernando."
S. M. el Rey Don Alfonso XII.
"Ansiaba la ciudad conocer al joven Monarca Don Alfonso XII, que ya merecía el sobrenombre de Rey de la Paz y del Trabajo, y que llegó a esta ciudad el 26 de Marzo de 1877.
No anduvo perezosa la Comisión, y en junta especial expuso el Sr. Presidente, que consideraba muy conveniente aprovechando la visita del Monarca para inaugurar lo más solemnemente posible el monumento. Así se acordó, y suplicar a S. M. el rey que se dignase colocar la primera piedra.
Entre los actos con que la Ciudad festejaba la estancia en su recinto del heredero de la bondadosa Reina, que a la sazón moraba en el Alcázar sevillano, ninguno fue tan importante como aquel en que Don Alfonso XII colocó la primera piedra del monumento que se erigiría en la plaza principal de la ciudad, al Rey Fernando III de Castilla y León.
El rey Alfonso XII, firmando el acta de colocación de la primera piedra del monumento al Rey San Fernando, en la plaza Nueva de Sevilla. Pintado por D. José María Romero.  (Reales Alcázares, Sevilla)
    Al día siguiente, un diario de la Ciudad escribió al mismo propósito:
"Solemne fue ayer el acto de colocar la primera piedra SS. MM. el rey Don Alfonso y la Reina Doña Isabel, para la fuente monumental que en conmemoración de san Fernando se va a levantar en la Plaza Nueva que hoy lleva el nombre del glorioso conquistador de Sevilla. 
   Desde las primeras horas de la mañana se emprendieron los preparativos que faltaban, colocándose la piedra pendiente de la cabría de madera destinada a ese efecto, sujeta con la tenaza y adherida ésta a una cadena que pasaba por dos garruchas, y a la cual se unía un cordón de seda encarnada. La cabría estaba adornada con guirnaldas y ramas de laurel y con dos banderas nacionales. Todo el sitio que había de ocupar la fuente estaba marcado con un cordón y regado de flores.
Cerca del pozo donde había de bajar la piedra, se colocaron varios sillones para la Familia Real, y al frente un bonito altar con cruz, seis luces y varios adornos. Sobre él se veían los ornamentos que había de vestir el prelado encargado de bendecir la obra en su primera piedra. La música del Asilo ocupaba el tablado de costumbre, y en la puerta de las casas Consistoriales se estableció una guardia con bandera y música para hacer los honores a las personas Reales.
   El señor Obispo de Zela, asistido de varios eclesiásticos, recitó las preces que marca el Ritual para estos casos.  Seguidamente, dirigiéndose a S. M. el Rey, leyó su discurso el Sr. Ibarra, Alcalde de la ciudad; y terminado éste S. M. improvisó un brillante discurso que dejó admirados a cuantos tuvieron la suerte de escucharlo.
   "Acto continuo se procedió a firmar el acta que había de depositarse en la caja que se introdujo en la primera piedra, lo que se ejecutó en el orden siguiente: firmó primero S. M. el Rey, siguiendo S. M. la Reina madre, SS. AA. RR. la Princesa de Asturias, las tres Infantas hermanas de S. M. el Rey, la Infanta Duquesa de Montpensier, el Infante Duque su esposo y las Infantas sus hijas por orden de edad; Las señoras Marquesas de Santa Cruz y de Nájara, los señores Presidente del Consejo de Ministros, Don Antonio Cánovas del castillo, Ministros de Estado y de Marina, y las autoridades por su orden.
"S. M. el Rey tiró del cordón para que bajase la piedra, y después echó mezcla sobre ella con una paleta de plata, haciendo lo mismo la Reina Doña Isabel."
Aquel acto solemnísimo obligó más y más al Municipio, pero la verdad es que la historia se vuelve a repetir y poco o nada se avanzó entonces en la ejecución del proyecto."
                Continuará. . .


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martes, 30 de diciembre de 2025

Fotos y postales antiguas de Alcolea del Río (Sevilla)

 
 Alcolea del Río (Sevilla)
Alcolea, más sus entidades agregadas de La Boyal y Piedra de la Sal, se encuentra en la margen derecha del Guadalquivir y su término municipal comprende las tierras de su vega, y las estribaciones de Sierra Morena. A una altura sobre el nivel del mar de 33 metros, dista de Sevilla 54 kilómetros y 13 de Lora del Río, su cabeza de partido.
Este pueblo, cuyo primitivo nombre fue Arva, dado por los turdetanos o fenicios, cayó después en manos de los romanos, cuyo capitán Flavio le llamó Municipium Flavio Arvense, y de esa época se halla el término cubierto de restos arqueológicos de alfarería, un acueducto, etc. en las zonas de Peña de la Sal y de la Mesa.
La importancia mercantil a través del río, por donde se abastecía al imperio romano de alfarería, vino y aceite, era tal, que se llegó a acuñar moneda autónoma, con bustos de Emperadores, en el anverso, y un delfín, atributo del río, en el reverso.
Durante la dominación musulmana pasa a denominarse Al-Koliah -pequeño castillo- de donde proviene su actual denominación, si bien con cognominación del Río, debido a su situación en la ribera.
Cristianizada por la Orden Militar de San Juan, a la que perteneció hasta el XIX, fue un emplazamiento estratégico cuando Fernando III preparaba la conquista de Sevilla. Alcolea fue reconquistada en 1247 por un ejército mandado por el prior de la Orden de San Juan de Jerusalén, por lo que la Orden recibe estas tierras como donación y se convierte en administradora de las mismas, hasta el año de 1504 que Alcolea se independiza de Lora del Río, gracias a los oficios del comendador Antón Farfán.
Vista parcial del pueblo.
Calle Churruca.
Calle Encomienda, esquina a la plaza.
Torre de la iglesia de San Juan Bautista. De estilo gótico-mudéjar fue construida en la primera mitad del siglo XVI
Calle General Cabanellas.
Típico rincón de la villa.
Fachada de la Ermita del Cristo. Obra del siglo XVIII.
Calle Gravina.
Calle Manuel Navarro.
Calle de José Antonio.
Puerta trasera de una casa de labor.
Calle Queipo de Llano.
La nueva Banda Municipal de Alcolea del Río, organizada por lo mejor de esta importante población y formada por unos cuantos entusiastas de la música; posando con gran regocijo tras conseguir  un merecido triunfo, en 1902.

Fuentes: Bibliografía y archivo particular. Protegido por derechos de autor.

Fotografías reciente de Alcolea, tomadas el 14 de Febrero de 2025.
Molinos árabes de la Aceña, en el cauce del Guadalquivir.

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